Al menos el avasallante genocidio en contra del pueblo palestino en Gaza se ha detenido; pese al desastre, no deja de ser positivo en medio de la imposible paz de los que han perdido todo, porque en verdad, solo el asesinato masivo se ha detenido, la ocupación violenta continúa, así como la lucha de resistencia palestina, mientras viva uno solo de ellos habrá de continuar.
Que aún sobrevivan gazatíes es la única ganancia. La esperanza es la vida; la vida misma, pese al dolor ante tanta destrucción.
“La orden” de detener la masacre salió del aspirante a Premio Nobel de la Paz en 2025, el señor Donal Trump, presidente de los Estados Unidos de Norteamérica (pícher principal del gobierno sionista) y, sin duda, el jefe del cartel bélico planetario que aterroriza a millones de personas.

Sin embargo, la señora María Corina Machado, supuesta “protegida” de Marco Rubio (mano derecha de Trump en asuntos del Caribe y Latinoamérica), todos lo sabemos, le ganó la partida al presidente, no obstante, en la agenda presidencial, el cese al fuego estaba previsto al imponerse el pragmatismo frente a la repulsa, dicen que casi unánime, del electorado estadounidense ante esa estúpida guerra.
La jugada hubiese quedado “cool”, como dicen los gringos y pitiyankis, si hubiese coincidido con el otorgamiento del premio Nobel de la Paz, pero se impuso el plan de Marco Rubio, quien aspira al premio de la presidencia del norte. Su plan de ascenso se impone; quizá su estrella comienza a brillar con luz propia mientras que la de Donal Trump inicia ya su declive.
DEL MISMO AUTOR: UN HAIKU Y UN EPITAFIO
Claro, las luces de las estrellas extintas o en extinción continúan en su paseo por corredores y albañales, pero la herida a la humanidad infligida en Gaza estará abierta por siglos de acuerdo a la ley universal del karma, según la cual “toda acción tiene su reacción similar”.
En este momento álgido que viven los pueblos, es bueno recordarle a los poderosos unas certeras palabras de Montesquieu, autor francés de El espíritu de las leyes:
“Cuando uno busca tan extremadamente los medios de hacerse temer, encuentra siempre antes el medio de hacerse odiar”.
Premio Nobel fiado por negocio petrolero a futuro | Pedro Téllez
Es verdaderamente triste que un pueblo de gente luminosa como el de los Estados Unidos, se perciba en el orbe como un conglomerado maligno en virtud del accionar de sus gobiernos y gobernantes.
Señor presidente Donald Trump, pase con honor y gloria a la gran historia y deje tranquilo a los pueblos y naciones del mundo, instituya el Premio Trump de la Paz, deje su propio legado de auténtica esperanza, el tiempo nos alcanza.
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Luis Alberto Angulo [Rivas], nació en Barinitas, estado Barinas en 1950. Desde 1972 reside en Valencia (Carabobo). Poeta y articulista.
Bibliografía directa: Antología de la casa sola, Una niebla que no borra, Antípodas, Fusión poética, La sombra de una mano, Antología del decir, Coplas de la edad ligera.
Premios: “IV Concurso Internacional de la revista Poesía (UC)”, así como de los certámenes nacionales de poesía “Francisco Lazo Martí” y “Rómulo Gallegos”.
Antólogo de: San Juan de la Cruz, Miguel Hernández, Enriqueta Arvelo Larriva, Ana Enriqueta Terán, Gelindo Casasola, Ernesto Cardenal; “Rostro y poesía, poetas de la Universidad de Carabobo”, “El corazón de Venezuela, patria y poesía”.
Coautor con Luis Alberto Angulo Urdaneta de “Viento barinés”; con Luis Ernesto Gómez de “Poetas venezolanos en solidaridad con Palestina, Irak y Líbano”; con Nereida Asuaje de “Lubio Cardozo, Del lugar de la palabra”.
Textos suyos aparecen incluidos en las antologías: “Jóvenes Poetas de Aragua, Carabobo y Miranda” (Fundarte 1978), de José Napoleón Oropeza; “Poetas de Venezuela (Revista Poesía UC), de Reynaldo Pérez Só, y “Barinas, cien años de poesía” (1995), de Leonardo Gustavo Ruiz.
Ha sido invitado en varias ocasiones al Festival mundial de Poesía de Venezuela y a la Feria Internacional del libro de Venezuela (Filven).
Ciudad Valencia / RN













