Cuando el ser joven y bonita, deseo de muchas personas, se vuelve el padecimiento de alguien, ¿qué pensarías? A decir verdad, tampoco sabría qué responder a esa pregunta. Como ha pasado últimamente, he estado viendo muchas películas de años anteriores, que yo considero no han tenido la promoción suficiente, cosas de gustos, quizás. Esta en particular, la vi hace algunos años por TV, pero ya casi que estaba terminando; eso no impidió que me gustara. Con el avance de la tecnología, hace poco la estaban pasando por TV streaming y recordé que no sabía el inicio de esta espectacular historia, así que la retrocedí y me sumergí en ella. The Age of Adaline (o El Secreto de Adaline, por su traducción al castellano), fue una producción del 2015, dirigida por Lee Toland Krieger, que debo admitir que aunque desconozco su trayectoria, este film en especial, tiene su encanto. Además la protagonización de la hermosa Blake Lively (que la recordaremos por su reconocida participación en la película juvenil Un Verano en Pantalones), llena toda esta muestra de inmensa nostalgia.

Argumento
Como ya les comenté, este film inspira nostalgia de principio a fin. Conoceremos a Adaline Bowman, quien ha pasado el mayor tiempo de su vida a las sombras por su extraña condición: no puede envejecer. Ya con esta simple primicia pensaríamos que todo puede ser muy predecible o lineal, pero la verdad es que la narrativa te va sumergiendo más y más en la historia, simplemente no tienes más opción que amarla, claro, si te gustan las historias de amor complicadas.

Una vida sin vivir
Jennifer, la nueva identidad de Adaline, podría ser una rompecorazones cualquiera, es hermosa, inteligente, independiente… como diríamos ahora: “una mujer empoderada”; pero no, ella siempre está sola, viendo a escondidas de todos por el tiempo que ella misma permita. Es un completo enigma, no sabemos más que la historia nos permite saber en toda la película, y aun así se hace querer. Su personalidad es muy sutil y elegante, propia de los primeros años de los 1900, aunque muchas veces deja salir su sarcasmo y astucia.

¿La tercera es la vencida?
De lo poco que nos muestran de la ida de Adaline, es que se casó una vez, tuvo una hija y enviudó. Para evitar ser atrapada por su condición, escapa a Inglaterra y se vuelve a enamorar profundamente, pero al saber que su nuevo amor iba a proponerle matrimonio, vuelve a escapar y a rehacer su vida otra vez en San Francisco. La madrugada del 1° de enero, día de su cumpleaños 107, conoce a un hombre del que no puede dejar de sentirse atraída. El tiempo para ella es incontable, pero todo sucede muy rápido entre ellos. Ellis tiene la paciencia y la convicción suficiente para hacer que ella poco a poco vaya cediendo a sus sentimientos.

No volver a escapar
Si se quiere, Ellis no tiene nada que ocultar a Jenny, o al menos intencionalmente. Por asares del destino, se descubre que el padre de Ellis, William, era ese joven que le propondría matrimonio en su juventud. El dolor de volver a remover sentimientos antiguos para Adaline y para William era casi una locura. Por supuesto, Jenny trata de ocultar lo mejor que puede su verdadera identidad ante su viejo amor y ahora “suegro”, pero este sabe en realidad quién es ella.

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Sí, sé que parece todo muy obvio y trivial, pero insisto, la historia te engancha. Además tiene el plus de que la narrativa busca explicar “científicamente” qué es lo que le ocurre a Adaline; verdad o mentira, esta explicación te hace pensar que tiene lógica y te puedes comer el cuento completamente sin chistar. Puede jugar con tus emociones perfectamente, porque tal vez alguien más se ha encontrado con ese pensamiento: si pasa el tiempo y muchos años después te consigues con ese primer amor ¿Qué sentirías? A eso me refiero con que juega mucho con la nostalgia. Aparte, la actuación de Blake te lo hace sentir, su tono de voz, su mirada triste y temerosa, te hace entenderla en todo momento. Así que simplemente, déjense llevar con este film, tomen tu mejor taza de café y disfrútenla; y como siempre les digo: “Si no la han visto, véanla, y si ya la vieron, vuélvanla a ver, no tiene pérdida de nada”.
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Isabel Londoño, egresó de la Universidad de Carabobo (UC) en el área psicosocial, tiene también estudios universitarios en turismo y sistemas.
Es una apasionada de la música y del Séptimo Arte desde que tiene memoria, siendo el cine y sus distintos géneros la pasión a la que ha dedicado más horas y análisis. Sus reseñas sobre clásicos o estrenos del cine aparecen ahora, cada viernes, en Ciudad Valencia desde “El Rincón Cinéfilo”.
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