TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN (1): JAVIER DOMÍNGUEZ

Teología de la Liberación (1): Javier Domínguez es una reseña a su estupendo libro “Caminos hacia la Utopía” (Descleé De Brouwer, 1999). JCDN.

Portada del libro de Javier Domínguez

Nos conmovió hasta la complicidad (anarco) teísta este maravilloso libro de Javier Domínguez (Madrid, 1929), ex sacerdote jesuita español, quien colgó sus hábitos pero no su fe para casarse en edad bastante adulta.

Caminos hacia la Utopía no es un conjunto naif ni academicista en su reivindicación de lo auténtico utópico: Priva la transparencia expresiva del buen Decir para establecer un diálogo ecuménico y plural que implique una sociedad que se supere a sí misma, ello en la ausencia de la intermediación vil del Poder Vertical.

La consistencia transgenérica del discurso que involucra las memorias, la crónica, el ensayo y la sátira, se ve en la libre accesibilidad textual aliñada por un sentido deconstructivo del humor.

Contraportada del libro de Javier Domínguez

Por ejemplo, es evidente el desmontaje despiadado, gentil e irónico de los mitos mal diagnosticados, malinterpretados y peor tratados del Apocalipsis de San Juan y la tortuosa historia del Catolicismo español: Domínguez recalca el afán crítico por vía de su propia y contingente experiencia religiosa en el contexto autoritario del Franquismo.

Del desmontaje crítico de los desmadres históricos, el autor apuesta por la Teología de la Liberación que va de Bartolomé de Las Casas al teólogo peruano Gustavo Gutiérrez; incluye el martirologio de Monseñor Romero y el padre Rutilo; amén de los aportes de los brasileños Paulo Freire y Leonardo Boff.

La opción preferencial por los pobres no es un añadido comunista del poeta Ernesto Cardenal ni del Papa Francisco: “La elección de la pobreza se convirtió en una elección de clase social” (p. 96). Constituye la esencia del Evangelio de Cristo, así le pese al Episcopado venezolano, por ejemplo. Nuestro autor no oculta el recurso discursivo de la paráfrasis creativa y profética de los textos bíblicos, que lo emparenta con los Salmos de Cardenal o el Job de Fray Luis de León.

El teólogo español Javier Domínguez

En lo tocante a la lectura de la Biblia que conformará el modo de vida cristiano y personal, Domínguez prescribe al arbitrio del hombre una hermenéutica conducente a la libertad en Cristo, lo cual excede la burocracia religiosa, la ritología alienante y los falsos afanes piadosos. La desmitologización del despropósito religioso y sus lecturas ideologizantes, trae consigo una consideración saludable y amorosa del mito, la historicidad y la poesía de las sagradas escrituras desprovistas de sumisión y oprobio.

El Evangelio según Jesucristo (versionado por Mateo, Marcos, Lucas y Juan en un ejercicio intertextual), constituye un conjunto discursivo heterodoxo que insta a una vida en abundancia espiritual que no contradice una Sociedad del Bienestar para todos y sí se opone a una sociedad consumista.

No nos sorprende que Domínguez coincida con Marx y Ludovico Silva: La ideología nos remite a la falsa conciencia, la alienación y, peor aún, a la esclavitud asalariada. He aquí el comento del persistente jesuita: “Y me parece fundamental en una vida religiosa en la que el voto de pobreza no sea pura ideología” (p. 97). Por lo que el ecumenismo desborda los diques de lo confesional-religioso para incorporar lo político-libertario.

LEE ESTA BIOGRAFÍA DE JAVIER DOMÍNGUEZ 

La Utopía no es una dulce ensoñación que complazca a todos, sino por el contrario instancia profética y espiritual enclavada en la Esperanza, subversiva de por sí. El muy acosado teólogo Díez Alegría, SJ, nos lo recuerda: “Yo todavía creo en la esperanza”. En esto consiste “El escándalo del cristianismo” liberador según José María García Escudero.

Claro está, no sólo tenemos los testimonios de los místicos perseguidos por La Inquisición (Santa Teresa, San Juan de la Cruz y Fray Luis de León), sino las pintas en los reclusorios de Los Jerónimos de Granada: Cada uno viva bien / y en el hablar ponga tasa. / Porque hay soplones en casa, / que dicen lo que no ven / y cuentan lo que no pasa. Sin paralelismos históricos e inútiles, ¿esta no es la esencia de la banalización mediática de los discursos en los periódicos, la TV y las redes sociales (sociópatas)?

Incluso, el inventario de las actividades de las Comunidades Cristianas Populares, España, a partir de 1974, señala así no más el compromiso del cristianismo con los invisibles (el indio Garabombo, su líder tutelar en papel literario), los vulnerables y las causas humanísticas. Este activismo encarna el espíritu vivificante del Concilio Vaticano II, cuyos lineamientos son silenciados en la amnesia del funcionariado cardenalicio (salvo la honrosa excepción del Papa Francisco, entre otros).

Para la ciudadanía de a pie, Domínguez ofrece una consideración crítica, contundente y diáfana respecto al Neoliberalismo y el pensamiento único que preside un Mall o Centro Comercial global y capitalista fundado en la crueldad. Deja con claridad y rigor del Decir que las teorías desencaminadas y economicistas de Von Hayek, Popper y Friedman poseen un amargor fascista, pues el mercado trasciende con su corazón predatorio hasta la misma democracia burguesa, liberal y representativa.

Asimismo el pensamiento postmoderno es un bluff rococó que fracasa en abolir los grandes relatos de redención política, económica, social y espiritual que allanan la senda accidentada y no confortable de la vida. Todo este esperpento filosófico, estético y cultural se justifica tan sólo en “la ideología de la sociedad de consumo” en la cual patinan la clase media y las mayorías. Ello al punto de reproducir el mercado negro de bienes, amparado por las corporaciones y las sociedades políticas de cómplices, con que importunan la soberanía de naciones como la nuestra.

Respecto a la ética y la fe, su vinculación es un constructo vivencial que revoluciona el interior de cada quien y el entorno histórico-social. El punzante y paródico autoanálisis que se tributa el autor a sí mismo, no sólo conlleva un parricidio institucional sino una nueva orientación de vida desprejuiciada y amorosa. Así lo facilita (esto es el ascenso espiritual e histórico) con festividad crítica el propio, mestizo y descocado Árbol Genealógico de Javier Domínguez: Estas son mis raíces. Judío, cristiano viejo y moro. Señor feudal, cacique gallego y siervo de la gleba (p. 192).

Al igual que los poetas místicos españoles y los maestros budistas, caminar hacia la utopía no es más que el proceso de creer en la esperanza contra toda esperanza. Si lo habrá sentido en carne viva este ex sacerdote jesuita ingresado en la Compañía el 10 de agosto de 1946, ordenado sacerdote negro el 14 de julio de 1961 y dispensado de sus votos por amor el 10 de agosto de 1994.

LEE NUESTRA ENTREGA ANTERIOR SOBRE EL POETA MEDINA

José Carlos De Nóbrega / Ciudad VLC

2 COMENTARIOS

  1. Gracias hermano por tan buena y correcta entrada que va mucho más allá de una mera recesión.
    Quiero que sepas que Javier todavía viven en la actualidad que ha conocido tu crónica que encontré hace unos meses y que está muy agradecido.
    aprovecho para contarte que estoy terminando una biografía completa de toda su vida y obra y en la cual con tu permiso voy a reproducir esta tu entrada.
    en mi comentario va mi blog de Twitter y a partir de ahí en mi perfiles puedes localizar mi contacto que me gustaría hiciéramos real.
    de paso el último tuit que compartí sobre el tema y que incluye un vídeo actual para que puedas ver a Javier:
    Un jesuita antisistema será el título de mi próximo libro, que ya empiezo a corregir y que espero vea la luz en primavera.
    En este vídeo puedes ver un aperitivo de mi que será, con un fragmento de la entrevista a *Javier Domínguez* una memoria viva de la guerra y de lo mal que nos la contaron, una experiencia de lucha contra el franquismo y de defensa de la clase obrera, un cura que tras 48 años de jesuita cuelga los hábitos para casarse, locamente enamorado, una especie de teólogo de la liberación miembro de los comités Óscar Romero, y una persona de la iglesia de base que siempre hizo suyas las causas de los pobres…

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