Yo tendría unos diez años cuando vi en la televisión venezolana la novela “Cumbres borrascosas”. Recuerdo nítidamente el reparto en la pantalla a blanco y negro: José Bardina, Elluz Peraza, Martín Lantigua, Caridad Canelón, Raúl Xiquez, América Alonso…

El libro homónimo de Emily Brontë era uno de los títulos de la biblioteca familiar que me llamaban la atención, y entonces lo leí. Luego, lo disfruté muchas veces.

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Cumbres Borrascosas (Wuthering Heights), publicada en 1847 bajo el seudónimo de Ellis Bell, es la única novela que escribió Emily Brontë. Lejos de ser una historia de amor romántico convencional, esta obra maestra de la literatura victoriana es una feroz exploración de las pasiones destructivas, la venganza, la obsesión y las fronteras de la psique humana.

 

El relato

La historia transcurre en los desolados e inhóspitos páramos de Yorkshire, Inglaterra. Comienza con la llegada de Heathcliff, un niño huérfano y de origen desconocido adoptado por el señor Earnshaw, dueño de la finca Cumbres Borrascosas.

Allí nace un vínculo visceral entre Heathcliff y Catherine Earnshaw, la hija de su benefactor. Sin embargo, el desprecio del hermano de Catherine, Hindley, y las presiones sociales llevan a Catherine a casarse con Edgar Linton, un hombre refinado de la vecina finca La Granja de los Tordos. Esta decisión desata un espiral de rencor, donde Heathcliff dedica el resto de su vida a vengarse cruentamente de las dos familias, extendiendo su tormento incluso a la siguiente generación.

 

Tragedia gótica

Emily Brontë rompió con los moldes de la novela romántica de su época. El vínculo entre Heathcliff y Catherine no busca la paz ni el matrimonio feliz; es una fuerza elemental, casi telúrica. Catherine lo expresa en su famosa frase: «Yo soy Heathcliff». Su relación está más cerca de la tragedia gótica que del idilio romance.

 

Protagonistas

Prácticamente ningún personaje en Cumbres Borrascosas busca la simpatía del lector. Heathcliff es uno de los antihéroes más fascinantes de la literatura; cruel y despótico, pero movido por un dolor tan profundo que resulta imposible no fascinarse por su figura. Y Catherine es egoísta y caprichosa, atrapada entre su libertad salvaje con Heathcliff y el estatus social que le ofrece Linton.

 

Narrativa innovadora

La novela no se narra de forma lineal. Utiliza una estructura enmarcada: Lockwood, un forastero, escucha la historia de boca de Nelly Dean, la ama de llaves que presenció la tragedia desde el inicio. Esta voz narrativa parcial añade matices de ambigüedad a todo el relato.

La atmósfera gótica de los páramos ingleses refleja el estado emocional de los personajes: frío, indomable, tormentoso e implacable.

 

Cumbres Borrascosas es una obra imperecedera que incomoda y fascina por igual. Brontë no ofrece moralejas ni finales complacientes, sino un retrato descarnado de cómo la represión social y el resentimiento pueden corroer el alma humana. Es una lectura imprescindible para quienes buscan una historia intensa y profunda.

 

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Ciudad Valencia/Luis Salvador Feo La Cruz