EL MALESTAR REVISITADO DE MI ESCUELA

El malestar revisitado de mi escuela es un texto por parábolas que fusiona la crónica y el artículo de opinión. JCDN. 

María Félix en la película «Río Escondido» (1947) del director Emilio «El Indio» Fernández y la fotografía de Gabriel Figueroa

Cinco años después, mi escuela «Río Escondido» sigue padeciendo del mismo mal: la enfermedad que tiene como síntomas la indolencia, la mengua y el despropósito burocrático. Sólo que la República  Escolar ha sido sustituida por una endeble y absurda Monarquía.

El Rey se mantiene tras bastidores, eso sí, moviendo ciertos súbditos como títeres descoloridos. Recién, cuando mis colegas docentes, especialmente las mujeres, hicieron críticas y llamados al verdadero trabajo en equipo, el reyezuelo reaccionó como minotauro misógino y pataruco: embistiendo con furia y cabeceando a los lados con escasa nobleza. Caricatura nebulosa e infame del pintor irlandés Francis Bacon, ello en referencia al Rey Sol: “Después del taita, la vaguada”.

Tres estudios para un auterretrato, de Francis Bacon

El Reino mequetrefe no tiene nada que ver con Luis XIV y la estética rococó y manierista, claro está. El calor y la lluvia acogotan tanto a la Corte, como al pueblo integrado por alumnos, profesores, secretarias, empleadas de ambiente y madres procesadoras con su Barón cocinero agregado. Las aulas son provincias por demás pobrísimas: Sin electricidad ni recursos para el aprendizaje. El agua escasea en los baños para los muchachos y los adultos. Son espacios claustrofóbicos de hacinamiento asimilables a los barcos negreros o, peor aún, a las perreras por las que se mueven los ciudadanos en Valencia de San Desiderio.

La heroína docente de Río Escondido

Incluso la informalidad bachaquera de los alrededores, el desaseo de las calles y el despropósito urbanístico sintonizan con nuestra escuela. Se trata de una estética depauperada, frágil y conformista. El sonido de tan degradado paisaje calza con el bullicio anárquico de las aulas o pabellones de este manicomio. No suena Juan Vicente Torrealba ni Mozart, mucho menos Blades y Colón, tan sólo la música idiota de los mercaderes de siempre. Ni Súper-Mario puede rescatar a la Princesa de su dragón carcelero por falta de cobertura en computadoras y teléfonos celulares.

Del populismo educativo, donde vale más “el pilón que crezca el pilón” y no la calidad del sistema de enseñanza y aprendizaje, pasamos a la lumpen-cracia, esto es el orden disfuncional que impone a la ciudadanía el vivir en un albañal para luego agradecerlo. ¿Qué gobierno escolar es éste? El mito de la creatividad en la miseria: Por ejemplo, la ebanistería alternativa de goma espuma y gavera de Pepsi Cola.

Los actos culturales, entre el proselitismo religioso de Maranatha y la porno-fonía de los mal llamados músicos urbanos como Daddy Yankee, Don Omar, Chino y Nacho, entre otros bichos, son un pésimo sucedáneo de una educación sexual gratificante. Las niñas bailan al son de la batidora, Micaela y su doctor gozón para beneplácito de maestras jardineras y celestinas.

Ya no se trata de redactar actas para resolver los problemas escolares, sino de su “levantación” proclive a guardar las espaldas de burócratas desdichados. No existe un Mago Merlín que haga levitar a la documentación infame y sus autores de medio pelo para expulsarlos del Paraíso. En este caso, el funcionariado de la Corte no pervierte al Rey para usufructuar privilegios. El monarca que todavía va desnudo, los somete a sus bravuconadas y fanfarronerías de siempre. Es la espuria, autoritaria e ilegítima gloria de mandar.

No se lee ni discute la diversidad de los puntos de vista que conducen a la auténtica producción del conocimiento. Ni Ludovico Silva ni el Jesús liberador del que hablaba Juan Germán Roscio en ese antecedente de la Teología de la Liberación que es El triunfo de la libertad sobre el despotismo, así como tampoco el buen salvaje del conservador Carlos Rangel.

Simón Rodríguez, alias Samuel Robinson

Un docente y ensayista de raza como Simón Rodríguez, sería enjaulado en un tigrito de un metro cuadrado por disposición de su Majestad, un conspicuo déspota y analfabeto funcional. Esta comarca abyecta aborrece del pensamiento pedagógico de Luis Beltrán Prieto [“el adeco ese”] y el brasileño Paulo Freire [“¿este Freire no era el primera base del Magallanes?”].

LEE LA PEDAGOGÍA DEL OPRIMIDO DE PAULO FREIRE

Al Doctor José Gregorio Hernández le han congelado la santidad por ser el único santo que opera y, peor aún, le desmantelaron el laboratorio unos vándalos desconocidos.

El bloqueo y el neo-colonialismo no sólo son provenientes de afuera, sino también poseen un origen interno que se hace patente en el proceder avieso de malos mayordomos. Es menester superar de una buena vez por todas el Mito de El Dorado que partió desde la explotación perlífera de Cubagua hasta la República artificial del Petróleo.

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José Carlos De Nóbrega / Ciudad VLC

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