¡Hola otra vez, mi gente! Si pensaban que el samán era el único dueño de mis encuadres en Valencia, es porque no han visto la ciudad en su época más dorada. Hoy quiero hablarles de un vecino que no tiene el tamaño del samán, pero que se roba el show por completo como la varita mágica de Harry Potter.

Me refiero al saúco amarillo, un arbolito espectacular que seguro han visto adornando las avenidas y jardines de Carabobo con sus flores brillantes.

Cuando salgo con mi cámara a grabar paisajes urbanos, este pana siempre me regala el plano perfecto. En esta ocasión me lo encontré subiendo hacia Guataparo. Prepárense, porque hoy descubriremos los secretos de este gigante de la belleza.

 

¿Qué es el saúco amarillo y cómo se llama en secreto?

Para no fallar con los datos en mis documentales, siempre busco el nombre científico. El de este arbolito es Tecoma stans. En otros países de Latinoamérica le dicen «tronadora» o «campanas amarillas».

A diferencia de los colosos de la variante de Bárbula, el saúco amarillo es más modesto en tamaño. Suele crecer como un arbusto grande o un árbol pequeño de hasta 6 o 8 metros de altura. Pertenece a la familia Bignoniaceae. Eso significa que tiene una madera sorprendentemente dura, aunque sus ramas parecen delgadas.

 

El misterio de su nombre: ¿Por qué le dicen tronadora?

Mientras hacía unas tomas de apoyo cerca de la avenida Bolívar, me puse a detallar sus frutos. El saúco amarillo no da vainas dulces como otros árboles. Produce unas cápsulas alargadas y verdes que luego se secan y se ponen marrones.

El dato divertido es que, cuando estas vainas están bien secas, estallan para liberar las semillas. Al abrirse de golpe hacen un pequeño sonido acústico. De ahí viene su apodo de «tronadora». Es como si el árbol tuviera sus propios fuegos artificiales naturales integrados. ¡Una genialidad para añadir efectos de sonido a mis videos!

 

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Un imán de polinizadores en Valencia, Venezuela

Si sufres de estrés, te doy un consejo de documentalista. Párate diez minutos frente a un saúco amarillo en Venezuela durante su floración. Sus flores tienen una forma tubular como de campana o trompeta pequeña. Ese diseño no es casualidad.

Sus llamativas flores amarillas son irresistibles para la fauna local. Durante mis rodajes he captado:

  • Colibríes valencianos: Que meten el pico en las flores buscando el néctar como si no hubiera un mañana.
  • Abejas nativas y mariposas: Que arman una fiesta de polinización en cada rama.

Además, es una especie súper ruda. Resiste el solazo valenciano y las sequías más extremas gracias a sus raíces profundas. ¡Un verdadero guerrero del trópico!

Datos curiosos 

  1. Raíces educadas: Sus raíces crecen hacia abajo y no rompen las aceras. Por eso es el árbol perfecto para las urbanizaciones de Valencia.
  2. Propiedades medicinales: Tradicionalmente, sus hojas se han usado en la medicina popular de América Latina para remedios caseros relacionados con la digestión.
  3. Cuidado con los carros: Sus ramas se desgarran longitudinalmente con facilidad si hay vientos muy fuertes. Así que mejor no estaciones tu carro debajo si ves que viene un palo de agua.

Tener estos árboles en nuestras avenidas alegra la vista y equilibra el ecosistema urbano. ¿Tienes algún saúco amarillo cerca de tu casa en Valencia que se ponga full de flores? ¡Déjenlo en los comentarios y nos vemos en la próxima aventura audiovisual de Ciudad Botánica.

 

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Ciudad Valencia / Ezio Tribuiani

Video: Ezio Tribuiani