Las alpargatas venezolanas, también conocidas como cotizas o cocuizas, son mucho más que un calzado: representan un símbolo de identidad cultural profundamente arraigado en la historia y el alma del pueblo venezolano, especialmente en los llanos.
Origen e historia
Las alpargatas tienen raíces antiquísimas que se remontan a las sandalias egipcias, adaptadas luego por los romanos.
En Venezuela, su uso se documenta desde el siglo XIV, aunque se presume que ya existían versiones indígenas antes del contacto europeo.
En los llanos venezolanos se convirtieron en parte esencial del atuendo del «llanero», junto con el sombrero y el liqui liqui.
Elaboración artesanal
Su confección es un arte transmitido de generación en generación y esta compuesta por las siguientes piezas:
– Capellada (parte superior): tejida a mano con pabilo (hilo de algodón) en telares caseros.
– Suela: tradicionalmente hecha de cuero curtido o fibras vegetales como la cocuiza o el yute.
– Costura: todo el ensamblaje se realiza manualmente, lo que convierte cada par en una pieza única.
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Usos y significados originales
Usadas por campesinos y trabajadores rurales por su comodidad y frescura, hoy las alpargatas también se lucen en:
– Bailes folclóricos como el joropo.
– Fiestas patronales y actos culturales.
– Moda contemporánea, reinterpretadas por diseñadores locales.
Patrimonio cultural
Las alpargatas representan la resiliencia, creatividad y conexión con la tierra. Son consideradas una manifestación del patrimonio cultural inmaterial de Venezuela, ya que reflejan saberes ancestrales, formas de vida y expresiones artísticas que siguen vivas tanto en comunidades rurales como urbanas.
Las alpargatas venezolanas
Ciudad Valencia / Diego A. Trejo











