El 9 de julio de 1997 un terremoto de magnitud 6.9 afectó al pueblo de Cariaco, estado Sucre. El evento telúrico ocurrió a las 3:23 de la tarde, a una profundidad de 9.4 km, y fue sentido en gran parte del país.
A 29 años de esta catástrofe que cobró la vida de más de 70 personas, recordar este suceso resulta indispensable. Nos permite, como sociedad, mantener vigente la memoria colectiva y dimensionar correctamente la verdadera historia sísmica de Venezuela.
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Anatomía sísmica de Cariaco
Venezuela se encuentra ubicada en el límite de dos placas tectónicas: la placa del Caribe y la placa de América del Sur. Estos dos grandes bloques se desplazan lateralmente a una velocidad promedio de un centímetro por año.
En los límites de estas placas se origina el sistema de fallas geológicas más importante del país, compuesto por las fallas de Boconó, San Sebastián y El Pilar. La de Boconó es la estructura más imponente, pues se extiende desde la frontera con Colombia, cerca de Cúcuta, a través de toda la cordillera de los Andes hasta llegar a Morón, en la costa del golfo Triste.

Sin embargo, el terremoto de Cariaco se originó por una ruptura en un segmento de la falla de El Pilar. La energía liberada fue tan intensa que los sismógrafos de la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis) se saturaron.
Estadísticas: 71 fallecidos y 520 heridos
De acuerdo con las estadísticas publicadas, el sismo ocasionó 71 fallecidos, 520 heridos y cerca de 7 mil damnificados, además de un total de más de 2 mil viviendas afectadas en 52 localidades y poblados.
Por la cercanía a la costa, en diversos puntos se constataron fenómenos de licuefacción, al igual que en las riberas del río Manzanares y del río Cariaco. Esto, generó inestabilidad de rellenos y diques, con pérdidas económicas importantes.

Además, el sismo ocasionó daños considerables al cable submarino que surtía de energía eléctrica a la isla de Margarita y partió en cuatro la tubería que le suministraba agua desde tierra firme.
Las Fuerzas Armadas Nacionales prestaron todo el apoyo logístico y técnico necesario para el rescate de sobrevivientes y la remoción de escombros. Asimismo Distintas organizaciones, públicas y privadas, así como la sociedad civil, activaron intensos operativos para recolectar medicinas y material de primeros auxilios.
La maestra Madelis del Valle dio su vida
Las noticias posteriores al terremoto de Cariaco dieron cuenta de la muerte de una maestra que, en la Escuela Básica Valentín Valiente, ofrendó su vida por salvar la de dos de sus alumnas.
Madelis del Valle Guzmán Castillo, nombre de la educadora, no debió fallecer de esa manera. Sin embargo, su vocación y solidaridad la llevaron a regresar, cuando ya estaba a salvo con la mayoría de sus alumnos, para rescatar a María Angélica y Gregoriana, quienes se habían quedado atrás en la institución.
Madelis, nacida el 15 de enero de 1959 y quien dedicó gran parte de su vida a la enseñanza, murió tapiada al desprenderse el techo de la escuela. Su gesto no resultó en vano: María Angélica y Gregoriana resultaron ilesas, ya que su maestra las cubrió con su propio cuerpo.

Para aquel momento, las autoridades no contaban con la preparación que tienen hoy en día; sin embargo, las nuevas tecnologías, la ayuda internacional y la solidaridad de nuestro pueblo permitirán transferir el conocimiento necesario para mejorar la prevención, la mitigación y los preparativos para reducir el impacto de futuros eventos sísmicos.
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Fuente: Funvisis
Ciudad Valencia /Ernesto Cañizalez/RN










