La periodista y redactora de temas religiosos Micaela Díaz nos ha ofrecido una breve reseña sobre el IV Congreso Continental de Teología Latinoamericana y Caribeña, realizado en la Pontificia Universidad Católica del Perú bajo el lema “Horizontes de liberación, tejiendo esperanzas desde abajo”, en el que participaron Alejandro Ortiz, Moema Miranda, Birgit Weiler y Raúl Zibechi, quienes reflexionaron sobre los desafíos actuales del mundo desde la teología, la ecología y las resistencias de los pueblos.
Comentaremos brevemente acerca de algunos de los temas abordados en este congreso, los cuales son de mucho interés tanto para la esfera religiosa como para el resto de nuestros espacios laicos de reflexión.
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El mundo roto y un “capitalismo de guerra”
Dos conceptos llaman nuestra atención por lo acertado de su caracterización. El primero de ellos es el término NO HUMANO, con el cual se describe a aquellos seres vivientes pertenecientes a la raza humana que han sido excluidos del imaginario de quienes detentan el poder y construyen fórmulas de dominación destinadas a perpetuar su hegemonía mediante la segregación y el exterminio.
En este contexto, gobernantes psicópatas como Benjamín Netanyahu han destinado todo su esfuerzo en la construcción de un nuevo Auschwitz llamado Gaza, donde los palestinos son considerados menos que animales.
El otro concepto es EL MUNDO ROTO, señalado por Alejandro Ortiz, definido a partir de un diagnostico global post pandémico para comprenderlo basta revisar los titulares de la prensa y redes sociales que diariamente reportan las atrocidades cometidas por los detentores de los poderes facticos occidentales, tanto en la nación del sueño americano como el la moderna Europa y demás continentes.
Recordemos que nuestra Modernidad se debatió entre cuatro grandes metarrelatos identificados por Jean-François Lyotard, los cuales son el cristianismo, el iluminismo, el marxismo y el capitalismo. Estas son las grandes narrativas que, en la historia de Occidente han intentado ofrecer una explicación totalizadora y universal sobre la ciencia, la historia, la sociedad y la moral.
Señala Ortiz que mientras algunos hablan del fracaso de la Modernidad “otros dicen que ha triunfado la modernidad capitalista”, marcada por un individualismo que “ha producido soledades, neurosis y enfermedades”.
La “hidra capitalista”
La «hidra capitalista» es una metáfora, popularizada por el zapatismo para describir la capacidad del capitalismo de regenerarse y extenderse, de forma similar a la criatura mitológica que recuperaba dos cabezas por cada una que se le cortaba.
Se dice, por ejemplo, que Alemania produjo una enorme cantidad de desechos industriales que amenazaban su ecosistema económico capitalista, al realizar el control de daños optaron por la implementación masiva de procesos de reciclaje, posicionando en primer lugar la industria del reciclaje sobre la industria automotriz.
A partir de la metáfora de la “hidra capitalista”, Ortiz explicó que existen múltiples formas de un mismo sistema: un capitalismo verde que no es verde, un capitalismo militar, criminal, digital, financiero, consumista y farmacéutico.
Denunció que vivimos bajo un “capitalismo de guerra” que domina las dinámicas globales y que “no conoce derechas ni izquierdas”, sino que se sostiene en “estructuras políticas a modo” y en “una plutocracia ‘al estilo Trump’ (añadido nuestro) que conserva el statu quo”.
El académico alertó también sobre una nueva etapa que denominó “capitalismo de guerra digital”, donde el control de datos y algoritmos configura “una sociedad de la post-verdad”. “El homo digitalis ya existe”, afirmó, advirtiendo sobre el riesgo de una humanidad cada vez más superficial, intensa, rápida y desechable. De tal manera, añadimos, que nos toca redefinir y caracterizar adecuadamente un nuevo metarrelato de la post modernidad y su “mesías”.
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Refiere Micaela Díaz la pertinente intervención de la antropóloga brasileña Moema Miranda, quien retomó la intervención de Ortiz para ahondar en lo que denominó el “colapso socio-ambiental” actual. “Estamos en guerra, pero ahora es una guerra contra la Tierra”, aseguró.
Miranda sostuvo que los tiempos que vivimos no tienen precedentes y llamó a una nueva comprensión espiritual que reconecte la justicia social con la justicia ecológica: “Si seguimos pensando solo en los humanos, nuestro tejido es muy pequeño. Si no empezamos a hacer oración con los pájaros, con los ríos y con los árboles, no captaremos la única posibilidad de salir de este sistema”.
Alentó a integrar en la reflexión la dimensión ecológica de la fe: “No se puede vivir el amor a Dios sin amar a la Tierra tan maltratada”. Concluyendo con una frase lapidaria: “Estamos en un momento en que todo parece absurdamente destrozado… y aun así pisamos el acelerador”.
Ismael Noé
Ciudad Valencia / RN













