Carmen Puyosa: una voz de resiliencia y comunicación

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La resiliencia no siempre se manifiesta como un acto grandioso; a menudo es una capacidad silenciosa de adaptación, una fuerza interior que impulsa a transformar los desvíos del camino en valioso aprendizaje. Nacida en Puerto Cabello el 24 de mayo de 1968, hija de José Rafael Puyosa y Belkis Blanco, Carmen Puyosa encarna esa capacidad de reinventarse.

Desde sus inicios en la enfermería hasta convertirse en una voz icónica de la radiodifusión local de Puerto Cabello, su trayectoria demuestra cómo la determinación y la fe en uno mismo pueden convertir cualquier adversidad en la preparación perfecta para el destino.

 

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​Carmen, cuéntame un poco sobre tu formación.

La verdad es que, una vez graduada de bachiller en 1985, siempre tuve la inquietud y el deseo de ser periodista. En esa época, mi papá me regaló un curso muy corto pero sumamente valioso de publicidad en Caracas; duró solo tres semanas, pero me abrió el apetito y me hizo pensar que en algún momento podría dedicarme a ese mundo. Sin embargo, cuando manifesté mis ganas de estudiar comunicación social, mis padres se opusieron rotundamente a que saliera de la ciudad.

​Como no me querían residenciada en Caracas, me tocó estudiar Enfermería durante cinco años. Al graduarme, ejercí en el Hospital Naval de Puerto Cabello y en el Hospital Dr. Francisco Molina Sierra. Posteriormente, entre 1990 y 1995, comencé a estudiar Aduanas, dos áreas totalmente opuestas. Tuve la oportunidad de trabajar en el sector aduanero en paralelo con mis guardias como enfermera. En aquel entonces me decían que estudiaba de todo y vivía de todo, pero ni yo misma sabía que la vida me estaba preparando para lo que vendría después como locutora.

 

¿Cómo convergen en tu día a día la vocación por el cuidado de la salud y la pasión por la locución?

Ejercí la enfermería durante 12 años y luego me retiré para realizar otros trabajos de oficina y aduanas. Hoy en día, en el mundo de la locución, si un cliente me solicita una publicidad para el área de la salud —ya sea una clínica o un centro odontológico—, cuento con el lenguaje técnico y preciso que se requiere gracias a esa trayectoria. La vocación por la salud me dejó conocimiento, y un locutor debe nutrirse constantemente de saberes. Todo lo que estudié ha servido como herramienta fundamental en esta etapa de mi vida.

 

​¿Qué habilidades desarrolladas en la enfermería, como la empatía o el manejo del estrés, te han servido frente al micrófono?

Hay una habilidad que poseo desde niña: el don de hacer reír a los demás. En el Hospital Naval, más que en otras instituciones, se nos exigía una atención sumamente cercana con los pacientes en búsqueda de la excelencia en el servicio. Allí desarrollé el buen humor y la capacidad de sostener una conversación grata; eran mis herramientas para hacer reír a los pacientes y hacer sentir mejor a sus familiares en momentos difíciles. Todavía hay quienes recuerdan mis ocurrencias de aquella época. Todo eso lo conservo y lo aplico frente al micrófono. Se me da de forma natural y con mayor ahínco, entendiendo que la radio es un medio de comunicación que ayuda a los oyentes a distenderse y olvidar sus problemas mientras escuchan nuestra voz.

 

​Cuando estás frente al micrófono, ¿cuál es el mensaje o la huella principal que buscas dejar en tu audiencia?

Ha variado de acuerdo con las exigencias de cada estación de radio. Durante la temporada en que estuve en un programa de gaitas, lo prioritario era transmitir la tradición, el acercamiento familiar y la alegría navideña. Posteriormente, asumí la conducción de un espacio de música romántica que he mantenido de forma ininterrumpida durante cinco años. En ese horario de 12:00 pm a 2:00 pm, la premisa es ofrecer noticias digeribles, mantener un tono de voz pausado y seleccionar temas agradables, pues la audiencia está almorzando y busca tranquilidad.

Lo que intento dejar siempre es una chispa de conocimiento, algo que marque la diferencia. Por ejemplo, si suena una canción de Sergio Pérez, me gusta compartir que es nieto del expresidente Rómulo Betancourt; o si suena Ricardo Montaner, recordar al público que nació en Argentina pero se crio en Maracaibo. Ese tipo de valor agregado hace más interesante un espacio radial: que la gente siempre tenga algo nuevo que aprender y descubrir.

 

Carmen Puyosa-Wuepa FM

​¿Has utilizado tu espacio radial para educar, informar o promover temas de salud preventiva y bienestar?

No solo para eso, sino también para invitar a especialistas capacitados en la materia. La salud es solo uno de los tópicos que abordamos en mi programa Oasis Musical, transmitido por Wuepa 106.3 FM. También tocamos temas de belleza, cuidado personal femenino, contenido de interés para caballeros y causas sociales. Recientemente, desarrollamos un segmento especial para promover la donación voluntaria de sangre a través del banco de sangre local, siempre pensando en el bienestar de nuestra audiencia.

 

​¿Qué consejo les darías a los profesionales que sienten el llamado de ejercer disciplinas tan distintas como la salud y la comunicación?

Que no duden en prepararse para comunicar a través del micrófono. Cualquier profesional puede utilizar la radio para conectar con el público; los temas de salud, en particular, tienen un impacto extraordinario cuando se transmiten mediante programas radiales. No tengo la menor duda de ello.

 

​¿Quién es hoy Carmen Puyosa y qué proyectos tienes actualmente?

Hoy Carmen Puyosa es una mujer profundamente agradecida. Antes de llegar al mundo de la locución, no tenía confianza en mí misma. Recuerdo claramente cuando el dueño de la emisora Costera, Nelson López, me ofreció la oportunidad de hacer un espacio radial sin que yo se lo pidiera, simplemente porque creyó en mi potencial. Jamás imaginé que me estaba abriendo las puertas a una vida distinta. Por eso vivo en constante gratitud. Entre mis metas actuales están tener mi casa propia, dar lo mejor de mí como profesional y seguir sumando de manera positiva a la vida de quienes me escuchan.

 

¿Qué significa la resiliencia para ti?

La resiliencia es la marca país de los venezolanos; somos de los seres más resilientes del planeta y lo hemos demostrado en innumerables ocasiones. Hoy por hoy, tras superar momentos adversos como el terremoto, ha emergido un concepto aún más profundo: la supervivencia. Se trata de sobrevivir al miedo y dar gracias por poder contar una historia que otros compatriotas lamentablemente no pueden relatar.

En mi desarrollo personal, la resiliencia ha contribuido enseñándome a adaptarme a las circunstancias y a mantener siempre una carta bajo el brazo: el sentido del humor, que me ha salvado la vida en más de una oportunidad.

 

​Al reflexionar sobre su trayectoria, Carmen Puyosa demuestra que la resiliencia no es únicamente la capacidad de superar la adversidad, sino la virtud de integrar cada vivencia —por distante que parezca— en el propósito presente. Convertida en una voz entrañable de la radio, su historia reafirma que cuando la empatía, el conocimiento y el buen humor se combinan, la comunicación se transforma en una herramienta de sanación y acompañamiento para toda una comunidad.

 

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Ciudad Valencia/Vanileiby Rivas/RN