Te invitamos a conocer diez curiosidades de Simón Bolívar, el hombre que trascendió la historia como el Libertador de América.
Al cumplirse un nuevo aniversario de su natalicio este 24 de julio, conmemorar su legado exige explorar al ser de carne y hueso, más allá del mito. Detrás del héroe ecuestre que redefinió la geopolítica americana, se esconde un estratega implacable atrapado en el laberinto de sus propias pasiones.
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Desde su increíble resistencia física hasta sus excentricidades cotidianas, estos son los hechos más fascinantes del prócer americano, Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Ponte y Palacios Blanco:
1. Su primera ciudad
No existe un registro oficial exacto del número total de ciudades, plazas y calles que llevan el nombre del Libertador en el mundo, debido a que muchos poblados, municipios y localidades se llaman simplemente Bolívar o Simón Bolívar de forma independiente.
Sin embargo, entre las más sorprendentes curiosidades de Simón Bolívar, hay que resaltar que la primera ciudad en el mundo nombrada en su honor fue Bolívar, en el estado de Tennessee, Estados Unidos, fundada oficialmente el 18 de octubre de 1825.
Sus habitantes eligieron ese nombre inspirados por sus hazañas libertarias, al considerarlo el héroe de Sudamérica. Esta localidad se convirtió en la primera de alrededor de 15 comunidades en Estados Unidos que llevan su nombre.
2. Amante de las hamacas
En el Diario de Bucaramanga, escrito por Luis Perú de Lacroix, quien se desempeñó como edecán del Libertador, se indica que a Simón Bolívar amaba mecerse en una hamaca o chinchorro.
También se sabe que prefería despachar la correspondencia y planear estrategias militares suspendido en ella en lugar de usar sillas; incluso la utilizaba en barcos en movimiento, ya que el vaivén le ayudaba a conciliar el sueño.
Este hábito resalta en el relato del atentado de Kingston contra el Libertador, ocurrido el 10 de diciembre de 1815, cuando un criado llamado Pío fue sobornado por los realistas para asesinarlo. Sin embargo, el atacante mató por error al secretario Félix Amestoy, quien esa noche dormía en la hamaca de Bolívar.
3. Dictaba cartas desnudo
Existen registros históricos confiables que confirman el hábito de Simón Bolívar de dictar su abundante correspondencia en paños menores o completamente desnudo desde su hamaca, con el fin de mitigar las temperaturas extremas de los Llanos colombo-venezolanos o el Caribe.
Testigos directos, como su edecán Luis Perú de Lacroix en el Diario de Bucaramanga o las memorias de sus secretarios privados, describen en detalle esta costumbre, que resultaba llamativa y hasta escandalosa para la época.
Esta es una de las curiosidades de Simón Bolívar que mejor refleja la faceta humana, pragmática y sumamente auténtica del personaje histórico.
4. Obsesionado por la higiene
Varios relatos confirman que Bolívar detestaba sentirse sucio o sudado. Se bañaba varias veces al día si el clima y la marcha se lo permitían. Además, cuando acampaba cerca de ríos, le encantaba sumergirse y quedarse flotando durante largo tiempo.
Sus colaboradores contaban que usaba cantidades masivas de Agua de Colonia, no solo por vanidad, sino también por motivos de salud e higiene. Su fragancia favorita era la célebre Agua de Colonia 4711, de origen alemán, un producto del siglo XIX que se vendía principalmente en las boticas como un remedio.
Su mayordomo, José Palacios, llevaba cajas enteras de estas botellas en el equipaje de campaña, las cuales quedaban registradas en las listas de gastos y suministros de sus traslados oficiales, lo que refleja los altísimos costos que asumía por mantener sus hábitos de limpieza en plena guerra.
5. Se afeitaba él mismo
A diferencia de otros aristócratas de la época que usaban barberos sirvientes, Bolívar prefería rasurarse él mismo. Se colocaba frente a un pequeño espejo portátil colgado de un árbol o de alguna pared y se afeitaba minuciosamente cada mañana.
Su edecán Daniel Florencio O’Leary relató que el Libertador poseía un refinado estuche inglés de aseo personal que cuidaba con recelo. Este kit incluía navajas de la más alta calidad que su mayordomo, José Palacios, debía mantener siempre afiladas.
O’Leary destaca que Bolívar tenía una destreza impresionante con la navaja: era capaz de hablar, dictar cartas o repasar estrategias con sus oficiales mientras se pasaba la hoja afilada por la cara, sin cortarse jamás.
6. Odiaba el tabaco
A diferencia de la mayoría de los hombres de su época y de sus propios soldados, Bolívar sentía una profunda aversión por el humo. El Libertador no toleraba el olor del tabaco, por lo que en los campamentos militares y en las reuniones de gabinete estaba estrictamente prohibido fumar en su presencia.
Sus oficiales de alto rango debían salir de las tiendas de campaña o apagar sus pipas y puros inmediatamente cuando él se aproximaba.
En contraste, su adicción al café era célebre. Sus biógrafos relatan que este era su principal combustible para aguantar jornadas de trabajo de más de 18 horas seguidas; consumía múltiples tazas de café cargado tanto de día como de noche, y exigía que estuviera siempre disponible al considerarlo un suministro logístico tan importante como la pólvora o las raciones de comida para sus caballos.
7. Le gustaba comer de pie
Entre todas las curiosidades de Simón Bolívar hay que destacar que era un hombre con un temperamento extremadamente ansioso, inquieto y un sistema nervioso acelerado.
Los registros de su mayordomo, José Palacios, y de varios oficiales franceses y británicos a su servicio coinciden en que odiaba los almuerzos protocolares y las largas horas sentados a la mesa.
En campaña, prefería tomar una pieza de carne, un trozo de pan o sus frutas favoritas, como el mango y el plátano, y comer mientras caminaba de un lado a otro de la habitación, conversando con sus generales o dictando cartas a sus secretarios.
Para él, permanecer sentado comiendo de manera pausada era una pérdida de tiempo.
8. Sus fieles compañeros
El compañero más leal en las travesías del Libertador fue su caballo Palomo, el cual transportó a Simón Bolívar durante diez años hasta que el animal murió en el Valle del Cauca. Hasta el día de hoy, no se tiene registro de un caballo criollo en la historia que haya llegado tan lejos.
Pastor fue otro de los corceles destacados de Bolívar. Tras varios años de servicio, el Libertador se lo regaló al general Andrés de Santa Cruz, héroe de la independencia boliviana; se dice que el animal murió tan solo un mes después de la entrega.
Asimismo, entre sus leales animales sobresale Nevado, un perro de raza mucuchíes que falleció en combate durante la batalla de Carabobo, el 24 de junio de 1821. El can perdió la vida al abalanzarse contra la caballería española, momento en el que una lanza atravesó su robusto cuerpo.
9. Bailaba sobre las mesas
Esta es una de las curiosidades de Simón Bolívar que más resalta su personalidad festiva, pues era un bailarín apasionado, ágil y con un ritmo excelente. El episodio más famoso y documentado de esta excentricidad ocurrió en Perú, tras la batalla de Junín en 1824.
Durante los fastuosos banquetes de celebración organizados en su honor, cuando la música alcanzaba su punto más alegre y el Libertador se sentía desbordado por la euforia de la victoria, apartaba las copas, los platos y los candelabros de plata, se subía de un salto a la mesa principal del comedor y comenzaba a bailar sobre ella.
Este comportamiento dejaba completamente atónitos y escandalizados a diplomáticos extranjeros, aristócratas y generales de mentalidad europea, quienes no daban crédito a que al hombre que había transformado la geopolítica del continente le gustara bailar encima de las mesas.
10. 70 mil kilómetros a caballo
Simón Bolívar es considerado uno de los más grandes jinetes de la historia. Durante 20 años de campañas militares, el Libertador recorrió unos 70 mil kilómetros a caballo y emancipó una superficie aproximada de 46.5 millones de kilómetros cuadrados.
Su registro supera con creces al de Alejandro Magno, quien a lomo de su caballo Bucéfalo recorrió 40 mil kilómetros en 11 años.
Asimismo, sobrepasa la hazaña de Napoleón Bonaparte, quien junto a su célebre corcel Marengo conquistó cerca de 1.86 millones de kilómetros cuadrados desde París hasta Moscú.
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Fuentes: ANH/Fundación Polar
Ciudad Valencia/Ernesto Cañizalez/RM
Fotos: Cortesía











