Onda tropical, ciclón, huracán, tifón y tornado: con frecuencia escuchamos noticias sobre las catástrofes que estos eventos provocan en el planeta.
Dado que en el lenguaje cotidiano es común que la población y los medios de comunicación los confundan, hoy te contamos todo sobre estos fenómenos atmosféricos, tan devastadores como fascinantes.
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Onda tropical: La semilla del sistema
La historia de los grandes ciclones suele comenzar de manera sutil. Una onda tropical es, por definición, un canal alargado de baja presión atmosférica.
La mayoría de estos sistemas se originan sobre el continente africano, impulsados por la inestabilidad climática del desierto del Sahara y sus zonas adyacentes.

A diferencia de los sistemas mayores, las ondas tropicales no poseen una circulación cerrada, sino que se presentan como una perturbación en el flujo regular de los vientos alisios que se desplaza de este a oeste a través de los trópicos.
Al adentrarse en las aguas oceánicas, estas perturbaciones generan nubosidad y lluvias dispersas, actuando en muchas ocasiones como el embrión que da vida a fenómenos mucho más peligrosos.
Ciclones: Gemelos con distinto nombre
Cuando una onda tropical encuentra condiciones óptimas en aguas oceánicas cálidas por encima de los 26.5 °C, comienza a organizarse y a ganar fuerza.
Al superar vientos sostenidos de 119 km/h y consolidar un centro de baja presión cerrado, el sistema se convierte oficialmente en un ciclón tropical de categoría mayor.
Aquí es donde suele surgir la confusión terminológica, aunque la distinción es estrictamente geográfica.

Por un lado, el fenómeno se denomina huracán cuando se desarrolla en el océano Atlántico norte, el mar Caribe, el golfo de México y el Pacífico norte oriental.
Por otro lado, el mismísimo sistema recibe el nombre de tifón si se genera en el Pacífico noroeste, golpeando con regularidad a naciones como Japón, Filipinas, China o Vietnam.
Tornados: Gigantes de tierra a escala local
En una escala completamente diferente a la de una onda tropical o sus derivados, se encuentran los tornados.
Este fenómeno consiste en una columna de aire en violenta rotación que se extiende desde la base de una nube de tormenta (cumulonimbo) hasta tocar la superficie de la Tierra.

A diferencia de los huracanes, los tornados se originan principalmente en tierra firme a partir de tormentas eléctricas severas conocidas como superceldas.
Su nacimiento se produce por el choque de masas de aire con diferentes temperaturas, humedades y direcciones.
Aunque su duración suele medirse en minutos y su diámetro apenas alcanza unos cientos de metros o kilómetros, la concentración de su energía los vuelve extremadamente destructivos.

Aunque todos son eventos violentos vinculados a bajas presiones y vientos de gran magnitud, sus orígenes, dimensiones y comportamientos son completamente distintos; por ello, comprender su naturaleza es vital para entender el clima de nuestro planeta y anticipar sus riesgos.
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Fuente: Ingeoexpert
Ernesto Cañizalez/Ciudad Valencia/DG
Fotos: Cortesía













