Ciudad Valencia les trae en esta oportunidad la semblanza del músico José Ramón Álvarez, un ser humano que lucha ante las adversidades propias de la vida para lograr tener la paz espiritual que todo artista desea tener.
José Ramón Álvarez Patiño es un joven que hoy por hoy es uno de los grandes músicos de Venezuela, quien ha traspasado fronteras a través de su compañero fiel: el trombón. Y es este instrumento la llave que le ha servido para abrir las puertas de grandes agrupaciones insignes del país como, por ejemplo, La Dimensión Latina.
La suya es una historia de perseverancia y constancia en la búsqueda de un método único de enseñanza musical y en la ejecución del trombón en niños, niñas y jóvenes que se inician en este camino de las artes del sonido y el ritmo.
Del “epante” de Tucupita al trombón de Valencia y Venezuela
A los tres años de edad, José Ramón descubre el trombón cuando junto con su mamá, en una plaza de su ciudad natal Tucupita, estado Delta Amacuro, ve a un señor tocándolo en una banda musical durante un recorrido tradicional que se hace en honor de los santos. La palabra que pudo pronunciar fue: “epante”, señalando al instrumento. La mamá pregunta: “¿Elefante? ¿Quién? ¡Ah, el sonido del elefante! (refiriéndose al sonido del trombón)”.

Desde allí comienza todo este vasto camino musical junto a unos padres creyentes, quienes le inculcaron la fe religiosa que hoy guía su vida y lo fortalece:
NOTICIA RELACIONADA: “CUANDO CONOCÍ A HERNÁN MARÍN EN CUMANÁ” | DANILO GONZÁLEZ
A los 6 años me inscriben en el Conservatorio de Tucupita, pero no había el instrumento que yo quería y me gustara, pero cuando vi el trombón repetí la palabra que años atrás había pronunciado con tanta vehemencia: ‘epante’.
Después de tantos traspiés pudo mi padre conseguir mi primer trombón a los 10 años, cuando nos mudamos a la ciudad de Valencia, inscribiéndome en el Tecnológico de Música Valencia (TMV), pero para aprender la batería. Un instrumento que no logró captar mi atención.

Por las vueltas del destino, una coincidencia hizo que el trombón volviera a mi vida a través de un tío que era músico trombonista de la Orquesta Simón Bolívar, que al enterarse de que yo estudiaba música, me regala un disco de un maestro francés ejecutante del trombón y me prestó su instrumento.
El primer maestro en el instrumento de José Ramón Álvarez fue el gran músico Willie Orlando Blanco, quien lo orienta en la ejecución del instrumento que se convertiría en su amigo entrañable.
Rápidamente José Ramón aprende las técnicas básicas en la producción de notas musicales con el viento metal, enseñadas por su profesor Willie, logrando un nivel de ejecución óptima que lo lleva a ingresar en las filas de la Orquesta Sinfónica Juvenil de Carabobo, la que se convertiría luego en “El Sistema”.
La música en Venezuela es el futuro
Para los músicos internacionales, Venezuela es una cuna increíble de músicos talentosos y extraordinarios, nos comenta con mucho orgullo este joven músico deltano.
Para él, en Venezuela se debe enseñar el control de las emociones en el joven profesional, ya que la mayor parte del tiempo te encuentras con personas que son extraordinarios músicos, pero su vida individual es un desastre.
Considera que se ha perdido el sentido del valor de transmitir la música, ya que quien toca muy bien muchas veces se llena de soberbia, se le sube el ego, y no transmite nada. Considera además que la música evoluciona en muchos aspectos, y que cada ejecutante, más allá del instrumento, tiene que avocarse a descubrir su propósito en el momento en que vive y vivirlo intensamente: “Hay que ser agradecido por cada lección mala, sin que te destruya, y ser agradecido por cada lección buena, pero que no te altere tu ego al punto de que no puedas controlar lo que transmites”, nos enfatiza.
“El trombón como órgano de mi cuerpo”
Este instrumento se convirtió en parte de mi cuerpo, se mi ser. Se convirtió en lo que mi espíritu quiere transmitir.
Hay muchas personas que necesitan aprobación y validación para poder estudiar, y cuando llega el momento de enfrentarse sólo a sí mismo, se encuentran con su pereza, su propia procrastinación. Te enfrentas a elementos que no sabías que tenías como malos hábitos, y transformas lo más bonito que tienes en un infierno.
En 15 estados de Venezuela he estado enseñando nueve códigos de enseñanza como si fuera un dojo: disciplina, perdón, respeto, avanzar, gratitud, propósito, voluntad, fe y sueños; temas que se supone ya sabemos, pero por ese mismo proceso de recodificación los transformas en elementos negativos.
Mi propio camino y proyecto musical
La profesionalización de José lo ha llevado por caminos llenos de espiritualidad y nuevos retos pedagógicos para lograr la excelencia en la enseñanza del trombón y en la ejecución del mismo, llegándose a entrevistar con psicólogos, psiquiatras que lo encaminaron en el actual camino profesional.
Así nace “Bestiarii”, un movimiento que revoluciona la pedagogía musical y que ha logrado reunir a diferentes intérpretes de la música por medio del trombón, convirtiéndose en una idea innovadora. Gracias a las palabras de su mamá, quien lo inspiró a seguir adelante con sus ideas para intentar salvar al mundo, José Ramón es el líder de este movimiento, al igual que en su niñez jugando con muñequitos, una labor social por vocación en el tema de la salud mental y de la inteligencia emocional.
Bestiarii: una carrera musical llena de bendiciones
José Ramón Álvarez ha participado en diferentes agrupaciones musicales venezolanas, siendo La Dimensión Latina, lo más top de su carrera. Asimismo ha participado con Los Adolescentes, Joseph Amado (imitador de Héctor Lavoe en Venezuela), entre otros. La experiencia obtenida ha permitido que otras agrupaciones musicales lo inviten para ser partícipe en grabaciones.
Dentro de sus proyectos personales está crear música para el mundo, para la vida, para el ser humano a través del ya consolidado movimiento musical Bestiarii. El concepto de resiliencia se convirtió en su bastón de apoyo para lograr una identificación dentro del mundo musical venezolano en particular.
A raíz de ello nacen temas musicales de tema social como “El Más Fuerte”, que es contra el suicidio; la canción “Ella Baila Salsa” para la comunidad de sordo mudos; y lo más reciente: “Me Falta el Tiempo”, tema grabado con La Dimensión Latina y la colaboración del trombonista alemán Thorben Shüett, alias “el Vikingo de la Salsa”.
Llegué a una conclusión sobre la experiencia de haber grabado con La Dimensión Latina. Tener al creador de un estilo a tu lado como esta orquesta venezolana fue impresionante. Sentir esa energía y esos años de haber tocado con ese creador musical.
Albóndiga me dijo: Me gusta lo que estás haciendo porque estás creando una identidad, no se parece a nada ni nadie.
Durante el presente mes de noviembre, José Ramón está de gira por Alemania junto al Vikingo de la Salsa compartiendo experiencias pedagógicas y musicales, y llevando un mensaje de nuevas visiones a través del trombón y la música.
Si quieres saber de las actividades de este músico venezolano síguelo en sus redes sociales Instagram: @gtogladiator y @somosbestiarii.
Así mismo te invitamos a seguir @elvikimgodelasalsa.
TE PODRÍA INTERESAR LEER:
Baile del Mono de Caicara es certificado como Patrimonio Cultural
Danilo González / Ciudad Valencia













