En defensa propia… Siempre he creído que una mujer nunca es desvestida completamente por un hombre; a este le faltaría llegar a sitios desconocidos, quizás, hasta por ella misma. La mujer pauta el ritmo y los avatares del encuentro; es casi imposible saber quién es el acto amatorio, porque allí ella acalla sus otros seres, los obliga a esperar el término del camino.
Una mujer está hecha de muchos cuerpos, de infinitas memorias. En su fondo fluyen las obstinadas corrientes de otros destinos, un nosotros que aguarda, un calor de lo que desaparece, una lejanía que sonríe. Estoy seguro de que, si un hombre fuese capaz de contemplar todas las desnudeces de una mujer, no podría soportar tanta belleza agolpada en sus ojos, no podría reflexionar en torno a la crudeza de su palabra, a la profundidad de sus verdades.

En Defensa Propia (Fundarte. Premio Stefania Mosca, 2019), María Alejandra Rendón ha roto un tiempo de vestiduras, ha alimentado sus entrañas con las memorias ajenas y cercanas, se ha internado en el uso de la ley por medio de la cual el hombre ha ejercido su dominio, y allí, en su propio ámbito de acciones, lo ha invitado a un desafío: jamás podrás saber el ímpetu inacabable que nos rige, el secreto que aun siendo develado no se expresa con tu lenguaje; no serás capaz de entenderlo.
Al intentar callar a la mujer, el hombre pierde una parte muy importante de sí mismo, sería un ser mutilado, vaciado. Por lo tanto, está imposibilitado de escucharse, todos sus ruidos, sus armas, sus destrucciones, su violencia, le han exterminado la voz y en su lugar ha aparecido el rugido de una bestia.

Este poemario teje con palabras todos los tiempos que van negando el olvido dentro de la casa, dentro de la sangre familiar y erige a la palabra poética como ese curso de memorias que se encuentran. Y la poeta atrapa en ella lo que no debió ocurrir y lo denuncia; suelta lo que debe ser y le da existencia, porque ella ha heredado la sabiduría de un pueblo, le ha dado dignidad al costado femenino del saber y de la lucha. Su palabra alcanza muchas edades, se extiende a otras voces, por eso son todas las ellas que conviven en María Alejandra las que se defienden de las manipulaciones del poder ejercido por el hombre y para el hombre.
Pero más allá de todo el valor que este poemario tiene desde el punto de vista de la toma de la palabra por parte de la mujer, más allá de la reivindicación de las Marías, que son todos los nombres de la mujer, y de la revitalización de la tradición poética femenina de nuestro país, debo resaltar la belleza de las imágenes poéticas escritas por María Alejandra. Muchas son impecables, llenas de tierra, de amor, de sangre y de ternura.
Se nota cómo quiere nombrar a sus afectos y acariciarlos y darles un lugar digno, quizás el que muchas de ellas no tuvieron en sus vidas, que fueron vestidas por golpes del macho, por ofensas y vejaciones simuladas y hasta aceptadas por el silencio que la ley les ha inducido por la vía de los estereotipos culturales. Esa forma tan cuidadosa de vincular lo individual y lo colectivo, las vivencias familiares y los eventos políticos, son de una exquisitez inigualables. Veamos el siguiente poema:
Alegato
Venga esta noche vieja raposa
venga abuela
usted
nuestra primera difunta.
Katherine Castrillo
Soy María
hija de María
nieta de María
La abuela Ramona
tenía una tarde de agosto tejida en la cabeza
nació de un pájaro que no cantaba
ojos Kariña
cuerpo pequeño de anchas pantorrillas
lloraba sus derrotas frente a la batea
mientras blanqueaba cuellos de camisas
bendecía el patio
traía la paz las flores nuevas
Sobre sus manos levantó un país
al margen de la burocracia
nueve partos con su mismo rostro
criados con fe y caldo de gallina
Ramona
abuela de María
madre de María
se suicidó un viernes
dijeron
que la tentó el diablo
que quedó sin lengua
En su agonía
miraba piadosa el reino de la muerte
pedía perdón
en nombre de todos sus verdugos
Al hombre se le hace difícil entender que la mujer no necesita de su permiso para ser. No depende de su conocimiento para comprenderse o reflexionar en torno a lo que de ella ha querido hacer la sociedad patriarcal. Ninguno de nosotros podrá develar ese enigma que es su lenguaje, solo ella puede hacerlo, y he aquí un registro de lo que surge como consecuencia de ese acto liberador que toda mujer lleva a cabo En defensa propia, un poemario que se basta a sí mismo para devolverle a su creadora el espejo de su integridad, de su honestidad, con la que se resquebraja el concepto mismo de femineidad; ese constructo teórico, publicitario, comercial, por medio del cual el patriarca, dueño del mercado, le pone las esposas a la creatividad femenina y arranca de su habla la negación, la cual podría detener o, al menos, reducir la velocidad del engranaje económico mundial y establecer nuevas reglas de juego. El mundo espera que la mujer siga afirmándose desde sí misma.
En este poemario nada falta y nada sobra. Es un homenaje y una denuncia, una crítica a la sociedad machista y patriarcal y un elogio a la memoria, a la historia familiar, a la independencia de la mujer y su derecho a defenderse sin usar la voz del otro. En defensa propia contiene un solo acto en el que María Alejandra se afirma y, con ella, todos los seres que ha sido y es; un acto en el que ha dicho solo dos palabras: soy mujer.
***
Arnaldo Jiménez nació en La Guaira en 1963 y reside en Puerto Cabello desde 1973. Poeta, narrador y ensayista. Es Licenciado en Educación, mención Ciencias Sociales por la Universidad de Carabobo (UC). Maestro de aula desde el 1991. Actualmente, es miembro del equipo de redacción de la Revista Internacional de Poesía y Teoría Poética: “Poesía” del Departamento de Literatura de la Dirección de Cultura de la UC, así como de la revista de narrativa Zona Tórrida de la UC.
Entre otros reconocimientos ha recibido el Primer Premio en el Concurso Nacional de Cuentos Fantasmas y Aparecidos Clásicos de la Llanura (2002), Premio Nacional de las Artes Mayores (2005), Premio Nacional de Poesía Rafael María Baralt (2012), Premio Nacional de Poesía Stefania Mosca (2013), Premio Nacional de Poesía Bienal Vicente Gerbasi, (2014), Premio Nacional de Poesía Rafael Zárraga (2015).
Ha publicado:
En poesía: Zumos (2002). Tramos de lluvia (2007). Caballo de escoba (2011). Salitre (2013). Álbum de mar (2014). Resurrecciones (2015). Truenan alcanfores (2016). Ráfagas de espejos (2016). El color del sol dentro del agua (2021). El gato y la madeja (2021). Álbum de mar (2da edición, 2021. Ensayo y aforismo: La raíz en las ramas (2007). La honda superficie de los espejos (2007). Breve tratado sobre las linternas (2016). Cáliz de intemperie (2009) Trazos y Borrones (2012).
En narrativa: Chismarangá (2005) El nombre del frío, ilustrado por Coralia López Gómez (Editorial Vilatana CB, Cataluña, España, 2007). Orejada (2012). El silencio del mar (2012). El viento y los vasos (2012). La roza de los tiempos (2012). El muñequito aislado y otros cuentos, con ilustraciones de Deisa Tremarias (2015). Clavos y duendes (2016). Maletín de pequeños objetos (Colombia, 2019). La rana y el espejo (Perú. 2020). El Ruido y otros cuentos de misterio (2021). El libro de los volcanes (2021). 20 Juguetes para Emma (2021). Un circo para Sarah (2021). El viento y los vasos (2da edición, 2021). Vuelta en Retorno (Novela, 2021).
(Tomado de eldienteroto.org)
Ciudad Valencia











