La elevada concentración de la hormona llamada testosterona (la hormona sexual masculina) en el organismo, es la responsable por el típico comportamiento del celo en los perros machos, que refleja que este can está listo para reproducirse.
Cuando un perro sexualmente maduro identifica que hay hembras fértiles en su entorno, su organismo empieza a producir y liberar una mayor cantidad de ella.
Síntomas del celo en los perros machos:
Marcaje. La aparición del comportamiento de marcaje, acompañado de la conducta de levantar la pata para orinar, es uno de los síntomas más evidentes de que un perro ha alcanzado su madurez sexual.
Cuando un perro macho entra en celo, veremos que tenderá a orinar en pequeñas cantidades en varios objetos, con cierta predilección por superficies verticales (puertas, muros, paredes, etc.). También es común que la orina del perro tenga un olor más fuerte que lo habitual cuando entra en celo.
Monta. Al sentir un intenso deseo sexual, el can suele tener la necesidad o la voluntad de aliviarlo y obtener placer a través del comportamiento de monta, ya sea con otros perros, con objetos y hasta con las piernas de sus tutores. No obstante, los perros también pueden montar por otros motivos, y el comportamiento de monta excesiva puede ser un síntoma de enfermedad, estrés o de problemas de socialización.
Territorialidad. La territorialidad está presente en todos los animales y es esencial para su supervivencia, por lo que todos los canes, por más cariñosos que sean, mostrarán signos de territorialidad en su día a día con individuos extraños.
Pero en los machos en celo, estos signos suelen ser aún más intensos y evidentes, pues necesitan garantizar que otros perros no interfieran en su territorio y en las hembras que en él se encuentran. Por ello, es posible que un perro macho en celo se comporte de forma más desconfiada, pudiendo incluso mostrarse agresivo con otros canes desconocidos.

Inquietud e hiperactividad. Un can sexualmente maduro que percibe la presencia de hembras fértiles en su entorno, se mostrará más inquieto, hiperactivo y/o nervioso que de costumbre. Lógicamente, su organismo le «pide» que vaya al encuentro de las hembras para aliviar su deseo sexual y garantizar la reproducción de su especie. Estas alteraciones en su conducta pueden conllevar a la destructividad o a los ladridos incesantes.
Intentos de escapismo. Durante el pico de actividad sexual, los perros machos pueden intentar escapar reiteradas veces para encontrarse con las hembras fértiles que perciben en su entorno.
Estos síntomas suelen repetirse siempre que un perro macho entre en un periodo de mayor actividad sexual. Así mismo, no necesariamente un perro macho mostrará todos estos síntomas cada vez que entre en celo al percibir una hembra fértil en su entorno, por lo que eventualmente sus tutores pueden tardar en darse cuenta de que sus perros están en celo.
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Ciudad Valencia/Experto Animal













