Uva

La uva es energética, pues contiene abundantes hidratos de carbono (17%) de rápida asimilación, que se enlentece gracias a su fibra. Contra lo que se suele creer, su índice glucémico no es alto, sino medio (45).

Contienen vitamina C y betacaroteno. Entre sus minerales destacan el potasio, el cobre y el hierro, aunque también calcio, fósforo, magnesio, manganeso, azufre y selenio.

 

El aporte calórico de la uva queda compensado por su capacidad depurativa. Contiene más de un 80% de agua que ayuda a aligerar el organismo. Su calcio (15 mg/100 g) y otros elementos alcalinos estimulan el hígado, órgano que equilibra la acidez de la sangre, la limpia y la hace más fluida, con lo que actúa poderosamente en las transformaciones orgánicas. Por ello resultan idóneas para mejorar el estado de ánimo y reponerse del cansancio, al combinar los carbohidratos con las vitaminas del grupo B, en las que destacan.

Los estudios demuestran que sus fitoquímicos ayudan al equilibrio glucémico de la sangre, porque estimulan el páncreas y la producción de insulina.

 

La uva es también un laxante suave. Este efecto depurativo se ha usado desde antiguo para realizar curas de otoño. Es adecuada también en trastornos renales, de piel, retención de líquidos, artritis o gota.

Del mismo modo, su potasio (183 mg) y ácidos orgánicos estimulan los riñones facilitando su acción diurética y la eliminación de sustancias de desecho, como el ácido úrico.

La uva es una fruta maravillosa, con fantásticos beneficios para niños, embarazadas y mayores. Sin embargo, en el caso de los niños más pequeños, hay que tener precaución, ya que es una fruta que conlleva un alto riesgo de atragantamiento.

 

Con un poco de cuidado con los más pequeños, y en diferentes y atractivos platos (y por supuesto, también entera), lo cierto es que la uva nos proporciona grandes ventajas al organismo.

 

La uva es un potente antioxidante

Las uvas son tremendamente saludables y beneficiosas para nuestro organismo. Como toda baya que se precie contiene gran cantidad de fitonutrientes, pero también antioxidantes.

De hecho, la piel es rica en resveratrol, que sirve para bloquear los radicales libres que están relacionados con el envejecimiento celular. También tiene propiedades antiinflamatorias y desintoxicantes, ayudándonos a cuidar nuestro hígado y mejorando también el funcionamiento del riñón al contribuir a la eliminación del ácido úrico.

 

La capacidad de las uvas para favorecer el funcionamiento del riñón hace de ellas unas aliadas a tener en cuenta para las personas que padezcan de gota o hipertensión. Es un complemento diurético perfecto, colaborando en la eliminación del exceso de líquidos y la expulsión de toxinas.

Sus antocianinas son beneficiosas también para velar por la salud ocular previniendo enfermedades como las cataratas. Asimismo, su poder antioxidante retrasa la aparición de arrugas y, por eso, es una de las frutas más empleadas en tratamientos de belleza y cosmética enfocada a mantener la piel más joven.

 

¿Cuál es la mejor forma de incluir uvas a tu dieta?

Como muchas de las frutas, es mejor comer las uvas con cáscara, puedes incluirla en ensaladas.

La uva negra posee una mayor cantidad de fitonutrientes, tanto en la semilla como en la cáscara.

 

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Ciudad Valenmcia / Opinión