Para Simón Rodríguez, el origen del conocimiento está en la curiosidad. Esta curiosidad es la fuerza impulsora del saber, que se enhebra dialécticamente en un juego de oposiciones entre el conocimiento y la ignorancia, el acierto y el error, el parecer o la opinión y la verdad, en movimiento o desarrollo continuo, para adelantar o atrasarse.
En Luces y Virtudes Sociales (1840) afirma:
La CURIOSIDAD es una fuerza mental que se opone a la ignorancia (…) La curiosidad es el motor del saber, y cada conocimiento un móvil para llevar a otro conocimiento. De unos errores pueden nacer otros errores, y conducir en direcciones opuestas… al sublime saber o a la crasa ignorancia. Adelanta el que yerra buscando la verdad… se atrasa el que gusta de añadir errores a errores (…) OPONERSE, fundado en razones erróneas es laudable por la intención: FUNDAR OPOSICIONES en pareceres, es impertinencia, si los pareceres son propios, y ridiculez, si son ajenos (…) los pareceres convertidos en OPINIONES, han consagrado las mayores absurdos.
Para este maestro el supremo instrumento de la curiosidad es la razón. Quién juzga es la razón, de allí la importancia de la lógica y de las matemáticas, pero también de la experiencia. Por ello, él es racionalista, pero también, en cierta forma, fenomenológico:
La luz de la EXPERIENCIA disipa las
Tinieblas del régimen feudal y la
RAZÓN establece su imperio sobre
los restos de la ignorancia
Podemos pensar que su MÉTODO es lógico-deductivo, pero también no menos inductivo (no podía ser de otra manera en quien enseña física y química) y dialéctico (como arriba vimos) y no menos fenomenológico. Aún ello sería muy parcial, sino consideramos los aspectos filológicos, sociológicos y antropológicos implicados en su búsqueda del conocimiento. No otra cosa podemos pensar de su manera de sentenciar e ironizar a través del juego de palabras, de su ubicación social al lado de los de abajo, de los pobres y de su ataque a las costumbres coloniales.
En su programa de estudios, con adecuación temporal, la jerarquía suprema corresponde a la lógica, la lengua y las matemáticas, con mayúsculas:
La Lójica [sic], el Idioma y las Matemáticas
son los Estudios de obligación en el día
como lo fueron en otro tiempo
la Metafísica, la Historia y la Poesía.
Pensando
Hablando y Calculando se adquieren TODOS los conocimientos
Entre lógica, lengua y sociedad existe una relación insoslayable y la situación de la sociedad arrastra el uso de la lengua. Por eso no bastan los calificativos de “filósofo naturalista y filósofo idealista” que le endilga Dardo Cúneo a nuestro pensador.
El sentido recto de las palabras está bajo la protección de la
LÓJICA [sic]– porque las palabras son sus instrumentos (…)
Sucede con el valor de los términos lo que con los derechos
del hombre en sociedad y lo que con los miramientos
debidos al labrador. (…)
hay pocos que no se crean autorizados
para hacer sinonimias
para poner coartaciones y
para atropellar respetos
Muy radical es su afirmación, sin dejar lugar a dudas, acerca de las relaciones entre lógica, lengua y sociedad, hasta emparentar pueblo y lenguaje:
todo ha de ser LOGOS {demolojía y lexicolojía [sic]
Por eso, resulta inevitable fundar la política en la relación con el estado de la sociedad, la lengua y la experiencia concreta, asimilando el gabinete a la cocina, con tanta actualidad como si estuviéramos hoy concibiendo la construcción de un discurso, una obra literaria o una obra cinematográfica:
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Verdadera POLÍTICA y verdadera GRAMÁTICA
El que no aprende Política en la COCINA
No la sabe en el……… GABINETE
***

Juan Medina Figueredo (Aragua de Barcelona, 1947): Polígrafo de raza, ha incursionado en la poesía, el ensayo literario y el análisis socio-político. Su rebeldía política y cultural no es panfletaria sino solidaria, al punto de estar bien aliñada por su bondadosa personalidad. No se le puede reclamar nada, pues sus convicciones ideológicas y su quehacer escritural apuntan a una conciencia ética y espiritual inconmovible.
Entre sus libros contamos “Reverberaciones” (1995, poesía); los ensayos “La Terredad de Orfeo” (dedicada al poeta Montejo) y el libro comuna que es “Siglo XXI, educación y revolución” (2010) con su estructura en redes que comunica la crónica y el ensayo; el volumen de cuentos “La Visita del Ángel” (2010) y la novela “Por un leve temblor” (2014). Con estos dos últimos ganó el premio de narrativa de Fundarte y una mención de publicación del mismo sello editorial, respectivamente. Que nosotros sepamos, caso único en este certamen literario.
Su poesía ha sido publicada en dos colecciones poéticas importantes como “El Corazón de Venezuela. Patria y Poesía” y “Rostro y Poesía” de la Universidad de Carabobo. Su periplo literario apuesta por un decir directo y no mediatizado por los discursos académicos autorizados. (Reseña de José Carlos de Nóbrega)
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