Si han visto mis mini documentales, sabrán que me encanta patear las calles de Valencia con la cámara al hombro. Pero hoy no vengo a hablarles de tráfico ni de la mejor arepera de la ciudad.

Hoy vengo a rendirle honores al verdadero rey del paisaje urbano y rural de Carabobo. Me refiero al árbol samán, ese gigante verde bajo el cual todos nos hemos tomado un fresco o nos hemos resguardado de este solazo valenciano que no perdona a nadie.

Como documentalista, siempre busco historias con «raíces» profundas, y les juro que ninguna es tan literal como la de este coloso. Hoy descubriremos por qué este árbol es mucho más que un montón de hojas gigantes.

 

¿Qué es el Samán y por qué tiene superpoderes?

Para empezar a filmar mi último video, lo primero que hice fue investigar los datos duros. El nombre científico del árbol samán es Samanea saman, un nombre un poco redundante si me lo preguntan, pero que suena imponente. Pertenece a la familia de las leguminosas.

Sí, oyeron bien, ¡es primo lejano de las caraotas! Aunque dudo que una caraota pueda llegar a medir 30 metros de altura y extender su copa hasta los 60 metros de diámetro, como lo hace este señorón.

Para hacer mis tomas me vine al Paseo Cabriales donde hay varios Samanes. La copa del Samán no es un cono; es una sombrilla perfecta y gigantesca; por eso este paseo está lleno de sombras y frescura. Es el aliado número uno del aire acondicionado natural en nuestra ciudad. ¿Cómo será que hasta los perros se echan a descansar bajo sus ramas?

 

El árbol de la lluvia: un comportamiento que me voló la cabeza

A este gigante árbol samán también se le conoce internacionalmente como el «árbol de la lluvia». Al principio pensé: «Bueno, claro, por la sombra fresquita», pero la realidad es mucho más divertida.

Resulta que el samán sufre de una especie de «somnolencia nocturna». Cuando cae la noche o cuando el cielo se pone gris porque se avecina un buen aguacero, sus hojas compuestas se pliegan sobre sí mismas.

Esto permite que las gotas de lluvia pasen directo al suelo sin rebotar en las hojas, optimizando el riego de sus propias raíces. ¡Una genialidad de la ingeniería natural! Además, las hojas se cierran para protegerse, lo que da la falsa impresión de que el árbol «duerme». Si eso no es un superpoder botánico, no sé qué lo sea.

 

El ecosistema del Samán en Valencia-Venezuela

Grabar la biodiversidad en Valencia es un reto, pero si te paras media hora bajo un árbol samán en Venezuela, tienes el guión de un documental de National Geographic hecho realidad. Durante mis rodajes, he tenido que limpiar el lente de la cámara más de una vez porque estos árboles son verdaderos condominios de la naturaleza.

En su corteza rugosa y grisácea conviven:

  • Orquídeas y bromelias: Que se mudan a las ramas más altas para buscar la luz del sol sin pagar alquiler.
  • Aves locales: Desde los ruidosos talingos hasta los azulejos y, si tienes suerte en las zonas periféricas de la ciudad, algún gavilán buscando el almuerzo.
  • Iguanas valencianas: Las verdaderas dueñas del piso superior en el árbol saman, que te miran con cara de pocos amigos mientras intentas enfocar el lente.

Además, sus frutos son unas vainas oscuras llenas de una pulpa dulce que vuelve locos al ganado y a la fauna local. Básicamente, el árbol Samán es el vecino generoso del barrio que organiza la parrilla para todo el mundo.

Datos curiosos

Si quieren ganarse unos puntos de cultura general la próxima vez que salgan a pasear con los amigos, suelten estos datos que descubrí editando mi material audiovisual:

  1. Su madera es indestructible: Tradicionalmente se ha usado para hacer artesanías y canoas debido a su increíble resistencia a la humedad.
  2. Un testigo de la historia: El famoso «Samán de Güere», aunque está en el vecino estado Aragua, es hermano de los nuestros y cobijó al mismísimo Simón Bolívar. Los ejemplares más viejos de Valencia han visto pasar la historia de nuestra ciudad desde la época colonial.
  3. Crecen a la velocidad de la luz: Bueno, no tanto, pero para ser árboles tan masivos, tienen un crecimiento sorprendentemente rápido en sus primeros años.

Consejos para cuidar a nuestros gigantes en Carabobo

Para cerrar el guion de mi microdocumental, quise hacer un llamado a la conciencia. Aunque al árbol samán los vemos firmes y eternos, el crecimiento urbano descontrolado y la contaminación afectan la salud de estos árboles históricos.

Cuando caminen por los parques de Valencia o viajen hacia los valles altos, recuerden que estos colosos limpian nuestro aire y nos regalan los mejores paisajes para nuestras fotos y videos.

Proteger al árbol samán en Venezuela no es solo un asunto de ecologistas románticos; es cuidar nuestra identidad, nuestra sombra y la frescura de una ciudad que late con fuerza bajo sus ramas.

¿Y ustedes? ¿Tienen algún samán favorito en Valencia donde se hayan refugiado del calor? ¡Déjenme sus comentarios aquí abajo y nos vemos en el próximo video!

 

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Ciudad Valencia / Ezio Tribuiani

Video: Ezio Tribuiani