En el año 2018 recibí una invitación de Ernesto Villegas para acompañarlo en su gestión al frente del Ministerio del Poder Popular para la Cultura. La propuesta implicaba asumir tres responsabilidades en mi estado natal: la Dirección General del Gabinete de Cultura en Carabobo, la coordinación estadal de la Fundación Misión Cultura y la Dirección General del Museo de Arte Valencia (MUVA). Poco después, desde 2019 hasta 2024, sumamos también a esta tarea la Dirección de Consultoría Jurídica del propio ministerio y, a partir de 2024, la coordinación estadal de la Gran Misión Viva Venezuela Mi Patria Querida.
En un principio, como suele ocurrir ante los grandes retos, pensé que sería un compromiso por un momento breve. Sin embargo, ese momento se transformó en ocho años de trabajo intenso; un viaje que me ha permitido conocer profundamente y apreciar aún más la cultura carabobeña, nuestras tradiciones y la inmensa riqueza humana que resguarda esta tierra. Esta ha sido una de las etapas más importantes de mi existencia.
No ha sido un camino exento de dificultades. Nos correspondió atravesar tiempos verdaderamente complejos: la incertidumbre y los desafíos de una pandemia global, aunados a una situación económica sumamente complicada para el país. No obstante, lejos de detenernos, fuimos avanzando progresivamente en el desempeño de nuestras tareas. El secreto para lograrlo no estuvo en las individualidades, sino en el colectivo: pudimos conformar un equipo extraordinario.
Ese equipo no se limitó a las paredes de una oficina o de un museo. Estuvo integrado por cultores, artistas, creadores y promotores que nos acompañaron con una mística admirable en todos los espacios que tuvimos el honor de compartir, allí donde la identidad late con más fuerza.
Al mirar atrás y contemplar el camino recorrido hasta el presente, no me queda más que un profundo sentimiento de reconocimiento y agradecimiento a la vida por haberme permitido estar en este momento y en este lugar; por haberme dado la oportunidad de estar al frente de estas instituciones, pero, sobre todo, por haberme puesto en relación con tanta gente maravillosa.
Hoy me despido de todas estas responsabilidades y envío mis mejores deseos a quienes las asumirán.
A cada creador, a cada promotor, a cada comunidad que nos abrió sus puertas y nos acompañó en esta ruta de resistencia y luz: mi agradecimiento eterno. Sigamos trabajando por y para la cultura de nuestro pueblo.
Luis Salvador Feo La Cruz











