iFelices aquellos tiempos del flux de dril y la camisa de algodón! Hoy, aquel que fue el traje popular de los venezolanos ha ingresado –si todavía existe– al mundo de la elegancia y lo que se llama buen vestir.
¿Por qué? Pues por la sencilla razón de que el dril es una tela de algodón, fibra reservada a las clases de elevados ingresos que al usarla se distinguen de las mayorías a cuyo alcance están sólo las fibras sintéticas, tan calurosas y de corta vida. Bien vale la pena regresar a aquellos tiempos aunque sea investigando la etimología de la palabra dril.
Dril es la forma castellanizada del inglés drill, derivada del alemán drillich.
Tanto la voz inglesa como la alemana vienen, para orgullo nuestro, del latín trilix, “de tres hilos”, compuesta naturalmente de tri y licium, hilo. La característica del dril, aparte de estera tejida con tres hilos, es que su trama sigue una línea diagonal, lo cual al parecer ayuda a hacer de él una tela muy fuerte, muy apropiada para la confección de ropa de trabajo.
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Es probable que la palabra, cuya raíz alemana ya era conocida en la Edad Media, haya llegado a nuestro idioma a través del francés.
Dril de ayer, ropa de los “limpios”; dril de hoy, signo de distinción.
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Tomado del libro “La palabra de hoy / Programa radial” (Cenal, 2014)
Autor: Aníbal Nazoa González (Caracas, 12 de septiembre de 1928 – Ibíd., 18 de agosto de 2001) poeta, periodista y humorista, considerado «uno de los escritores venezolanos que mejor retrató el siglo XX».
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