A muchos nos encanta cocinar con cebolla, pero hay ocasiones en que su sabor puede resultar demasiado fuerte y robarle protagonismo al resto de los ingredientes.
Existen trucos de cocina muy sencillos para suavizar su sabor sin perder su toque característico, y aquí te contamos cómo quitar el sabor a cebolla a tus platos.
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- Primero, corta la cebolla como lo necesites: en cubos, rodajas o julianas. Después, colócala en un recipiente y cúbrela completamente con agua fría y una cucharada de sal.
- Déjala reposar durante 15 minutos y notarás cómo el agua se enturbia: eso significa que los compuestos responsables del sabor fuerte están saliendo.
- Al terminar, enjuágala con agua limpia y escúrrela bien.
Otra opción efectiva es remojarla en agua con vinagre o jugo de limón durante 10 minutos.
El ácido neutraliza el sabor picante y le da un toque más fresco, ideal para preparaciones como ceviches o ensaladas. Si prefieres cocinarla, también puedes sofreírla unos minutos a fuego bajo con un poco de aceite o mantequilla: el calor suaviza su sabor y la vuelve dulce.
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Fuente: Gastrolab
Ciudad Valencia / LA / DG













