La preservación fílmica constituye un pilar fundamental para salvaguardar la memoria colectiva y la identidad cultural de una nación. En Venezuela, esta labor se materializa a través del Plan de Preservación Fílmica Nacional, una iniciativa conjunta impulsada por el Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (CNAC), la Fundación Cinemateca Nacional y Bolívar Films para rescatar 15 películas emblemáticas del séptimo arte nacional.
Los primeros frutos de este convenio estratégico incluyeron los reestrenos de El pez que fuma y Domingo de Resurrección, cuyas proyecciones sorprendieron al público por una calidad visual en alta definición que compite con cualquier estreno contemporáneo.
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Detrás de este logro técnico se encuentra el cineasta Jorge Jacko y su esposa Rosaemilia Jacko, quienes lideran el equipo encargado de digitalizar fotograma a fotograma obras con más de medio siglo de antigüedad en resolución 4K.
Un trabajo quirúrgico y artesanal
El proceso de rescate no inicia en las computadoras, sino en la inspección física y minuciosa del celuloide. Rosaemilia Jacko explica que el equipo de Bolívar Films revisa manualmente el soporte para reparar perforaciones desgastadas, realizar empalmes y eliminar impurezas superficiales antes de que la cinta pase por un escáner de alta resolución.
El verdadero desafío técnico radica en la etapa de limpieza digital y corrección cromática. Dado que las películas a color tienden a deteriorarse en pocos años adquiriendo tonos verdosos o rojizos, los restauradores deben actuar con extremo respeto hacia la obra original:
* Una película estándar contiene 24 fotogramas por segundo, lo que implica corregir manualmente rayita por rayita más de 170 mil cuadros por cada largometraje.
* El proceso de corrección de color y textura demanda casi siete meses de trabajo continuo, bajo la premisa de no alterar la visión estética concebida originalmente por el director.
El reto del almacenamiento y el relevo generacional
Una vez finalizada la proyección, surge el dilema de la preservación a largo plazo. Ante la fragilidad y los altos costos de los servicios en la nube, el equipo de restauración apuesta por el uso de cintas magnéticas de alta densidad (LTO), un soporte físico especializado capaz de almacenar hasta 45 terabytes con una vida útil estimada de tres décadas.
Tras el éxito de las primeras proyecciones, el Plan de Preservación Fílmica ya contempla la restauración de próximos títulos históricos como Jericó, País portátil y el compendio de cortometrajes La propia gente. Finalmente, el maestro Jorge Jacko hace un llamado a las nuevas generaciones de estudiantes de cine a perderle el miedo a las tecnologías emergentes, invitándolos a utilizar herramientas como la Inteligencia Artificial como aliadas para acelerar y sostener la preservación del patrimonio audiovisual venezolano.
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Fuente: CCCS
Ciudad Valencia / ER / RM
Foto: CCCS









