La masturbación

Dejar la masturbación supone, para muchas personas, un reto, pese a que no esté comprobado que este hábito genera adicción, sí es cierto que algunas personas tienden a crear una ‘zona de confort’ alrededor de esto.

Estudios realizados por científicos chinos en el año 2003 aseguran que pasada una semana, los niveles de testosterona suben un 40 ó 45 por ciento en los hombres, sin embargo, estas proporciones, al octavo o noveno día, volvían a bajar a estados normales.

 

Otros estudios arrojan que los niveles de testosterona y de la salud del semen dependen de la dieta que tenga el hombre, así como la frecuencia de las eyaculaciones, pues las gónadas masculinas son capaces de producir un promedio de entre 80 y 300 millones de espermatozoides por eyaculación, según el estudio ‘La ciencia del esperma’, realizado por científicos de la Universidad Abierta de Inglaterra.

 

En el caso de las mujeres, de acuerdo con el medio de variedad ‘Yasss’, la falta de masturbación o de cualquier otro estímulo puede tener efectos más negativos que positivos, pues el orgasmo femenino genera una sensación de bienestar y tranquilidad. Al prescindir de esto, se podrían disparar los niveles de estrés, y, por lo tanto, dificultaría el famoso ‘sueño reparador’.

 

Además, de acuerdo al mismo medio, el orgasmo femenino ayuda a la salud del útero, pues estimula la liberación de sustancias residentes en las bacterias ubicadas en el cuello uterino, lo que permite que este pueda dilatarse de una forma más saludable, lo que puede conllevar a alcanzar al orgasmo más fácilmente.
No considerar a la masturbación como un método de búsqueda de placer en caso de no tener una vida sexual activa puede verse traducido, a largo plazo, en enfermedades o niveles hormonales anormalmente bajos, por lo que el placer, pese a que suele tener una connotación muy íntima, es una sensación que el ser humano tiene por naturaleza. El placer también es salud.

 

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