Mujeres que Dejan Huellas, rinde un merecido homenaje a quienes con su práctica diaria van sembrando de humanidad y esperanzas los caminos que transitan, como Marta Chacín. Una mujer sencilla, humilde, luchadora y valerosa que en su paso por esta vida fue ejemplo de integridad, solidaridad, entereza y lealtad, dejando un legado de valores en todos los que la conocieron.
Conocí a Marta en 1982, en pleno punto de ebullición de las luchas estudiantiles por el derecho a la educación gratuita y de calidad, el pasaje preferencial fijado por las partes involucradas y contra las expulsiones. Precisamente entre los huelguistas estaba su hijo, Julio Cesar Chacín.

La inesperada partida de nuestra querida Marta ocurrida el pasado martes 25 de noviembre del presente año, dejó un gran dolor en quienes compartimos con ella inolvidables momentos de conversas y tertulias.
De los vínculos con los estudiantes compañeros de Julio Cesar, Marta asumió las ideas y luchas por un mundo mejor, acompañó con valentía y coraje la intentona del 4 de febrero, así como la participación de Hugo Chávez en la contienda electoral.
La despedida de Marta el jueves 27, entre el dolor de su partida y los cantos de una multitud de familiares y amigos, se llevó a cabo en la población de Cantagallo, en el estado Guárico.
Entre los presentes en el acto de sepelio estuvo Gino González, quien se sumó a los cantadores que rindieron homenaje a la ‘Guacharaca‘ Martha y expreso su sentir por tan irreparable pérdida comentando que Marta significa un gran amor, por la cercanía afectiva que hemos tenido, en particular a través de Julio Chacín y de allí la relación se extendió a toda la familia.

Además, se revela en ella un símbolo, una manera de ser, una personalidad de lo que somos como Pueblo, de los orígenes de este Pueblo. Y convencido está de que la madera, el temperamento y la sensibilidad de Marta son las mismas que movieron a los mártires de esta Patria, hombres y mujeres, y ella en lo particular, la esencia de mujeres como Juana Ramírez, quien era una carajita cuando enfrentó a Monteverde; Josefa Camejo, y tantas otras mujeres aguerridas de este país, guerrilleras, luchadoras, que no se quedaron enclaustradas en el dolor y las humillaciones, sino que salieron a hacerle frente y a buscar una salida colectivas para el país.
Así pues, ella fue la representación de la mujer venezolana y latinoamericana a través de la historia, que surgía del sufrimiento que vivió en carne viva, de las condiciones de vida de este país, de su crianza, su origen de clase.
Al mismo tiempo la convicción sentimental más allá de lo ideológico, de que había que buscar una salida y no quedarse nada más en el sufrimiento, salió adelante en los momentos históricos de este país.
Por otra parte, junto a todo esto, también combinó un elemento que formaba parte afortunadamente de su temperamento que definitivamente es el de todo el Pueblo: la alegría. Caracterizándose como una mujer alegre, de buen humor, parrandera y luchadora, porque la vida no es una mantequilla, sino una carga de dolores tanto sociales como los inherentes a la vida misma, enfrentándolo con alegría, ánimo y temperamento, admirables.
Para los amigos, familiares, y compañeros de la “Guacharaca”, Marta Chacín es un ejemplo de vida, La proyectó a través de la lucha por las causas justas del hombre y la mujer de a pie, es decir, de su conciencia histórica de clase, empeñada de su rol lideresa con compromiso en la construcción de la patria buena.
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