Por: Ismael Noé «¡Hombres como Chávez, no mueren, se siembran!»

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«¡Hombres como Chávez, no mueren, se siembran!» La frase corresponde a Cristina Fernández de Kirchner, una sentencia atinada y tan profundamente esclarecedora que describe perfectamente la relación simbiótica que el comandante se esmeró por esculpir con el pueblo venezolano; un pueblo que siempre fue destinatario e interlocutor de sus acciones.

“Si el pensamiento y la acción de Chávez son tan potentes y generaron tantas adhesiones y animadversiones, es porque se trata de un personaje capaz de cambiar la historia; ¡y vaya que lo hizo! Se trató y se trata de una acción articulada con un pensamiento liberador, un pensamiento antiimperialista que busca transformar y cuestionar de raíz las estructuras del capitalismo”.

Así resumió el profesor Marco Velásquez durante un homenaje al comandante Chávez en un nuevo aniversario de su desaparición física el inmenso proceso de empatías que generó Hugo Chávez Frías, a su delineación añade:

“No es un marxismo clásico, ni ortodoxo, sino se trata de una posición crítica que surge de la experiencia práctica, que respira desde Latinoamérica y se alimenta de la memoria y los anhelos más profundos de los pueblos, a quienes siempre tuvo presente en la articulación de su particular discursividad”.

Por: Ismael Noé

Las innumerables reflexiones en torno a la prematura partida del líder de la Revolución Bolivariana invitan a recapacitar acerca de las acciones que llevó a cabo Hugo Chávez, pero también a considerar que será todo aquello que perdurará después de su muerte: «lo que quede vivo» y nos ayude a seguir encontrando el rumbo de la justicia en la región y en el mundo.

Así, resulta imposible cuantificar el llamado legado de Chávez, habida cuenta de su trascendencia más allá de lo meramente tangible, pues comprende un despertar de conciencias, una revalorización de nuestra identidad como venezolanos y como latinoamericanos, de allí la importancia de preservarlo.

Chávez apuntaló la segunda independencia del continente

Hugo Chávez Frías falleció el 05 de marzo de 2013, siendo el primer presidente venezolano que perece en funciones. Su partida física aún es sentida en los pueblos de América Latina y el mundo, por su lucha incansable por los más desposeídos y callados históricamente.

Chávez se convirtió entonces en un líder inmortal, en una conciencia sembrada que despertó en la región el sentimiento patriótico, las hazañas liberadoras de esperanza, la segunda independencia, que hoy día sigue siendo punto de honor para los pueblos en rebeldía que buscan su libre determinación.

A ocho años de su desaparición física, millones de personas en Venezuela y América lo recuerdan y agradecen beneficios que seguirán vigentes, como la Misión Vivienda, Misión Milagro, Barrio Adentro, Sistema de Pensiones y más.

La continuidad del legado de Chávez

El actual Presidente Nicolás Maduro sigue la tarea encomendada por el líder eterno y de la mano de los seguidores de la Revolución Bolivariana se enfrenta a las fuerzas de la derecha, que aún se dedican a formular maniobras que intenten apagar el legado que se multiplicará en la historia.

Antes de su muerte, con un sentido premonitorio el comandante Chávez advirtió sobre los peligros que seguirían acechando a la revolución bolivariana, su ferviente llamado a la unidad, a la resistencia ante el imperialismo, es tan actual hoy como ayer.

“No faltarán los que traten de aprovechar coyunturas difíciles para, bueno, mantener ese empeño de la restauración del capitalismo, del neoliberalismo, para acabar con la Patria. No, no podrán, ante esta circunstancia de nuevas dificultades -del tamaño que fueren- la respuesta de todos y de todas los patriotas, los revolucionarios, los que sentimos a la Patria hasta en las vísceras como diría Augusto Mijares, es unidad, lucha, batalla y victoria”.

Por sobrados motivos recordarlo, rendirle sincero homenaje y defender su legado es un deber al que ningún revolucionario debe renunciar.

El 5 de marzo de 2013, un anuncio sobre Chávez que conmocionó a todo el mundo

El entonces vicepresidente de Venezuela, Nicolás Maduro, informó que el presidente Hugo Chávez había fallecido a las 16H25 hora local.

«A las 4:25 pm ha fallecido el comandante presidente Hugo Chávez. Transmitimos a sus familiares, y a todo nuestro pueblo nuestro dolor. En este dolor inmenso, de esta tragedia histórica (…) Llamamos a todos los venezolanos a ser vigilantes de la paz, del respeto, de la tranquilidad de esta patria», fue el mensaje de Maduro para el pueblo venezolano.

Aquel martes 5 de marzo también quedó fijado por la historia como intocable para el tiempo, pues ese día infausto, cuando el Comandante Hugo Chávez ascendió a la inmortalidad, el pueblo conjuró el dolor para reivindicar su lucha.

Nunca habrá despedida

«Fue un dolor muy fuerte, muy fuerte. Cuando Maduro salió en cadena a decir que nuestro Presidente se había ido, se me desgarró el corazón. Sentí mucha tristeza. Enseguida empecé a recordar las cosas que él nos contaba. Y me llegó su voz narrando una historia de cuando él era niño y se había enamorado, con un amor tierno, de una enfermera que llegaba a su casa, que lo trataba muy bien. Pero que un día ella tuvo que irse porque se enfermó de tuberculosis. Y seguí recordando cómo él contó que se la quedó mirando con tristeza, tanto que ella se dio cuenta y le dijo que no llorara, que ella regresaba. Y seguí recordando que él contó cómo la esperó por semanas, por meses, por años, hasta que le dijeron que había muerto y eso le partió el alma.

 Esa historia, con su voz, se me repetía ese día, ese martes 5 de marzo, ese día inolvidablemente triste. Y es que yo sentí que nos pasó lo mismo, a nosotros, a su pueblo. Sentí que se nos devolvió su historia. Nuestro Comandante se fue y nos quedamos esperando que regresara….hasta que ese martes 5 de marzo… supimos que no lo volveríamos a ver, que no volveríamos a oír sus historias… a mí también se me partió el alma y me quedó ese dolor aquí, en el pecho.

 Aunque después de llorar mucho, de encontrarme con mucha gente que sentía lo mismo que yo, supe que él seguía vivo, porque a todos se nos dio por recordar las tantas cosas que él nos decía. Y recordamos algo que repitió mucho en sus últimos discursos y que nos aclaró el camino:

 -¡Yo soy Chávez, tú eres Chávez, todos somos Chávez!

 Así que al otro día arreglé un bolsito y me fui para Caracas. No para despedir a Chávez. Yo jamás me despediré de él. Me fui para Caracas a decirle que él es mi Presidente, que él es único, universal, irrepetible. ¡Ese es mi Chávez! 

Odilia Farías. La Puerta, Trujillo

(Del reportaje «Memorias de un dolor tan ancho como el amor» de Aminta Beleño).

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 Ismael Noé / Ciudad VLC