El Mariscal Sucre ante la pena de muerte | Armando José Sequera

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En la vida del general Antonio José de Sucre hay varios episodios relacionados con la pena de muerte. En dos de ellos, su comportamiento fue magnánimo y, en un tercero, diametralmente opuesto.

Cuando era la máxima autoridad de la naciente Bolivia, un hombre llamado Valentín Matos intentó asesinarlo. Antes de llegar hasta su objetivo, Matos fue capturado y luego condenado a muerte.

La razón del atentado fue una petición que Matos hizo al gobierno y Sucre no se la concedió. El Gran Mariscal solicitó que se le cambiara la pena de muerte por el exilio y esto fue aprobado.

En otra ocasión, uno de los oficiales bajo su mando era el teniente coronel Miguel Delgado, quien, como no estaba acostumbrado a la vida militar, tenía frecuentes arranques de insubordinación.

 

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Uno de tales arranques llegó a oídos del Libertador, quien, de inmediato y para mantener la disciplina en sus ejércitos, le envió a Sucre una orden escrita para que fusilara a Delgado.

Cuando Sucre la recibió, la guardó en un bolsillo y salió a caballo al día siguiente muy temprano a entrevistarse con Bolívar que, en ese momento, se hallaba a unos 170 kilómetros de distancia. Ese mismo día a las siete de la noche, Sucre llegó hasta donde se hallaba el Libertador a quien, después de saludar, dijo:

–Excelencia, he venido únicamente a exigirle que retire esta orden. Yo le prometo que trabajaré incansablemente por la regeneración moral del teniente coronel Delgado, que es un verdadero valiente.

Bolívar, admirado por el esfuerzo de Sucre para salvar a su subordinado, sonrió y le dijo:

–¡General Sucre, por Dios! ¡Rompa la orden y deme un abrazo!

 

 

Bolívar y Sucre

 

La magnanimidad exhibida por Sucre en los dos casos anteriores contrasta con la que mostró en un tercer asunto donde los involucrados fueron soldados sentenciados a muerte por traicionar su palabra.

En este caso, los condenados a muerte eran exsoldados españoles indultados después de la batalla de Ayacucho, que se habían comprometido a no alzarse de nuevo en armas contra la causa independentista y habían incumplido su palabra.

Este episodio ocurrió en marzo de 1825, cuando dicho grupo, comandado por el brigadier Pablo Echeverría, robó dineros públicos, que se le habían confiado, para comprar armas y sumarse a las fuerzas del mariscal español Pedro Antonio Olañeta, jefe de las fuerzas españolas replegadas entre Bolivia y Perú.

En una carta dirigida al general Olañeta, quien, pese a varias derrotas, aún luchaba contra la Independencia de América, Sucre le dice lo siguiente:

“El brigadier Echeverría tomó servicio activo y, habiendo faltado vilmente a su palabra y juramentos, ha incurrido en la pena de muerte. He mandado, pues, que siguiéndole su causa y justificada su culpa sea fusilado”.

“En este mismo caso de Echeverría está una porción de exprisioneros de Ayacucho que han tomado servicio en las tropas de Su Excelencia. El derecho de gentes condena a estos hombres a no vivir entre los hombres”.

 

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Armando José Sequera (Caracas, 1953) es un escritor y periodista venezolano. Autor de más de cien libros, todos publicados, gran parte de ellos para niños y jóvenes. Ha obtenido cerca de 30 premios literarios, ocho de ellos internacionales (entre otros, Premio Casa de las Américas, 1979; Diploma de Honor IBBY, 1995); Bienal Latinoamericana Canta Pirulero, 1996, y Premio Internacional de Microficción Narrativa “Garzón Céspedes”, 2012). Es asimismo Premio Nacional de Cultura, mención Literatura, 2026.

Es autor de las novelas La comedia urbana y Por culpa de la poesía. De los libros de cuentos Cuatro extremos de una sogaLa vida al gratén y Acto de amor de cara al público. De los libros para niños TeresaMi mamá es más bonita que la tuyaEvitarle malos pasos a la gente y Pequeña sirenita nocturna.

«Carrusel de Curiosidades se propone estimular la capacidad de asombro de sus lectores».

 

Ciudad Valencia/RN