Christian Farías: «Las 10 claves del auténtico liderazgo chavista»

0
68

El 4 de febrero de 1992, Hugo Chávez irrumpió en el escenario político de Venezuela con dos resultados o efectos fundamentales: por un lado, la derrota militar acompañada de una tremenda victoria política y moral; y por el otro, la revelación de un nuevo modelo de liderazgo, lleno de esperanza redentora, de tradición emancipadora y aliento amoroso.

Inmediatamente, el pueblo supo descifrar la esencia de aquel acontecimiento; alentador para unos, y de nubarrones, dudas e incertidumbres para otros.

Por fortuna, el rigor y la severidad del tiempo ponen las cosas en su sitio para que la historia las registre, los pueblos las resguarden en su memoria colectiva y la tradición las fije en la escala de sus mejores valores.

Con la aparición de Chávez renace el modelo de liderazgo liberador y emancipador de nuestra historia independentista, en oposición al liderazgo subordinado y dependiente de la tradición eurocéntrica.

Es necesario decir que el auténtico liderazgo chavista se nutre de tres tradiciones: primero, la resistencia irreductible indígena y africana; luego, el patriotismo y la soberanía de la independencia, y después la insurgencia campesina de la Guerra Federal bajo el lema de “Tierras y hombres libres”.

De esas tres fuentes se nutrió Hugo Chávez y desde su particular sensibilidad e inteligencia política logró sistematizar, actualizar y desencadenar el nuevo modelo del dirigente revolucionario de esta etapa de nuestra historia, para desarrollar exitosamente la revolución liberadora y socialista del siglo XXI.

He aquí las diez claves del auténtico liderazgo chavista. Dentro de ellas, todo; fuera de ellas, nada:

1.- La valentía para desprenderse de lo personal y asumir los riesgos del compromiso revolucionario liberador con el pueblo y con la patria. Esto fue lo que hicieron Chávez y sus seguidores esa madrugada del 4 de febrero de 1992, arriesgándolo todo.

La valentía aparece así como el primer signo moral y ético de la acción político-militar revolucionaria. Antes de su partida física, Chávez mostró de nuevo su valentía para levantarse de su cama de moribundo en Cuba y venir a su país a expresarnos sus últimas palabras de despedida.

2.- La responsabilidad personal y política ante cualquier adversidad. Ese mismo 4F, llama a sus compañeros de armas, que controlaban militarmente el Zulia y Valencia, a la rendición ante la derrota sufrida en Caracas y evitar así mayor derramamiento de sangre.

Igualmente, cuando entrega el poder frente al golpe de Estado fascista del 11 de abril de 2002, para evitar la guerra civil; y al final de sus funciones públicas en Miraflores, cuando nos indicó que eligiéramos a Nicolás Maduro como Presidente de la República

3.- La visión profética en la valoración del futuro inmediato para saber cómo asumirlo sin demagogia. El 4F del 92, nos dijo “vendrán tiempos mejores y el país habrá de enrumbarse por un mejor destino”; y así fue. Pero, el 10 de diciembre de 2012, nos advirtió que vendrían momentos difíciles y que no faltarían quienes pretendan imponernos el neoliberalismo; y efectivamente es lo que estamos enfrentando.

4.- El patriotismo y la dignificación de la República. Chávez desmontó todos los mitos, demagogias y falsedades de las dictaduras militares caudillistas y las dictaduras partidistas de la democracia formal representativa del capitalismo y la burguesía.

Reactivó el espíritu patriótico bolivariano y la refundación de la República con la nueva Carta Magna (CRBV) de 1999, en la cual se dignifica plenamente el protagonismo del pueblo como sujeto histórico de la República, sustentada en la nueva democracia participativa y protagónica.

5.- El amor como la fuerza universal más poderosa para la unión y la  convivencia humana. Desde su primera aparición hasta su despedida, Chávez vivió abrazado al amor del pueblo; de los niños, de la juventud, las mujeres, la clase obrera, el campesinado, los adultos mayores, los limitados o con alguna discapacidad, la diversidad sexual, los deportistas, artistas, científicos, clérigos.

El amor fue siempre su prédica para derrotar el odio y fortalecer la unión de las comunidades, los vecinos, el pueblo y toda la República.

6.- La doctrina y la tradición bolivariana. Chávez reivindica y pone en funcionamiento todo el ideario del Padre Simón Bolívar, concebido como fundamento doctrinario de la nueva República, de la unidad continental, del nuevo mundo y del liderazgo de la emancipación, cuya premisa está plasmada en el juramento del Monte Sacro delante del maestro Simón Rodríguez, y ulteriormente desarrollada en su praxis histórica hasta el momento de su muerte cuando clama por el cese de los partidos y la consolidación de la unión.

7.- La independencia y la soberanía. A partir del glorioso 5 de julio de 1811, nace oficialmente la patria libre, independiente y soberana. Pero fueron inevitables y necesarios diez años de cruenta guerra contra el decadente y desbaratado imperio español, para consolidar, el 21 de junio de 1821, la victoria definitiva.

Sin embargo, a 200 años de distancia, nuevamente estamos en la misma batalla por la independencia y la soberanía contra el también hoy decadente y disparatado imperio norteamericano.

Chávez y ahora Maduro encarnan ese valor irreductible de la independencia y la soberanía que todo y toda chavista debe enarbolar y hacer respetar con orgullo patrio.

8.- La unidad nacional, continental y popular. Esta es la estrategia  irreductible del liderazgo chavista para vencer al enemigo imperialista en su afán de destruirnos y someternos a la esclavitud neoliberal. Con el liderazgo del presidente Nicolás Maduro ha quedado demostrado que la unidad cívico-militar-policial-religiosa es nuestra principal fortaleza para derrotar al agresor y consolidar el liderazgo bolivariano en sus tres dimensiones: la nación, el continente y los pueblos. Solo así, tendremos soberanía y libertad para recuperar el bienestar social y consolidar la paz.

9.- La subjetividad, la moral, la ética, la fe y la espiritualidad, constituyen un todo anímico-emocional, junto a la potencialidad física y material del dirigente bolivariano, para desarrollar su praxis social, política o militar en cada comunidad, espacio o ámbito que corresponda.

Con base en este valor, Chávez dijo: “Yo ya no soy yo… yo soy un pueblo… Chávez eres tú, mujer, hombre, joven, niño, niña…”

10.- El socialismo bolivariano y el Poder Popular. Todo el esfuerzo del dirigente social, político, religioso o militar del chavismo, corre el riesgo de diluirse, confundirse, frustrarse o perderse, si no tiene bien claro que el objetivo histórico estratégico, de eterno aliento y trascendencia, es el socialismo bolivariano.

Esta es la única alternativa histórica, válida y necesaria, frente al capitalismo burgués e imperialista.

De hecho, Chávez trasciende su propia muerte física y sigue vivo entre nosotros, precisamente por haber llegado más allá de la nueva Carta Magna de la República y formular los cinco grandes objetivos históricos del Plan de la Patria.

Allí está incluido el socialismo bolivariano del siglo XXI, cuyo sujeto protagonista y constructor es, en primer lugar, el Poder Popular, seguido y acompañado de todas las demás fuerzas de la patria.

Conclusión: He allí la esencia de estas diez claves principales, entre muchas otras, del liderazgo chavista. No hay confusión, ni dudas, ni vacilaciones. Con ellas adquirimos y desarrollamos una ética y una moral revolucionaria propias, sustentadas en nuestra identidad socio-política, siguiendo el paradigma de nuestro principal maestro Simón Rodríguez: “Inventamos o erramos”.

La historia de estos 21 años ha demostrado que inventamos un destino propio y debemos hacerlo juntos. No vale errar, pero debemos ser originales, y originales han de ser nuestras leyes e instituciones, nuestros sueños, nuestra imaginación, nuestro liderazgo y nuestro socialismo bolivariano-chavista.

 

LEE TAMBIÉN: POR ALEJANDRO URBINA: CARABOBO BAJO FUEGO MEDIÁTICO

 

Finalmente, es pertinente recordar que todos estos preceptos o cualidades nos obligan a estudiar, leer, analizar, debatir; sistematizar experiencias, ideas, conceptos, propuestas; en fin, a cultivar el saber y la imaginación creadora, siguiendo el lema de nuestro eterno Robinson: “Inventamos o erramos”.

Para eso estamos trabajando en el Sistema de Formación del PSUV que dirige nuestro camarada presidente Nicolás Maduro.

 

Christian Farías / Ciudad VLC