El cáncer de mama no es una enfermedad única, sino un grupo heterogéneo de tumores con comportamientos biológicos, pronósticos y respuestas terapéuticas muy diversos.

La oncología moderna clasifica estas neoplasias según la estructura del tejido donde se originan, su capacidad de invasión y los receptores moleculares presentes en las células. Comprender las características del tumor resulta determinante para seleccionar el esquema de tratamiento más adecuado y personalizado para cada paciente.

 

Clasificación según el grado de invasión y la histología tumoral

Desde la perspectiva histológica, las neoplasias malignas de la mama se dividen en dos categorías iniciales: no invasivas o in situ e invasivas o infiltrantes. Los tumores in situ son aquellos en los cuales las células anómalas permanecen confinadas dentro de la estructura anatómica de origen sin atravesar la membrana basal.

El carcinoma ductal in situ representa la forma no invasiva más frecuente y se origina en los conductos galactóforos que transportan la leche hacia el pezón. Aunque no se considera una enfermedad invasiva en su etapa inicial, requiere seguimiento y tratamiento médico para prevenir su progresión a lo largo del tiempo.

Por su parte, el carcinoma lobulillar in situ consiste en un crecimiento celular anómalo dentro de los lobulillos glandulares y se interpreta en la práctica clínica como un marcador de riesgo elevado para el desarrollo futuro de tumores en ambas mamas.

Las formas invasivas se producen cuando las células neoplásicas rompen la membrana basal e invaden el estroma mamario circulante, lo que otorga la capacidad potencial de diseminarse hacia los ganglios linfáticos axilares u otros órganos distantes.

El carcinoma ductal infiltrante es la variante más habitual y representa entre el 70 % y el 80 % de los diagnósticos globales. Se caracteriza por la formación de masas o estructuras irregulares en el tejido conjuntivo.

La segunda variedad en frecuencia es el carcinoma lobulillar infiltrante, que constituye entre el 10 % y el 15 % de los casos. Esta última variante suele ser más difícil de detectar mediante palpación o mamografía convencional debido a su patrón de crecimiento en fila india que no siempre genera un bulto delimitado, sino un engrosamiento difuso del tejido.

 

Los subtipos moleculares y su función en la oncología de precisión

Más allá del examen al microscopio, la clasificación más relevante en la oncología actual se basa en el perfil molecular del tumor. Las células tumorales pueden expresar receptores de estrógeno, receptores de progesterona y una proteína receptora de membrana llamada HER2, además de un índice de proliferación celular conocido como Ki-67. La interacción entre estos elementos define los cuatro subtipos moleculares principales que guían la elección terapéutica.

El subtipo Luminal A muestra receptores hormonales positivos, ausencia de la proteína HER2 y niveles bajos del marcador Ki-67. Corresponde a tumores de crecimiento habitualmente lento, con un pronóstico favorable a largo plazo y una elevada sensibilidad a la terapia de bloqueo hormonal.

El subtipo Luminal B también presenta receptores hormonales positivos, pero añade un índice de proliferación celular más alto o la presencia de HER2. Este perfil suele requerir combinaciones de quimioterapia y tratamiento endocrino para lograr un control adecuado de la enfermedad.

El subtipo HER2 enriquecido se distingue por la sobreexpresión de la proteína del factor de crecimiento epidérmico humano 2 y la falta de receptores hormonales.

Aunque históricamente mostraba un comportamiento agresivo, el desarrollo de terapias biológicas dirigidas con anticuerpos monoclonales ha mejorado notablemente los resultados clínicos en estos pacientes.

Finalmente, el cáncer de mama triple negativo se define por la ausencia de receptores hormonales y de sobreexpresión de HER2. Abarca entre el 10 % y el 15 % de los casos diagnósticos y requiere abordajes basados en quimioterapia intensiva e inmunoterapia.

 

TE INTERESA LEER:LUCHA CONTRA EL CÁNCER DE MAMA: EL CHEQUEO PREVENTIVO SALVA VIDAS

 

Variantes histológicas poco frecuentes y formas inflamatorias

Existen variantes tumorales menos habituales que presentan comportamientos clínicos específicos. Entre los carcinomas invasivos de histología especial se encuentran el carcinoma mucinoso, caracterizado por la acumulación de mucina alrededor de las células tumorales; el carcinoma tubular, formado por estructuras glandulares bien diferenciadas y asociado a un pronóstico positivo; y el carcinoma medular, con bordes tumorales bien delimitados y un notable infiltrado de células del sistema inmunitario.

Una presentación de particular importancia por su agresividad es el cáncer de mama inflamatorio, que representa entre el 1 % y el 5 % de los diagnósticos. A diferencia de otros tumores, no suele manifestarse mediante un bulto palpable. Las células cancerosas bloquean los vasos linfáticos de la piel de la mama, provocando enrojecimiento, hinchazón, aumento de temperatura y una apariencia arrugada conocida como piel de naranja.

Esta variante requiere sospecha clínica inmediata y la pronta instauración de tratamiento sistémico con quimioterapia. Asimismo, la enfermedad de Paget del pezón constituye una manifestación poco común que afecta la piel del pezón y la areola, generando descamación y eritema que pueden confundirse inicialmente con eccemas benignos.

Avances terapéuticos recientes

La investigación médica ha redefinido en los últimos tres años la categorización entre tumores HER2 positivos y negativos. La consolidación de la categoría HER2 débil o HER2-low incluye a aquellos tumores que, sin llegar a la sobreexpresión clásica de la proteína, presentan cantidades bajas pero detectables de receptores HER2 en la superficie celular mediante inmunohistoquímica.

Las actualizaciones de las guías clínicas de la Sociedad Europea de Oncología Médica y de la Sociedad Americana de Oncología Clínica confirman que los tumores clasificados como HER2-low se benefician de nuevos conjugados de fármaco y anticuerpo.

Este tipo de medicamentos actúa transportando potentes agentes citotóxicos directamente a las células que expresan el receptor. Los ensayos clínicos publicados en revistas como The New England Journal of Medicine respaldan la efectividad de este enfoque, que amplía las opciones de tratamiento para un número significativo de pacientes que antes disponían de alternativas más limitadas.

 

Evaluación integral

Establecer el tipo de cáncer de mama exige un proceso diagnóstico exhaustivo que integra estudios de imagen como mamografía digital, ecografía y resonancia magnética con la obtención de muestras de tejido mediante biopsia. El examen anatomopatológico y el análisis inmunohistoquímico de la muestra resultan imprescindibles para determinar tanto la arquitectura del tumor como su perfil biomolecular.

Adicionalmente, el uso de plataformas genómicas permite analizar la actividad de múltiples genes para estimar el riesgo de recaída a distancia y fundamentar la toma de decisiones sobre el uso de tratamientos adyuvantes.

El conocimiento detallado de la variedad histológica y del subtipo molecular permite al equipo médico adaptar la secuencia terapéutica a la biología concreta de cada caso.

Ante cualquier cambio perceptible en las mamas o dudas sobre los resultados de una prueba médica, la indicación principal es acudir a una consulta especializada para una valoración profesional personalizada. Este artículo tiene fines informativos y no sustituye la consulta con un médico o un profesional de la salud.

 

SEGUIR LEYENDO:

MinSalud e instituciones aliadas coordinan agenda integral del Mes Rosa

 

Si quieres ampliar y conocer más noticias como esta, síguenos en nuestras distintas plataformas digitales:

FACEBOOK       INSTAGRAM       TIKTOK       YOUTUBE       WHATSAPP       TELEGRAM

 

Fuente: Arauna

Ciudad Valencia/MP/M.Ll