En 1973 cumplí 8 años de vida. Muchos recuerdos frescos tengo de ese año. Pero, el secuestro y muerte del niño Vegas Pérez quedó marcado indeleblemente tanto en mi mente como en la memoria colectiva. Inolvidables son las portadas de los diarios venezolanos con las fotos del cuerpo del muchacho en un barranco.
Cinco años más tarde, el comisario Mármol León publicó el libro “Cuatro Crímenes, Cuatro Poderes” que llegó a mi hogar, en la mano de alguno de mis hermanos, calientico como un pan campesino recién salido de la Panadería Rívoli, aquella que funcionó a pocas cuadras de la casa de mi infancia.
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Cuatro crímenes, cuatro poderes (1978) es una de las obras más emblemáticas del testimonio policial y el periodismo de investigación en Venezuela, escrita por el reconocido criminólogo y excomisario de la Policía Técnica Judicial (PTJ), Fermín Mármol León.
A medio camino entre la crónica policial, el ensayo de denuncia y el relato novelado, el libro expone cómo la impunidad y la manipulación de la justicia se imponen cuando los sospechosos o implicados pertenecen o están protegidos por los grandes sectores de influencia de la sociedad venezolana de mediados del siglo XX.
El libro documenta cuatro casos reales ocurridos entre 1961 y 1973, investigados directamente por Mármol León, articulados bajo la premisa de que cada delito tropezó de frente contra una fuerza fáctica distinta:
El caso del sacerdote (El Poder Eclesiástico)
El crimen fue el homicidio y violación de Lesbia Biaggi, hermana del sacerdote Luis Ramón Biaggi qué ocurrió en Ciudad Bolívar en 1961.
Tras las investigaciones iniciales de la PTJ, los indicios apuntaron al propio religioso. No obstante, el peso institucional de la Iglesia católica y la presión mediático-religiosa generaron una férrea defensa y obstaculización que terminaron por desviar y viciar el proceso judicial.
El caso de la esposa del oficial de la Aviación (El Poder Militar)
El crimen consistió en la misteriosa muerte de la esposa de un oficial de la Aviación en el ascensor de su residencia.
Las pesquisas detectivescas señalaban irregularidades que apuntaban directamente al entorno del militar. Sin embargo, la jerarquía castrense impuso un cerco institucional y de contrainteligencia, frenando las actuaciones de la justicia ordinaria y dejando el suceso envuelto en la sombra del archivo.
El caso de la estatuilla mortal (El Poder Político)
El crimen fue el asesinato de la esposa de un destacado diputado al Congreso de la República, cometido en su vivienda con una bomba colocada dentro de una estatuilla de una virgen.
La investigación técnica topó de inmediato con el blindaje del fuero parlamentario, el tráfico de influencias entre partidos políticos y las presiones desde los altos despachos del Poder Ejecutivo para proteger figuras públicas y evitar costosos escándalos electorales.
El caso Vegas Pérez (El Poder Económico)
El crimen más sonado fue el secuestro y posterior asesinato en Caracas del adolescente Carlos Vicente Vegas Pérez en 1973.
Las pistas condujeron a un grupo de jóvenes pertenecientes a las familias más adineradas y prominentes de la alta sociedad caraqueña (el grupo de «los niños bien»). La intervención de poderosos bufetes, presiones financieras sobre el aparato penal y manipulación del expediente concluyeron con la libertad de los principales implicados de clase alta, convirtiendo este hecho en el caso emblemático de impunidad económica del país.
Mármol León refleja la encrucijada del investigador riguroso que, habiendo resuelto técnicamente un crimen, observa cómo las pruebas son desestimadas o alteradas por decisiones superiores o judiciales.
El libro deja como moraleja testimonial que el rigor de la ley solía aplicar únicamente para quienes carecían de padrinos institucionales, mientras que las élites contaban con mecanismos de protección infalibles.
Su impacto fue tal que sirvió de base para obras fundamentales de la cinematografía nacional, las películas Cangrejo (1982) y Cangrejo II (1984), dirigidas por Román Chalbaud.
Ciudad Valencia/Luis Salvador Feo La Cruz













