El quinto metarrelato

En nuestro anterior articulo hablamos sobre el mundo roto y las resistencias de los pueblos. Haciendo referencia a los cuatro metarrelatos que caracterizaron la llamada Edad Moderna y que fueron definidos por Jean François Lyotard: el iluminismo, el cristianismo, el socialismo y el capitalismo.

En función de ubicar al lector en contexto, definiremos brevemente la Edad Moderna y los metarrelatos antes mencionados, además de los “mesías” por ellos propuestos.

 

La Edad Moderna.

Es necesario referirnos al periodo que le antecedió, la Edad Media, la cual duró aproximadamente desde el año 400 D.C. hasta el año 1.500 D.C. es decir, entre 800 y 1.000 años de verdadero oscurantismo.

La Edad Moderna es un período histórico crucial que abarca desde finales del siglo XV hasta finales del siglo XVIII. Se considera que inicia con eventos como el Descubrimiento de América en 1492 o la Toma de Constantinopla en 1453, y finaliza con el estallido de la Revolución Francesa en 1789.

 

El Iluminismo.

El Iluminismo fue un movimiento intelectual que surgió en Europa durante los siglos XVII y XVIII, caracterizado por el énfasis en la razón, la ciencia y la búsqueda de conocimiento. Este período vio el ascenso de ideas que desafiaban tradiciones y creencias establecidas, promoviendo valores como libertad, igualdad y fraternidad. Las ideas iluministas influyeron significativamente en la Revolución Francesa y la Independencia Americana, moldeando la sociedad moderna y los sistemas políticos contemporáneos.

Podemos decir que los dos pilares fundamentales propuestos por el Iluminismo son la razón y la ciencia, ambos constituyeron la gran promesa mesiánica que daría lugar a una nueva humanidad. Los principales exponentes del movimiento iluminista fueron:

  • Voltaire: Defendió la libertad de expresión y la separación entre Iglesia y Estado.
  • Rousseau: Promovió la idea de contrato social y la soberanía popular.
  • Montesquieu: Introdujo el concepto de separación de poderes para evitar la tiranía.
  • Diderot: Fue uno de los principales editores de la Encyclopédie, que difundió las ideas iluministas.

 

El Cristianismo.

Resulta algo complejo caracterizar la influencia del cristianismo en la historia de la humanidad. Empezaremos por aceptar la idea del cristianismo fragmentado desde el origen de la iglesia primitiva y posterior oficialización atribuida a Constantino y concretada por Teodosio, ya que al principio hubo muchos cristianismos y al final prevalecieron solo unos cuantos signados por la conveniencia de los poderes facticos. Quizás la tragedia del cristianismo fue nacer en oriente y desarrollarse en occidente, pero tal análisis lo pospondremos para otra entrega.

En nuestro concepto, el Mesías real más allá de la figura de Jesucristo (histórico o metafísico), es la comunidad de creyentes identificada como La Iglesia y su promesa del Reino de Dios y la vida eterna, aunque para conseguir sus fines sea necesario, como en casi todo metarrelato, acudir a la barbarie.

El pensamiento judeocristiano se refiere a la base de valores éticos y principios compartidos por el judaísmo y el cristianismo, que unificaron a Europa tras la caída del imperio romano y han influido significativamente en la cultura occidental. Su cosmovisión teocéntrica propia de la Edad Media trascendió invariable hacia la Edad Moderna.

 

El capitalismo.

Los orígenes del capitalismo se remontan a la transición del feudalismo a la Edad Moderna (siglos XV-XVIII), con una fase inicial de capitalismo comercial que se consolidó con la Revolución Industrial en Inglaterra a mediados del siglo XVIII.

Este proceso implicó el cambio de una economía agrícola y de subsistencia a una industrial, donde la producción se orientó al mercado, el dinero y la acumulación de capital a través del salario y la propiedad privada de los medios de producción.

El capitalismo tiene varias etapas, y la explotación de la fuerza de trabajo humana se entiende como la apropiación de la plusvalía, es decir, la diferencia entre el valor que el trabajador crea y el salario que recibe.

Sus principales teóricos son: Adam Smith, considerado el padre intelectual del sistema por sus ideas sobre el libre mercado en La riqueza de las naciones y John Maynard Keynes, quien propuso la intervención estatal para estabilizar las economías capitalistas.

Otros teóricos importantes incluyen a John Locke, David Ricardo, Alfred Marshall, y economistas más modernos como Friedrich Hayek y Milton Friedman. La propuesta mesiánica del capitalismo gira en torno al capital y el libre mercado.

 

El socialismo.

Conforma una escuela de pensamiento que propugnó la igualdad de hombres y mujeres, cuyos mejores intérpretes fueron Carlos Marx y Federico Engels. El socialismo es ante todo un sistema económico y por ello se opone diametralmente al capitalismo. Su mesías es la dictadura del proletariado que asegura la sociedad sin clases y la entronización final del comunismo como estadio final.

Según Lyotard, el metarrelato del socialismo, al igual que otros grandes relatos de la modernidad como el liberalismo y el progreso, ha perdido su capacidad de legitimación y unificación en la era posmoderna. La condición posmoderna se caracteriza por la incredulidad ante estas narrativas universales, considerándolas agotadas, y se reemplazan por «pequeños relatos» (petits récits) fragmentados y plurales, que no buscan una verdad única, sino que se enfocan en lo local y particular.

 

Descifrando un quinto metarrelato

Proponemos entonces descifrar un quinto metarrelato en la llamada posmodernidad, contradiciendo el enunciado de la I.A. previamente consultada, según el cual hoy en día no existe ninguna tendencia globalizada o globalizante que tenga la suficiente contundencia y aceptación para ser aceptada como metarrelato.

El escritor Byung chul Han centra su filosofía en la crítica a la sociedad contemporánea, describiéndola como una sociedad del rendimiento y del agotamiento, impulsada por el neoliberalismo y la tecnología digital. Han argumenta que se ha pasado de una sociedad disciplinaria a una de «autoexplotación», donde el individuo se somete voluntariamente a una exigencia de positividad y productividad, impulsada por la idea de libertad.

Sus conceptos clave incluyen la sociedad de la transparencia, el burnout, la agonía del pensamiento y la crítica al exceso de información y a la superficialidad de la comunicación digital, que genera aislamiento y un «infierno de lo igual”

Otros pensadores como el italiano Franco “Bifo” Berardi afirman que hoy en día la tecnología digital y la automatización, está creando una «fábrica de infelicidad» y llevando a la «extinción de la mente crítica». Por otra parte, se nos ha vendido la idea de que la recién desarrollada Inteligencia Artificial es la panacea para la resolución de la mayor parte de los problemas de la humanidad e imprimirá cambios contundentes en la medicina. En este sentido, la I.A. se nos presenta como el nuevo “mesías del siglo XXI”.

Estas tendencias parecen estar conformando la nueva sociedad distópica, y son corrientes que a la par de la prometida transformación genética de la humanidad, pudieran ¿estar anunciando el inicio de la Edad de la Inteligencia artificial?

 

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Ciudad Valencia / Ismael Noé