bloqueos - guerras económicas

«We (nosotros) fight (peleamos) for (por) oil (petróleo)». Rusia, Irán, Norcorea, Siria, Cuba y Venezuela –sin contar a China–, poseen varios elementos en común que, durante la Guerra Fría, la Globalización y la actual Era Multipolar, los han convertido en los mayores enemigos históricos de Estados Unidos de América (EEUU). Por supuesto que los gringos han luchado y ejecutado invasiones contra decenas de países, pero las naciones antes mencionadas han demostrado ser una verdadera piedra en el zapato durante décadas para los intereses imperialistas del «Tío Sam».

El primer factor conmutativo no es otro que su carácter de resistencia ante la influencia nociva del capital norteamericano, encaminado este hacia un proyecto (incompleto) de polarización y hegemonía global de un solo actor económico-industrial –Estados Unidos– por sobre todos los demás países. Aquellos defienden sus propios modelos de gobernanza política y distribución financiera y, al hacerlo, defienden su esencia histórica y su dignidad. Porque un país que se deje mancillar y someter por uno extranjero, es una nación sin dignidad, sin honor.

Un segundo factor relacionante sería el empuje y empeño de EEUU por apropiarse, mediante artimañas retóricas, jurídicas, políticas, militares o de cualquier otro tipo, de sus recursos naturales, especialmente de los hidrocarburos y los minerales preciosos y raros. ¿Por qué? Pues, como es de conocimiento público y notorio, estos representan el pilar fundamental de todo modelo industrial, al pertenecer a los ciclos básicos de la extracción y la producción, de los cuales parten los demás niveles de la economía. El modelo capitalista yanqui es insostenible sin una metodología de invasión, pues aquel se encamina a la acumulación irracional y sin límites de dinero, corazón de la filosofía del capital.

 

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Y un tercer carácter en común son el conjunto de estrategias de estrangulamiento financiero que EEUU ha maquinado y perpetrado contra aquellos Estados soberanos. No obstante, cabe preguntarse, ¿cómo se definen los bloqueos, sanciones y guerras económicas que la primera potencia mundial ha aplicado sobre sus rivales y enemigos estratégicos?

Hablamos de bloqueo económico cuando un país de mayor potencialidad financiera recurre a medidas políticas para poder aislar por completo a otra nación del ecosistema internacional, interrumpiendo su derecho legítimo al comercio y sus lazos y flujos informativos y diplomáticos con entidades terceras, ocasionando la destrucción de su economía. Para ello es viable utilizar la fuerza bruta y militar como, verbigracia, los bloqueos navales de los cruzados cristianos contra los sultanatos musulmanes durante la Edad Media, o más recientemente el cerco naval de EEUU sobre la isla de Cuba, que impide el arribo de petróleo a sus costas y conlleva al desabastecimiento total de este recurso.

Las sanciones financieras son, en esencia, el cuerpo de restricciones a derechos que pesan sobre individuos, entes o sectores particulares, las cuales van desde la prohibición de realizar intercambios hasta la congelación de activos. Aquellas se ejercen con la finalidad de reprimir conductas desafiantes a los intereses de potencias hegemónicas. Evidentemente, el hecho de que los líderes de un país se vean incapacitados de efectuar transacciones arrastra al Estado entero al daño y declive económico, puesto que nada o casi nada puede hacer para dirigir las riendas de su gobierno. El ejemplo por antonomasia es Venezuela, donde a ministros y altos cargos se les ha impedido u obstaculizado el ejercicio de las finanzas de la república.

Por último, una guerra económica quiere decir una agresión absoluta contra un Estado, a través de las metodologías anteriores y muchas otras, como son los aranceles, en el marco de un conflicto a muerte entre dos naciones. El sentido de ello es aniquilar las capacidades alimentarias, industriales, militares y la estabilidad política del Estado afectado, o sencillamente matar de hambre a su población, para obligarlo a un cambio de régimen más favorable al Estado atacante. Entre sus tácticas se incluyen los ciberataques, operaciones militares especiales o quirúrgicas y la manipulación de divisas para inflar los precios de las mercancías. Nuevamente, tenemos como ejemplo paradigmático a Venezuela, que ha tenido que padecer todos estos tratos crueles e inhumanos durante años, que han catalizado la mayor crisis estructural de la historia latinoamericana.

En conclusión, las medidas coercitivas unilaterales representan el traslado de las guerras del campo de batalla físico a los sistemas económicos locales y mundiales, esto es, la guerra librada «por otros medios». En la actualidad, Estados Unidos es acreedor del monopolio de estas estrategias.

 

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Jorge Álamo Homsy-columnista Ciudad Valencia

Jorge Álamo Homsy (Valencia, Venezuela, 1993) es psicólogo egresado de la Universidad Arturo Michelena (UAM), autor además de relatos de ficción e intérprete del bajo eléctrico. Entre 2021 y 2023 se dedicó a escribir textos narrativos de los cuales surgió el libro de cuentos «La canción del trueno», presentado en la Filven Carabobo 2025.

 

 

 

Ciudad Valencia/RM