La guitarra de Peter Frampton… Hace muchos años, en una de las tantas fiestas que se hacían en la cuadra, solía disfrutar de la música que colocábamos para bailar y en otras ocasiones, escuchar con birra en mano un poco de jazz, boleros y rock. Allí pude escuchar en una tarde a un grupo llamado Humble Pie, y una canción llamada I don’t need no Doctor. Estoy recordando que ese momento fue en 1973, y yo apenas tenía 12 años.

De mi padre me quedó esa costumbre de escudriñar los créditos de los discos para saber quiénes eran los músicos y qué instrumento tocaban. Me llamó la atención de este grupo la energía del vocalista, Stephen Marriott y la intensidad del guitarrista, Peter Frampton. Tres años después, explotó en el mundo una canción que estaba incluida en un disco el cual tuve la oportunidad de escuchar en casa de mi primo Milton Quero Arévalo. Era la novedad y sonaba en las emisoras de radio de Caracas en lo que respiraba un chino. El disco en cuestión era “Frampton Comes Alive” y allí estaba Baby, I Love Your Way. Al ver el nombre enseguida lo asocié a Humble Pie, ese grupo de rock duro de aquella tarde; pero me sorprendió la sutileza de todo el disco en comparación con la referencia que tenía de él en su tránsito por Humble Pie.

En todo caso, Peter Frampton, nació el 22 de abril de 1950 en Beckenham, Kent, y representa uno de los casos más emblemáticos del rock británico que conquistó el mundo a mediados de la década de 1970. Sin duda, transformó el panorama musical de esos años con su característico sonido y el innovador uso del talk box en el rock, un dispositivo que le permitía hacer «hablar» a su guitarra, creando ese efecto que define muchas de sus canciones más populares. De hecho, eso era lo que decían: “Hace hablar la guitarra”. Sin embargo, esto del talk box ya lo había hecho Alvino Rey, un músico de jazz y también operador de radio en 1939 hasta que en la década de 1970 lo popularizara, Frampton, Jeff, Beck y Stevie Wonder. La guitarra de Peter Frampton

La Guitarra de Peter Frampton

Pero, estaba contando sobre el disco «Frampton Comes Alive», que fue grabado en San Francisco en 1976, y se convirtió en un fenómeno sin precedentes. Un álbum doble en directo, que vendió la asombrosa cifra de 16 millones de copias y que, con los 49 años a cuesta de su edición, sigue siendo considerado uno de los mejores y más influyentes discos en vivo de la historia del rock. De hecho, ocupa el puesto número 41 en la lista de los «50 Mejores Álbumes en Vivo de Todos los Tiempos» de la revista Rolling Stone. Temas como «Baby, I Love Your Way», «Show Me the Way» y la extensa improvisación de «Do You Feel Like We Do» se convirtieron en himnos generacionales que aún hoy siguen escuchándose en emisoras de radio de todo el mundo.

Eso sería el inicio de una etapa muy productiva y de provecho para Frampton. Precisamente en 1976, y a raíz del éxito del “Frampton Comes Alive”, unió fuerzas con Frankie Valli para darle vida a la banda sonora de «Grease«. Un par de años más tarde, en 1978, brilló en la gran pantalla al lado de los Bee Gees en la película «Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band«, una oda cinematográfica al legendario álbum de The Beatles, donde nos regaló su interpretación de «The Long and Winding Road». Además, este período estuvo marcado por el apoyo de la icónica revista Rolling Stone y la colaboración de estrellas de la talla de Ringo Starr.

La Guitarra de Peter Frampton

En toda esta historia que refiero, tiene a su vez una protagonista cuya historia pocos conocen, y que acompañó a Peter Frampton desde 1970 hasta 1980 cuando en un accidente inesperado la dio por perdida y que regresaría a su vida en 2011. Quien vea la fotografía del «Frampton Comes Alive» notará que tiene una guitarra Les Paul Custom negra de 1954, que se convertiría en su insignia por una década. Y así como dicen en Harry Potter que “la varita escoge al mago”, aquí sucedió que la guitarra llegaría a él con una situación por demás muy particular.

En la gira de Humble Pie en EE.UU., el grupo tenía su ancla en un local de California llamado Filmore West en San Francisco. Allí dieron por un tiempo algunos conciertos y en uno de ellos, a Frampton se le dañó “su guitarra de entonces, una Gibson 335 semi-acústica, que era propensa a acoples no deseados, a volúmenes altos. Después del concierto, el fan y músico Mark Mariana se acercó a él y le prestó la Gibson Les Paul de 1954 modificada. Al final del segundo concierto, Frampton se enamoró tanto de la guitarra que se ofreció a comprarla en el acto, pero Mariana se negó a que se la pagara y se la obsequió. Frampton la tocó casi exclusivamente durante los siguientes diez años.” En 1980 organizaría una serie de conciertos por Latinoamérica y el 31 de octubre de ese año daría por dos días a casa llena en el Poliedro de Caracas el concierto “Frampton Comes Alive Tour”. El 2 de noviembre partiría a Panamá para proseguir su tour.

Por costumbre, en este tipo de giras, los músicos suelen irse aparte del equipo del sonido y los instrumentos que utilizan. Cuando en Maiquetía dieron el permiso al avión que transportaba el equipo a Panamá, el avión no pudo estabilizarse cuando se movió hacia un costado del avión porque la carga no la habían asegurado bien. La tragedia llegó en plena pista del aeropuerto al despegar y el avión explotó en llamas perdiéndose las vidas de los tripulantes y toda la carga. Peter Frampton fue informado por su road manager en Panamá de dichos sucesos, lo que le obligó a suspender la gira y lamentar amargamente la pérdida de su guitarra.

 

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La guitarra de Peter Frampton

A principios del 2009, un músico que tocaba en hoteles y bares en la isla de Curazao llevó una guitarra que compró en Venezuela a su amigo Donald Valantina, un luthier aficionado, para que se la repararan. Donald observó las quemaduras en la madera, pero también notó la personalización de la misma con una chapa y labrado en el cuerpo, lo que le hizo pensar que la guitarra era famosa. Tras investigaciones y negociaciones, el gobierno de Curazao adquirió la guitarra por 5000 dólares. El luthier y un funcionario contactaron a Frampton, y viajaron a Nashville para devolvérsela en uno de sus conciertos. Por supuesto, Frampton no podía creerlo: después de 31 años, la guitarra, cual ave fénix, regresó a su dueño, cerrando un capítulo increíble en esta historia hasta hoy día.

La guitarra de Peter Frampton

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Simón Petit-Crónicas Melómanas-Neil Young

Simón Petit (1961), Punta Cardón, es consultor cultural, escritor, guionista de cine y televisión, columnista de prensa y revistas literarias, productor y locutor de radio y televisión.

Ha publicado los poemarios: Bajo la Grúa (1991), Otros a la Intemperie (1992), Bajo la Grúa Sobre el Andamio (1999), Sol Sostenido (2001), La Mirada Impía (2004), Desmemoria Infiel (2010), Vieja Luna (2011), El Eco Formidable (2014) y 50 Haikús y 7 Tankas al pie de un volcán (2019).

Entre otros ha obtenido el Premio Nacional de Guion Cinematográfico en Super 8, 3er Premio Mejor Película en el VI Festival Nacional de Cine S8 por su película “Tránsito de Sombras” y 1er Premio Nacional por la misma película en 1988 en el V Encuentro Nacional de Cine S8. Premio Municipal de Literatura del Municipio Carirubana en 1992.

Invitado a la Cátedra de Poesía José Antonio Ramos Sucre de la Universidad de Salamanca en el 2012.

 

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