La geografía impone retos de salud para los perros en el entorno doméstico. En el marco del Día Mundial de los Animales, este domingo 4 de octubre, se reitera que el bienestar canino exige rutinas adaptadas a las condiciones de cada región. Especialistas en medicina veterinaria detallan las medidas preventivas frente al calor de la costa y el descenso de temperatura en la montaña.
El asfalto y la costa
En las zonas costeras, el calor exige medidas de rigor. El veterinario Asdrúbal González Hernández, desde Puerto Cabello, explica que los perros carecen de la capacidad de sudar por la piel. Regulan su temperatura a través del jadeo y perciben el calor del suelo por las almohadillas de sus patas.
La regla de prevención es tocar el asfalto con el dorso de la mano antes del paseo. Si la persona no tolera la temperatura, el perro sufrirá lesiones. Una exposición al sol sin control eleva la temperatura corporal sobre los 40 grados y causa insolación.
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González señala un error grave en las ciudades: dejar al animal encerrado en un vehículo, incluso con las ventanillas entreabiertas.
Los signos de alarma médica que exigen atención clínica incluyen respiración acelerada, pérdida de equilibrio, vómitos y consumo de agua en exceso.

Para las visitas a la playa, el perro requiere sombra, hidratación continua y protectores para las patas. El veterinario aconseja evitar que entren a nadar al mar abierto y aplicar un baño de agua dulce al regresar a casa para retirar la sal.
En cuanto a parásitos, sugiere el uso de tabletas preventivas que frenan el ciclo reproductivo de las garrapatas. A esto se suma la revisión anual de vacunas. La atención de urgencia es obligatoria si el perro presenta fiebre al tacto, sangrado por orificios naturales, rechazo de alimentos, consumo de agua en exceso o cambios de conducta.
El frío andino, articulaciones y alimentación
En las zonas de altitud, el cambio de temperatura afecta de forma directa a los perros viejos. La médico veterinario Adriana Leoncedis, en Mérida, explica que los animales de edad avanzada tienden a no regular su temperatura de forma adecuada, lo que ocasiona dolores musculares y agrava la artritis.

Para protegerlos en casa, la recomendación principal es abrigar el cuello del animal. Leoncedis indica que usar una bufanda calienta el aire del ambiente antes de entrar al organismo y evita un choque de frío. Esta medida mejora los cuadros de tos cardíaca al aliviar la congestión que ocurre por el desplazamiento del corazón, un padecimiento frecuente en perros mayores.
El clima también reduce la movilidad, pero la veterinaria aclara que el origen de muchos problemas al caminar está en las uñas largas. Una mala postura de los dedos inicia un dolor muscular que puede llegar hasta la columna.
Para mantener la actividad física, las caminatas deben ser suaves y en terrenos planos, sin subir o bajar escaleras. Si la lluvia obliga a quedarse en casa, el dueño puede aplicar ejercicios de fisioterapia.
La técnica consiste en sostener los huesos largos y extender cada articulación de abajo hacia arriba, desde los dedos hasta la rodilla. La especialista subraya que nunca se debe tirar de la pierna desde la cadera para evitar luxaciones. El objetivo es brindar un masaje relajante que el perro disfrute a pesar del dolor.
Otra costumbre en la temporada de lluvias andinas es aumentar la ración de comida. Leoncedis advierte que un perro adulto no debe comer más porción. En esta etapa, el animal hace un consumo energético solo para sus funciones vitales; ya no brinca ni hace actividades de carrera, por lo que su rutina se reduce a comer y echarse. Aumentar la ración genera una sobrecarga de alimento que complica los procesos de envejecimiento y agrava afecciones cardíacas o de riñón. La alternativa médica para mitigar el frío es dar las comidas un poco tibias y arropar al animal.
Es importante destacar que conmemorar el Día Mundial de los Animales va más allá de las consignas generales. La salud preventiva en la costa o en los Andes demuestra que la protección animal requiere educación ciudadana. Adaptar los cuidados al clima local es el primer paso para ejercer una tenencia responsable.
Nota: Las indicaciones de este reportaje funcionan como una guía preventiva básica. Cada perro responde distinto a los cambios de clima según su raza, edad y estado físico. Ante cualquier duda, señal de alarma o ajuste en la rutina, la medida obligatoria es acudir a la consulta de un médico veterinario para una evaluación individual.
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