Tras asumir el pasado mes de marzo de 2026 la conducción de la Gran Misión Viva Venezuela «Mi Patria Querida», el poeta y escritor Tarek William Saab avanza en la profundización de este programa social, concebido desde su origen para registrar, proteger y proyectar el acervo cultural del país.
Con una base inicial que supera los 514 mil cultores y cultoras censados en sus primeras fases, su gestión se ha enfocado en dinamizar el despliegue territorial y formativo en articulación con las comunidades y las instituciones educativas del país.
Durante estas últimas semanas, el despliegue de la Gran Misión ha mantenido una agenda activa en la capital. Destaca el reciente encuentro de trabajo sostenido por Saab con el Circuito Comunal Simón Bolívar en los espacios de la Casa de la Libertad y la Cultura Alí Primera, ubicada en el Cuartel San Carlos, con el fin de robustecer el papel de los cronistas y las manifestaciones locales.
Asimismo, en el ámbito escolar, se llevó a cabo el Taller de Formación Cultural en las instalaciones del histórico Liceo Fermín Toro, una iniciativa orientada a debatir la identidad nacional y la literatura frente a los desafíos de la globalización entre estudiantes y docentes.
A la par de estas acciones, la agenda contempla la realización del próximo coloquio sobre arquitectura popular venezolana en el Museo Nacional de Arquitectura, espacio de debate que rendirá homenaje al maestro Fruto Vivas.
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En entrevista exclusiva con Últimas Noticias, Tarek William Saab analiza los pilares que sustentan la venezolanidad en el contexto contemporáneo. El jefe de la Gran Misión expone cómo este entramado de tradiciones y expresiones artísticas se erige como la reserva moral de la Nación, detallando los planos institucionales previstos para salvar el «alma nacional» y contrarrestar los efectos de la transculturización en las nuevas generaciones.
—¿De qué manera la Gran Misión Viva Venezuela se convierte en el eje central para dinamizar «el alma nacional» y contrarrestar la transculturización en las nuevas generaciones?
—Considero que la Gran Misión debe actuar como una alternativa estratégica para proteger a las nuevas generaciones contra la aculturación y los antivalores promovidos por la industria del entretenimiento y los preceptos hegemónicos del imperialismo. Su objetivo central es preservar y fortalecer el «alma nacional» a través de acciones dirigidas sobre todo a la niñez y la juventud, entendiendo que la identidad venezolana está conformada por un cúmulo de experiencias, tradiciones, manifestaciones y condiciones específicas que han construido nuestro arraigo nacional.
Damos mucha importancia a lo tradicional popular, pero sin dejar de lado lo urbano cultural contemporáneo, con otras expresiones y manifestaciones artísticas que forman parte de la construcción de la identidad venezolana, que van desde las artes visuales o las artes del libros: como el cine, la fotografía, la pintura, la literatura, pasando por el teatro, la danza y la música, hasta los juegos tradicionales, las artesanías, los textiles y los estudios postcoloniales.
Nuestro enfoque es, por decirlo así, globalizante en el ámbito cultural y abarcante en el aspecto territorial.
—¿Qué estrategias específicas contempla esta nueva etapa de la Gran Misión para que el fortalecimiento de la identidad cultural llegue de forma directa a las comunidades y regiones del país?
—En esta nueva etapa queremos otorgar protagonismo a los sectores educativos, comunales y las regiones, entre otros. Para ello, hemos planteado la realización de actividades en distintos estados para visibilizar sus aportes a la construcción de la identidad venezolana. Hemos previsto la organización de actividades directamente en las comunas, invitando a cronistas populares para relatar el origen de sus barrios y resaltar sus manifestaciones locales.
Debemos destacar que la Gran Misión realizó en sus inicios un registro de más de 514 mil cultores y cultoras para atender y apoyar de manera diferenciada a los artistas en sus propios territorios. Ese es otro ámbito en el que seguiremos trabajado y en el cual se irá profundizando en los próximos meses.
—¿Cómo se articula el trabajo conjunto entre la Gran Misión y el Ministerio de la Cultura para transformar el orgullo de ser venezolanos en proyectos artísticos y educativos concretos?
—El trabajo se fundamenta en una relación muy unitaria, orgánica e institucional. La Gran Misión y el Ministerio de Cultura trabajan de la mano para que la propuesta contenida en los ocho vértices se haga realidad en el territorio. Recordemos que estos ocho vértices de la GMVV abarcan el registro de artistas y cultores; el desarrollo de políticas para la economía cultural, la educación y la difusión nacional e internacional; un sistema de reconocimientos y seguridad social para artistas y cultores, el desarrollo de la infraestructura para la cultura, así como el reconocimiento del patrimonio cultural del país.
En los dos años precedentes hubo logros importantes en la ejecución de estos vértices; ahora nos corresponde continuar profundizándolos y realizar las alianzas institucionales necesarias para su completa realización.
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—¿Qué balance o impacto social se busca alcanzar con la programación de actividades y coloquios dentro de este plan de rescate de nuestras tradiciones e identidad?
—El balance que buscamos y estamos logrando poco a poco es generar un arraigo y amor profundo a la patria a través del conocimiento. Nuestra mirada entiende que la cultura y el alma nacional se nutren de un amplio abanico de expresiones culturales que a lo largo de nuestra historia han ido formando nuestra identidad. Desde nuestros ancestros indígenas con sus ritos y conocimientos, pasando por el mestizaje con los colonizadores, el aporte de las culturas afrodescendientes hasta llegar a la cultura urbana: las cuales todas se han extendido por todo nuestro territorio.
Esa herencia se manifiesta en todas las expresiones artísticas sin excepción que hoy hacen de nuestro país un espacio de enorme riqueza que debemos enaltecer. Para ello es fundamental fortalecer el pensamiento crítico a través de la realización de talleres en centros educativos donde se discuta la identidad venezolana frente a la globalización.
—¿Cómo define la Gran Misión los pilares fundamentales que sustentan hoy en día la identidad cultural venezolana en el marco de este despliegue nacional?
Entendemos la identidad venezolana como un concepto complejo, múltiple y diverso. Reconocemos que no hay una sola identidad nacional, sino múltiples identidades (regionales, afrodescendientes, indígenas y mestizas) que juntas constituyen el extraordinario ser venezolano. Se manifiestan en una multiplicidad de expresiones artísticas y patrimoniales que como hemos dicho incluyen sin excepción todas las manifestaciones, entre ellas el cine, la literatura, la pintura, la arquitectura, la gastronomía, el teatro, la danza e incluso la medicina tradicional. Creemos en la unión de lo ancestral y lo contemporáneo, valorando tanto las tradiciones milenarias como las nuevas interpretaciones artísticas que construyen el sentido de pertenencia. Y por último, consideramos que el pilar fundamental de esta concepción son los cultores, artistas y portadores patrimoniales, entendidos como los creadores que decodifican la realidad para narrar nuestra interpretación del mundo.
Para cerrar, el poeta Saab invitó a los caraqueños a participar en un coloquio sobre arquitectura popular venezolana en homenaje a Fruto Vivas que se realizará el miércoles 3 de junio a las 2 de la tarde en el Museo Nacional de Arquitectura ubicado en la avenida Bolívar.
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Fuente: Últimas Noticias
Ciudad Valencia/LA/RN













