​Los ojos de nuestros gatos no solo son una de sus características más expresivas y fascinantes, sino también una ventana delicada a su estado de salud general. A diferencia de los perros, los felinos son maestros en enmascarar el malestar, por lo que cualquier pequeña alteración en su mirada —como lagrimeo excesivo, secreciones o enrojecimiento— requiere nuestra atención inmediata.

​En este espacio de Ciudad Mascota, te compartimos una guía detallada sobre cómo realizar una limpieza ocular segura en casa, los cuidados esenciales que debes tener y cuáles son esos elementos cotidianos y sustancias dañinas que ponen en peligro su visión.

 

​El procedimiento: Paso a paso para limpiar los ojos de tu gato

​Hacer una limpieza ocular en casa no tiene por qué ser una batalla campal. La clave está en la paciencia, la suavidad y el respeto por el espacio del animal. Sigue estos pasos para lograrlo sin estrés:

  • ​Prepara el ambiente y los materiales: Lava muy bien tus manos. Ten a la mano gasas estériles (nunca algodón, ya que sus fibras pueden desprenderse y quedarse dentro del ojo) y una solución fisiológica (suero salino) o un limpiador ocular específico para gatos recetado por el veterinario.
  • ​Busca el momento de calma: Elige un momento en el que tu gato esté tranquilo, quizás después de una siesta. Evita abordarlo cuando esté enérgico o jugando.
  • ​Asegura una buena sujeción cariñosa: Envuelve suavemente a tu gato en una toalla como si fuera un «burrito» si tiende a moverse mucho, dejando su cabeza libre. Esto lo hace sentir contenido y seguro.
  • ​Humedece la gasa: Impregna la gasa estéril con el suero fisiológico. No debe gotear en exceso, solo estar húmeda.
  • Limpia desde el lagrimal hacia afuera: Pasa la gasa con extrema suavidad desde el ángulo interno del ojo (el lagrimal) hacia el exterior. Nunca frotes ni presiones el globo ocular.
  • ​Usa una gasa por cada ojo: Este punto es vital. Si tu gato tiene una infección o secreción en un ojo, usar la misma gasa para el otro ojo transferirá bacterias y empeorará el cuadro.
  • Premia a tu amigo: Al terminar, ofréciere una golosina o acaríciale las zonas que le gustan para asociar el momento con una experiencia positiva.
    ​Cuidados esenciales y señales de alerta.

 

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​La frecuencia importa

Si tu gato es de raza braquicefálica (como los Persas) o tiene tendencia a acumular lagañas, es posible que necesite una limpieza ligera un par de veces por semana. En gatos de pelo corto y ojos normales, la limpieza se hace solo cuando sea necesario.

​Inspección rutinaria: Aprovecha los momentos de mimos para revisar que sus ojos se vean brillantes, transparentes, sin opacidades en la córnea y sin enrojecimiento en la membrana nictitante (el párpado interno).

Si notas secreción de color verde o amarillo espeso, ojos cerrados por dolor (blefaroespasmo), hinchazón o si el gato se frota constantemente con las patas, suspende cualquier remedio casero y acude al médico veterinario. Podría tratarse de una úlcera corneal, conjuntivitis infecciosa o la presencia de un cuerpo extraño.

 

​Elementos dañinos: ¿Qué sustancias afectan los ojos de los gatos?

Los ojos felinos son sumamente sensibles a agentes externos que a menudo pasamos por alto en el hogar. La exposición a ciertos elementos puede causar desde irritaciones leves hasta quemaduras químicas severas o pérdida de la visión. Entre los principales enemigos de la salud ocular felina destacan:

  • ​Productos de limpieza del hogar: Los limpiadores de pisos, desinfectantes, cloro (lavandina) y amoníaco generan vapores tóxicos o pueden salpicar directamente al animal mientras camina por superficies recién limpiadas y luego se lava la cara.
  • ​Cosméticos y productos de aseo humano: Perfumes, lacas para el cabello, champús humanos y jabones con fragancias fuertes alteran el pH de la película lagrimal del gato, provocando dermatitis periocular y conjuntivitis química.
  • ​Humo de tabaco y ambientes cargados: El humo constante de cigarrillos o la exposición a chimeneas sin el tiro adecuado irritan crónicamente las mucosas oculares del felino, haciéndolo propenso a infecciones respiratorias y oculares crónicas.
  • ​Plantas tóxicas: Ciertas plantas ornamentales comunes en los hogares, al ser rozadas o masticadas por curiosidad, pueden liberar látex o savia irritante que el gato transfiere a sus ojos con sus patas al asearse.
  • ​Automedicación peligrosa: Jamás apliques gotas humanas o colirios que contengan corticoides o antibióticos sobrantes de otra receta. Un fármaco inadecuado para una úlcera corneal no diagnosticada puede perforar el ojo del animal en cuestión de horas.

​Cuidar la mirada de nuestros gatos es un acto de amor y responsabilidad. Mantener la higiene adecuada y un entorno libre de químicos peligrosos garantizará que nuestros fieles compañeros sigan explorando el mundo con ojos sanos y seguros.

 

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Ciudad Valencia / DT/M.Ll

Fotos y video: DT