Pakistán enfrenta inundaciones y deslizamientos de tierra a causa de las intensas lluvias monzónicas que azotan el país desde junio del año pasado, las cuales han dejado un saldo preliminar de más de 660 muertos y al menos 150 desaparecidos.
Según medios internacionales, en la última semana unas 300 personas han fallecido solo en el noroeste del país.
Dicha región de Pakistán, especialmente la provincia de Khyber Pakhtunkhwa, ha sido el epicentro de la tragedia.
Según la Autoridad Nacional de Gestión de Desastres (NDMA), la región ha sufrido graves inundaciones que destruyeron hogares, puentes y tierras agrícolas.
Por su parte, los rescatistas, que enfrentan el desafío de acceder a áreas remotas, continúan buscando a los desaparecidos entre los escombros.
Se pudo conocer, que los desastres se concentraron en distritos como Buner y Shangla, donde las lluvias de la última semana dejaron un saldo devastador.
La zona montañosa, que ya era difícil de alcanzar, se vio aún más perjudicada por las riadas, descritas por los sobrevivientes como “muros de lodo y rocas”.
A pesar de los esfuerzo de unos dos mil rescatistas, la situación es crítica, aseguran las autoridades.
El balance de víctimas continúa creciendo, y los datos de la NDMA revelan que la mayoría de las muertes fueron causadas por inundaciones repentinas, mientras que el colapso de edificios también dejó su huella trágica.
Además de las víctimas, cientos de viviendas y ganado han sido arrasados, informaron medios locales.
LEA TAMBIÉN: Yemen lanza misil contra el aeropuerto Ben Gurion
Mientras los equipos de rescate se concentran en el noroeste, el monzón se desplaza hacia el sur y el este, generando alertas en las provincias de Punjab y Sindh, donde se encuentra Karachi, la ciudad más poblada de Pakistán.
A raíz de esta catástrofe, el Gobierno provincial de Khyber Pakhtunkhwa ha liberado 800 millones de rupias para ayudar a las víctimas y reparar los daños.
De estos, unos 500 millones están destinados específicamente a Buner, el distrito más afectado, donde las muertes superan los 200.
El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, ha prometido el total apoyo del Gobierno federal, destinando un mes de salario de su Gabinete para las víctimas.
Además, el Gobierno ha enviado ayuda humanitaria, como alimentos, medicinas y equipos médicos, y ha desplegado equipos de rescate adicionales.
Según algunas estimaciones preliminares, los daños materiales, tanto públicos como privados, generados por las inundaciones y deslizamientos superan los 126 millones de rupias.
Por su parte, el Gobierno se centra en una estrategia de socorro urgente, mientras las autoridades continúan con los esfuerzos de restauración de infraestructuras clave como carreteras y suministro de energía.
Este desastre recuerda las devastadoras inundaciones de 2022, cuando Pakistán perdió más de mil 700 vidas y sufrió daños económicos millonarios.
LEA TAMBIÉN: Asciende a 60 el número de fallecidos por riada monzónica en Cachemira
Ciudad Valencia / Telesur













