Primer actor Rafael Briceño

El primer actor merideño Rafael Briceño dedicó más de 60 años de su vida a la actuación, y aunque su gran pasión era el teatro, supo distribuir su tiempo y su talento, para mantenerse activo en el cine y en la televisión.

En la pequeña pantalla, precisamente, alcanzó la máxima cota de popularidad, al interpretar un personaje que, ironías de la vida, chocaba con su propia historia y con sus convicciones: el general Juan Vicente Gómez.

Su padre, un coronel antigomecista, murió de mengua, luego de ser tiroteado y abandonado, sin la posibilidad de recibir ayuda. Él mismo conoció la cárcel en la época perezjimenista y su casa fue visitada por agentes de la Digepol (madre de la Disip), tras la caída de la segunda dictadura venezolana del siglo pasado.

 

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A pesar de todo ello, apartó los prejuicios cuando José Ignacio Cabrujas lo escogió como contraparte, en una entrevista ficticia que dio forma al programa Juicio a Gómez, transmitido el 2 de septiembre de 1975, por el canal de Bárcenas.

 

La genialidad con la que interpretó al mandatario lo llevó a encabezar los elencos de dos miniseries basadas en la vida de quien se autobautizó Benemérito. Gómez y Gómez II, al aire en 1980 y 1981, le valieron los aplausos del público y las alabanzas de la crítica, ubicándolo en un lugar de privilegio dentro de la historia del drama criollo.

 

Primer actor Rafael Briceño y su puesta en escena

La primera experiencia histriónica de Rafael Briceño fue en su Ejido natal, donde interpretó a un ángel, cuando tenía seis años. Su familia quería que fuera abogado o militar. Para hacerla cambiar de opinión, fingió un intento de suicidio. Se maquilló una herida y disparó contra una vitrina, causando el desmayo de su abuela y la angustia de su madre costurera. En la escena soltó: “La próxima no fallo”.

Logrado el visto bueno, comenzó a formarse, primero como cantante y luego como bailarín clásico español con Luana Alcañiz. Sin embargo, no se sentía satisfecho y probó con la actuación, de la mano de Eugenia Súffoli.

Debutó sobre las tablas el 21 de enero de 1944, en la obra El último mensaje, de Guillermo Feo Calcaño y, con la Compañía Baus-Calero, pasó los siguientes cuatro años recorriendo América Latina.

 

El 16 de noviembre de 1953, compartió créditos protagónicos con Luis Salazar, en Las aventuras policiales de Roy Martín, un día después de la inauguración de Radio Caracas Televisión.

En 1955, apoyó a Cabrujas, Román Chalbaud e Isaac Chocrón en la fundación de El Nuevo Grupo. Casi tres décadas después, también fue un gran impulsor de la naciente Compañía Nacional de Teatro.

 

 

Severo

Rafael Briceño nació el 18 de julio de 1921, en Ejido, Mérida. Su historial televisivo incluye títulos tan importantes como: El derecho de nacer, La tirana, Doña Bárbara; Boves, el urogallo; El limonero del Señor, La hija de Juana Crespo, Estefanía, Natalia de 8 a 9, Elizabeth, La dueña y El siervo de Dios.

Sin embargo, era muy crítico con el medio, como lo evidenciaba en las entrevistas que solía conceder en su quinta Martha, de Las Delicias, donde vivía con hijo, nuera, nietos y dos perros salchicha. Allí también recordaba su amistad con Rafael Guinand, Juana Sujo y Horacio Peterson.

Murió el 22 de junio de 2001, cuando un infarto lo sorprendió en el baño del Ateneo de Caracas, donde se disponía a ver una función de Los monólogos de la vagina.

 

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Fuente: Últimas Noticias

Ciudad Valencia/DG

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