Manejar el estrés infantil durante y después de un sismo es un desafío enorme, especialmente porque los niños absorben e imitan la respuesta emocional de los adultos que los rodean. En un momento de emergencia, su necesidad principal es sentir seguridad y predictibilidad, incluso cuando todo parece estar fuera de control.

Aquí tienes una guía directa de cómo actuar, dividida en el durante y el después del evento telúrico.

 

Durante la emergencia: Contención inmediata

En el momento del sismo, la prioridad es la seguridad física, pero la psicológica empieza ahí mismo.

 

Tu calma es su ancla:

Los niños nos miran para saber qué tan grave es la situación. Si entras en pánico o gritas, su cerebro asume que el peligro es absoluto. Mantén un tono de voz firme, bajo y calmado, dando instrucciones claras («Camina, no corras», «Cúbrete aquí»).

 

Contacto físico firme:

Si es seguro hacerlo, abrázalos o tómalos de la mano con firmeza. El contacto físico le dice a su sistema nervioso que no están solos en el caos.

 

Instrucciones sencillas de acción:

Dales tareas muy simples para desviar su mente del pánico, como «ayúdame a sostener esta linterna» o «mira mis ojos y respira conmigo».

 

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El «Post-Sismo»: Estabilización emocional

Una vez que pasa el peligro inminente y se encuentran en una zona segura, es común que aparezca el llanto, los temblores físicos o el silencio extremo (congelamiento).

 

Paso A: Validar y nombrar la emoción

Evita frases como «no pasa nada» o «no llores, sé valiente», porque el niño sabe que sí pasó algo y sentirá que su miedo está mal.

Prueba decir: «Sé que tuviste mucho miedo, el piso se movió fuerte y asusta mucho. Es normal sentir miedo, pero ya estamos a salvo aquí afuera y yo te estoy cuidando».

 

Paso B: Ejercicios de regulación física

El estrés genera un exceso de adrenalina. Para ayudar al cuerpo del niño a liberar esa tensión, utilicen técnicas sencillas:

La respiración del «Chocolate Caliente»: Pídeles que imaginen que tienen una taza de chocolate caliente en las manos. Deben oler el aroma (inhalar profundo por la nariz) y luego soplar para enfriarlo (exhalar lento por la boca). Repítelo tres o cuatro veces.

Abrazo de mariposa: Cruza tus manos sobre tu pecho (mano derecha en hombro izquierdo y viceversa) y da golpecitos suaves y alternados. Haz que el niño lo copie. Este estímulo táctil bilateral ayuda a calmar el cerebro de forma rápida.

 

Paso C: Información justa y clara

Explícales de forma muy sencilla qué fue lo que pasó, adaptado a su edad. Los niños tienen una imaginación activa y, si no les das datos, llenarán los vacíos con escenarios catastróficos.

“La Tierra a veces necesita acomodarse y por eso se mueve, como cuando nosotros nos estiramos. Ya se acomodó y el movimiento terminó”.

 

En los días posteriores: Recuperar el control

En las semanas siguientes a un sismo, es normal ver regresiones (como volver a orinarse en la cama, miedo a dormir solos o excesivo apego).

El poder de las rutinas: El estrés se combate con predictibilidad. Mantén los horarios de comida, juego y sueño lo más estables posible, incluso si están fuera de casa o la situación local es irregular.

Filtra las noticias: Evita tener la televisión, la radio y las redes sociales encendidas todo el día con noticias del sismo, cifras de daños o réplicas. Los niños no procesan las noticias igual que un adulto; para ellos, ver el video de un derrumbe una y otra vez se siente como si estuviera ocurriendo de nuevo en ese instante.

Plan de acción familiar (Dales control): Diseñen juntos un «plan de superhéroes» para emergencias. Practiquen dónde resguardarse en casa o qué mochila llevar. Saber qué hacer transforma el miedo pasivo en acción preparada.

Esta información proviene de los protocolos estándar de primeros auxilios psicológicos (PAP) y de las guías de manejo de crisis validadas por organizaciones internacionales de salud y protección infantil, tales como:

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la OMS: Instituciones que diseñan los manuales de intervención psicológica en catástrofes y desastres naturales para América Latina.

UNICEF: Especialistas en el enfoque de protección y contención emocional infantil en situaciones de emergencia.

Guías de Manejo de Trauma y Estrés Postraumático (TEPT): Técnicas específicas como el abrazo de mariposa (derivado de la terapia EMDR para el procesamiento del trauma) y los ejercicios de respiración adaptados, los cuales son herramientas universales de regulación neurobiológica utilizadas por psicólogos de emergencias a nivel mundial.

El enfoque está adaptado para ser práctico, directo y aplicable de inmediato en el contexto de la realidad comunitaria y familiar.

 

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Fuente: OPS/OMS/UNICEF

Ciudad Valencia/Esteban Rodríguez/RM

Fotos: IA