En esta entrega, el psicólogo clínico Moisés Carvajal nos invita a reflexionar sobre uno de los trastornos del neurodesarrollo que, con frecuencia, se manifiesta en contextos escolares y familiares: la discapacidad intelectual.
Desde una mirada profesional y profundamente humana, Carvajal nos ayuda a comprender qué implica este diagnóstico, cómo abordarlo con respeto y cuáles son las claves para acompañar a los niños y sus familias en el desarrollo de sus potencialidades.
Antiguamente se utilizaba el término retardo mental para referirse a ciertas dificultades cognitivas. Sin embargo, esta denominación ha sido reemplazada por el de discapacidad intelectual, en concordancia con los avances científicos, el respeto por la dignidad humana y las directrices del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM), publicado por la Asociación Americana de Psiquiatría.
Hoy en día, es fundamental evitar el uso de expresiones como retardado mental, por su carga peyorativa y desactualizada.
¿Qué es la discapacidad intelectual?
Nuestro entrevistado nos comenta que es la dificultad que puede tener un niño en su desarrollo cognitivo. Es una afectación a nivel cognitivo, a nivel de desarrollo cognitivo: inteligencia y aprendizaje.
Asegura que este diagnóstico determinará si es leve, moderada o profunda, para poder determinar el trabajo que se va a hacer con el niño.
Al saber el nivel en qué se encuentra, al especialista se le permitirá ver la profundidad o el nivel en qué se encuentra el niño y cómo se va a abordar la condición.
Igualmente se sabrá qué capacidades se desarrollarán en el niño.
La discapacidad intelectual afecta especialmente áreas como:
- Razonamiento
- Procesar información
- Entendimiento
- Aprendizaje
- Captar la información
En niños, estas dificultades también pueden manifestarse desde etapas tempranas del desarrollo del lenguaje dependiendo del nivel.
Acompañamiento emocional de los padres y madres
Carvajal nos dice que el diagnóstico de discapacidad intelectual siempre generará malestar emocional en la familia, en especial los padres y madres.
Y es por eso lo delicado del mismo ante los compromisos cognitivos del niño y su desarrollo que genera, y es donde el temor de cómo abordar esta situación como familia.
Por eso, el acompañamiento psicológico y educativo es esencial, tanto para el niño como para su entorno familiar, comenta.
La recomendación final del psicólogo clínico Moisés Carvajal, es que la familia no se centre únicamente en el diagnóstico, sino en el desarrollo de las potencialidades y que se comprenda que cada niño es totalmente distinto, y sus logros por pequeños que parezcan deben ser celebrados.
Los profesionales de la psicología están para ayudar y orientar a la familia y para dar los diagnóstico acertados, concluye Carvajal.
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