La serie de televisión Misión Imposible, creada por Bruce Geller y emitida por primera vez en la cadena CBS en 1966, revolucionó las producciones de espionaje en la pantalla chica.

A diferencia de las historias tradicionales centradas en un único agente invencible, la trama se articulaba en torno al trabajo en equipo de la Impossible Missions Force (IMF).

 

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El icónico grupo de especialistas altamente capacitados ejecutaban operaciones encubiertas de precisión quirúrgica.

En este sentido, su narrativa, caracterizada por intrincados planes, artefactos de alta tecnología y escenas contra el reloj, requería una ambientación capaz de transmitir urgencia constante y elegancia sofisticada.

 

Lalo Schifrin: Un genio Imposible

Para responder a esta exigencia narrativa, el encargado de crear esa identidad sonora fue el virtuoso compositor, pianista y director de orquesta argentino Lalo Schifrin.

 

 

Con una sólida formación que fusionaba la música clásica europea y el jazz contemporáneo, Schifrin transformó la composición para la televisión al rehuir de los clichés orquestales convencionales.

Por lo tanto, al recibir la propuesta de musicalizar la secuencia de apertura, famosa por el encendido de una mecha que se consumía en pantalla mientras transcurrían los créditos, el músico concibió una pieza que no solo acompañara la imagen, sino que impulsara la tensión dramática desde sus primeros compases.

 

Secretos del código Morse

El secreto técnico y el rasgo más distintivo de la banda sonora de Misión imposible: Impossible Theme, reside en su métrica: está compuesto en un inusual compás de 5/4.

Esta estructura rítmica de cinco tiempos por compás, poco habitual en la música comercial de la época, genera un ritmo asimétrico e inestable que mantiene al oyente en un estado perpetuo de expectación.

Por otra parte, entre las anécdotas más populares sobre su origen, destaca la revelación de que el patrón rítmico principal rinde homenaje al código Morse.

Las notas de la icónica melodía emulan dos rayas y dos puntos (– – . .), que corresponden precisamente a las iniciales «M» e «I» del título.

Asimismo, cuando los ejecutivos expresaron cierta preocupación sobre la dificultad del público para seguir la métrica, Schifrin bromeó respondiendo que era una obra pensada para «personas de cinco piernas».

 

Misión imposible en la cultura popular

Como era de esperarse, el impacto de la composición fue inmediato y rotundo. De esta manera, en 1968, el tema principal le valió a Schifrin dos premios Grammy, incluyendo Mejor Tema Instrumental e Interpretación Instrumental Original.

Esto, permitió que la pieza traspasara rápidamente las fronteras del medio televisivo para integrarse en la cultura popular global.

En la era contemporánea, la banda sonora ha demostrado una vigencia inquebrantable. Al dar el salto al cine en 1996 con la exitosa franquicia protagonizada por Tom Cruise.

 

Misión Imposible

 

La icónica melodía fue reeditada por diversos artistas, adaptándose a los nuevos lenguajes del cine de acción sin perder la esencia original.

En consecuencia, hoy en día bastan solo un par de notas del icónico riff de bajo y el chasquido de una mecha para evocar instantáneamente el universo del espionaje, consolidando a esta partitura como uno de los pilares fundamentales en la historia de la música para la pantalla.

 

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Fuente: Fandom

Ciudad Valencia / Ernesto Cañizalez / M.Ll

Fotos y video: Cortesía