Hola, cinéfilos, espero que estén bien. Yo, por mi parte, a propósito de un dolor de espalda, que no me permite estar sentada mucho tiempo, me puse a pensar en que hay veces en que el cuerpo se convierte en la prisión de uno mismo y, casualmente en estos días estaba viendo la culminación de una trilogía que realmente me encantó: Glass. En ella se nos habló un poco sobre las limitaciones que “nos imponen”, por así decirlo, o que nosotros mismos nos imponemos; se podría decir incluso que es una mezcla perfecta entre una película psicológica y una película sobre superhéroes (y ustedes saben que no me gustan mucho las películas de superhéroes, pero en este caso es imposible no amar esta trilogía).

También me había sucedido algo curioso con respecto a esta trilogía, ya que la primera entrega yo juraba y perjuraba que había salido por ahí por los 2010, y no, tuve un pequeño desfase de tiempo, ya que la estrenaron en el 2000 y se trata de “Unbreakable”. Esta primera entrega fue dirigida por M. Night Shyamalan (bueno, todas en realidad), y para resumirles un poco, sigue la historia de David Dunn (interpretado por Bruce Willis), un hombre que sobrevive milagrosamente a un accidente de tren sin sufrir lesiones graves (¡el tipo nunca en su vida ha tenido ni un resfriado!).

 

Unbreakable-Split-trilogía

 

Además de encontrarse con un misterioso hombre llamado Elijah Price (interpretado por Samuel L. Jackson), que es todo lo contrario a él, ya que sufre de osteogenia imperfecta (huesos de cristal); y sugiere que David podría ser un superhéroe; el pobre pasó toda su infancia influenciado por comics. La película establece, desde un punto vista un tanto realista, entre la obsesión de Elijah por los superhéroes y las “capacidades” de David.

 

Glass

 

Aunque para mí, mi preferida de esta trilogía siempre será “Split” (2016): aquí conocemos a Kevin Wendell Crumb (interpretado por James McAvoy), quien sufre de trastorno de personalidad múltiple. Tiene 23 personalidades con sus distintas particularidades, Kevin secuestra a tres mujeres adolescentes bajo las órdenes de dos personalidades dominantes: “Dennis” y “Patricia”, quienes conforman “La Horda”. La película nos lleva por un camino de sobrevivencia pura, un suspenso incesante a la vez que nos muestra ciertos aspectos de Kevin y de una de las chicas secuestradas, Casey (Anya Taylor) quien, al parecer, padeció de un pasado turbio y sin amor.

 

 

A pesar de que la narrativa sea de tensión y suspenso, no se puede evitar sentir empatía, en muchos momentos, además de admiración por la impresionante actuación, preparación física y emocional de McAvoy, quien interpretó no solo a un personaje, sino a las diversas personalidades de Kevin. Basta solo una mirada o un mínimo gesto para saber quién está en control en ese momento. La única que podía saber de las “presencias”, era su psicóloga, tenía larga trayectoria y vasta información sobre el trastorno.

 

 

El lugar de encierro, donde Kevin y sus “otros” habitan, está lleno de facetas oscuras que reflejan la desesperación de las prisioneras. Los ángulos de cámara hacen milagros con la imponente imagen del “villano” y nos sumergen aún más en la historia.

Ahora bien, para hacernos comer más las uñas, se nos revela que “Unbreakable” y “Split” comparten el mismo universo. Al final de “Unbreakable”, se revela que ambos personajes, Kevin y David, existen en el mismo mundo, y obvio Elijah.

 

 

Ahí es donde entra la culminación de esta obra orquestada. “Glass” (2019) reúne a David Dunn, Kevin Wendell Crumb y Elijah Price en un hospital psiquiátrico. La Dra. Ellie Staple (interpretada por Sarah Paulson) intenta convencerlos de que sus habilidades sobrenaturales no son reales. La narrativa explora la idea de los superhéroes y supervillanos en un contexto más realista, haciéndoles cuestionar a cada uno, con sus respectivas pruebas, si sus poderes son reales o simplemente manifestaciones de enfermedades mentales y por poco los convence. La Dra. Elli tiene armado, junto a “sus jefes” un plan para desmontarles esa idea, aunque Elijah ya tenía su propia teoría y su propio plan.

 

 

Aunque para serles sincera, de esta tercera muestra esperaba más, se quedó algo corto con el desarrollo, como que lo hicieron muy apresurado. Se puede notar en varias partes del film en donde buscan forzadamente enlazar hechos de pasado con su presente; por supuesto el final, se vio tan escueto, al igual que el intento absurdo de sacar una relación afectiva entre Casey y Kevin.

 

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Entonces, para resumirles: las tres cinemáticas crean el mundo de superhéroes y supervillanos con David, se desarrolla ese mundo al presentar a Kevin y sus múltiples personificaciones y, por último, culmina con el enfrentamiento de los personajes orquestado por Elijah y el develo de una organización suprema de la que nunca nos dan detalles mayores. Aunque se reconoce el esfuerzo por ligar dos temáticas con historias tan únicas, no fue del todo negativo este final.

 

 

Y si nos ponemos a analizar un poco, no sería un hecho tan aislado; ya tenemos el ejemplo más usado: una madre levantando un carro de cientos de kilos para salvar a su bebé. Por eso comentaba que “el cuerpo a veces es nuestra prisión”, nos cerramos a posibilidades porque desconocemos nuestro potencial. Así que, si me lo preguntan, les digo como siempre: “Si no las han viso, véanlas, y si ya las vieron, vuélvanlas a ver, no tienen perdida de nada”.

 

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Isabel Londoño-columna El Rincón CinéfiloIsabel Londoño, egresó de la Universidad de Carabobo (UC) en el área psicosocial, tiene también estudios universitarios en turismo y sistemas.

Es una apasionada de la música y del Séptimo Arte desde que tiene memoria, siendo el cine y sus distintos géneros la pasión a la que ha dedicado más horas y análisis. Sus reseñas sobre clásicos o estrenos del cine aparecen ahora, cada viernes, en Ciudad Valencia desde “El Rincón Cinéfilo”.

 

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