La Convención Nacional del Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil oficializará este domingo la candidatura del presidente Luiz Inácio Lula da Silva para los comicios de octubre próximo, buscando su cuarto mandato. Aunque es favorito en las encuestas, tiene la sombra de la injerencia de EE.UU. y la articulación de la ultraderecha regional, que ya rodeó elecciones recientes en la región como las de Honduras, Perú y Colombia.
La convención nacional, que se celebrará en el Expocenter Norte de São Paulo, ratifica además la fórmula presidencial con el actual vicepresidente Geraldo Alckmin. El proyecto de gobierno se centra en la continuidad del crecimiento económico con inclusión social, la erradicación de la pobreza y la defensa estricta de la soberanía nacional.
Favorito en las encuestas y tensión internacional
Lula llega al arranque de la contienda como líder en los sondeos de opinión:
- Intención de voto: La más reciente encuesta de AtlasIntel/Bloomberg lo ubica a la cabeza con un 44.9% en primera vuelta y un 49.2% en un eventual balotaje frente al candidato de la extrema derecha, el senador Flávio Bolsonaro (42.9%).
- Denuncias de injerencia: La campaña está marcada por denuncias del Ejecutivo brasileño sobre maniobras de injerencia electoral por parte de sectores de la extrema derecha regional —encabezados por el mandatario argentino Javier Milei— y de EE.UU.
- Fricción diplomática: El gobierno de Lula negó visas a funcionarios estadounidenses tras detectar reuniones del consulado en São Paulo con creadores de contenido de ultraderecha, al tiempo que rechazó la prórroga de sanciones impuestas por Washington que califican a Brasil como una «amenaza».
«La única ayuda que quiero es la del pueblo brasileño para mantener la democracia. Mientras viva, la extrema derecha no volverá a gobernar este país», aseveró Lula durante un acto previo a la proclamación.
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Inicio de campaña
El arranque oficial de las movilizaciones populares está programado para el 16 de agosto en São Bernardo do Campo (São Paulo), el emblemático estadio Vila Euclides donde Lula inició su carrera como líder sindical metalúrgico a finales de los años 70.
“En la lucha por la dignidad y la justicia salarial, se gestó la creación del PT, la contribución a la redemocratización del país y el fermento que permitió que un trabajador, un tornero, fuera elevado a la Presidencia de la República”, recordó el PT.
Lula (Garanhuns, Pernambuco, 1945) pasó por hambre y pobreza en la infancia, trabajó desde los 12 años mientras tomaba un curso para hacerse metalúrgico; fue sindicalista; fundador, líder del PT y su candidato presidencial en 1989 (derrotado en segunda vuelta por una pequeña diferencia de votos) y en 2002 (elegido presidente).
Vivió arrestos como sindicalista y más de 500 días en prisión como víctima de un lawfare que le inhabilitó en 2018 y abrió el camino a Bolsonaro. Anuladas por la Corte Suprema las condenas fabricadas en su contra, derrotó al derechista en los comicios de 2022.
En su trayectoria presidencial han quedado programas inclusivos sociales para reducir la desigualdad como Bolsa Familia, Hambre Cero ProUni o Universidad para Todos; Fies (Fondo de Financiamiento al Estudiante de Educación Superior); Minha Casa, Minha Vida (viviendas para familias de bajos recursos) y Farmacia Popular (medicamentos esenciales gratuitos o con grandes descuentos).
Del progresismo que representan él y Dilma Rousseff salió el programa Mais Medicos, que llevó atención médica a los más necesitados y olvidados. Enfoques ambientales y mejoras económicas y en el empleo también han estado presentes en sus políticas, programas y logros.
En abril de 2010, en el último año de su segundo mandato, fue elegido en el primer puesto en la lista de las 100 personas más influyentes del mundo, según la revista Time. En enero de 2011, dejó el cargo con un índice de aprobación del 87%.
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Fuente: teleSUR
Ciudad Valencia/JB/M.Ll













