Hablar de Betulio González es evocar una de las épocas más doradas, vibrantes y sacrificadas del boxeo venezolano y latinoamericano.
Nacido en Santa Bárbara del Zulia el 24 de octubre de 1949, este pequeño gigante de 1.59 metros de estatura se convirtió en un titán sobre el cuadrilátero, logrando la hazaña de coronarse tres veces campeón mundial en la categoría de peso mosca.
Repasemos la vida, las batallas épicas y el legado de un hombre que hizo vibrar a todo un país a base de valentía y puños.
De la inspiración de la pantalla al ring
La historia de Betulio con los guantes comenzó casi por un guiño del destino. Siendo un adolescente en el estado Zulia, quedó impactado tras ver la clásica película mexicana Pepe El Toro, protagonizada por Pedro Infante. Ese retrato del boxeador humilde pero digno encendió la chispa.

Tras un sólido paso por el boxeo amateur, hizo su debut profesional el 24 de abril de 1968 en Maracaibo, noqueando a Elio Monzant en el tercer asalto. Su ascenso fue meteórico: poseía una resistencia descomunal, velocidad de piernas y una pegada respetable para las divisiones menores, lo que rápidamente lo convirtió en el ídolo del patio y campeón nacional.
El camino al trono: Un tricampeón histórico
La carrera de Betulio González estuvo marcada por la persistencia. En una era en la que el boxeo mundial contaba con un nivel técnico exquisito y las peleas de campeonato duraban 15 extenuantes asaltos, él supo reponerse a las caídas para tocar la gloria en tres ocasiones distintas.
La primera corona (1971-1972): Tras una eliminatoria exitosa, Betulio disputó el título de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) ante el filipino Erbito Salavarria. La pelea terminó en un polémico empate en Maracaibo, pero Salavarria fue descalificado posteriormente (por la famosa «botella de agua » que consumió en la esquina). Aunque el reconocimiento oficial llegó tras bastidores, Betulio ya se codeaba con la élite.
La consolidación con el CMB (1973): El verdadero grito de campeón indiscutido en el ring ocurrió el 4 de agosto de 1973. Ante un abarrotado Nuevo Circo de Caracas, Betulio derrotó por decisión mayoritaria al mexicano Miguel Canto (quien más tarde se convertiría en su archirrival) para capturar el vacante cetro mosca del Consejo Mundial de Boxeo (CMB).
La hazaña de Maracay (1978): Tras perder el título ante el japonés Shoji Oguma en 1974 y fallar en otros intentos, muchos pensaron que el ciclo del zuliano había terminado. No obstante, el 12 de agosto de 1978 en la Maestranza César Girón de Maracay, Betulio retó al monarca de la AMB, el mexicano Guty Espadas. En una batalla épica de 15 rounds, se llevó la victoria por decisión e inscribió su nombre por tercera vez en la cúspide mundial.
Un récord de leyenda
Betulio González se retiró definitivamente a finales de noviembre de 1988, dejando números que hoy en día parecen inalcanzables para los pesos mosca:
Total de combates: 92
Victorias: 76
Ganadas por Nocaut (KO): 52
Derrotas: 12
Empates: 4
Un dato de honor: A lo largo de sus 20 años de carrera profesional y enfrentando a los pegadores más temibles de la época, Betulio González nunca recibió un conteo de protección por caída en la lona. Su resistencia física y su asimilación de golpes eran sencillamente sobrehumanas.
El legado del «Héroe del Zulia»
Tras colgar los guantes, Betulio fue exaltado al Salón de la Fama del Deporte Venezolano en 1998. Su boxeo no solo destacó por los títulos, sino por los nombres a los que enfrentó: libró batallas memorables contra leyendas de la talla de Miguel Canto, Shoji Oguma, Martín Vargas y Santos Laciar.
A pesar de sus inmensos méritos deportivos y de ser uno de los pugilistas con más peleas de título mundial en las 112 libras, el boxeo internacional aún mantiene una deuda histórica con él al no haberlo ingresado formalmente al Salón de la Fama Internacional de Boxeo en Canastota, Nueva York; un reconocimiento que sus fanáticos y los expertos de este deporte siguen reclamando. Hoy en día, su nombre es sinónimo de resistencia, pundonor y gloria eterna en la historia deportiva de Venezuela.
Fuentes: Agencias
Ciudad Valencia/LSFLC











