Hace poco más de 60 millones de años, la América del Sur quedó separada del resto de los continentes.
Ese aislamiento se mantuvo hasta hace siete millones de años, cuando se levantó el istmo de Panamá y conectó las tierras del sur con las del norte. Entonces, se produjo un intercambio de fauna entre ambas partes.

Del sur emigraron hacia el norte algunos marsupiales, como los rabipelados y los cachicamos y en dirección opuesta viajaron los venados, varios roedores y grandes felinos como el puma y el jaguar.
Debido a la posición geográfica del territorio que hoy ocupa Venezuela, este se convirtió en una de las dos encrucijadas –la otra fue Colombia–, donde se encontraron los pobladores del sur y los viajeros del norte.
Además, en esos siete millones de años transcurridos desde entonces hasta ahora, muchos de los animales nacidos y evolucionados en el aislado sur, se extinguieron.
Numerosos herbívoros, algunos marsupiales carnívoros y los armadillos gigantes desaparecieron para dar paso a especies más evolucionadas, mejor adaptadas a las características climáticas de la zona de encuentro.
Gracias a estos factores, Venezuela cuenta con una de las faunas más ricas y asombrosas del planeta.
Tal riqueza puede medirse con solo dos datos: primero, el hecho de que la cantidad de especies de peces de los Llanos –cerca de ochocientas–, supera el número de las que existen en toda la América del Norte.
Además, las especies de aves venezolanas –1.417–, superan ampliamente la cantidad de especies que se conocen en todo el hemisferio norte.

Tal abundancia de especies, sin embargo, no significa que nuestra fauna sea eterna e invulnerable.
Los continuos daños al ambiente y la destrucción acelerada de los ecosistemas naturales que ocasiona la actividad humana, ha llevado a la extinción a muchas y está poniendo en peligro la supervivencia de otras.
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Por tal motivo, es necesario entender que somos depositarios de uno de los mayores tesoros biológicos del planeta y que su conservación depende exclusivamente de nosotros mismos, no de voluntades y conciencias extranjeras.
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Armando José Sequera es un escritor y periodista venezolano. Autor de 93 libros, todos publicados, gran parte de ellos para niños y jóvenes. Ha obtenido 23 premios literarios, ocho de ellos internacionales (entre otros, Premio Casa de las Américas, 1979; Diploma de Honor IBBY, 1995); Bienal Latinoamericana Canta Pirulero, 1996, y Premio Internacional de Microficción Narrativa “Garzón Céspedes”, 2012).
Es autor de las novelas La comedia urbana y Por culpa de la poesía. De los libros de cuentos Cuatro extremos de una soga, La vida al gratén y Acto de amor de cara al público. De los libros para niños Teresa, Mi mamá es más bonita que la tuya, Evitarle malos pasos a la gente y Pequeña sirenita nocturna.
«Carrusel de Curiosidades se propone estimular la capacidad de asombro de sus lectores».
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