espíritus y aparecidos

Los espíritus son creaciones humanas, demasiado humanas. Sin embargo, esto no le resta belleza a las creaciones del imaginario colectivo que vincula a estos seres inmateriales con las creaciones divinas; lo contrario, la potencia hasta llevarla a las regiones del mito y los sueños. Y cada vez el delirio se acentúa, hay quienes dicen que si cumples ciertas reglas de concentración y manipulación de las leyes del universo puedes crear a un ser inmaterial que, como en las Mil noches y una noche, se convierta en un genio que cumpla tus deseos o se te enfrente causando fuertes dolores. El principio rector de esta ecuación es que los espíritus existen antes de los cuerpos y andan siempre en busca de estos para encarnar y continuar así sus misiones… ¡Ah!, el humano está hecho para inventar, sin duda.

Hablando de fuertes dolores, es curioso que cuando sufrimos una pérdida casi de manera inmediata empezamos a ver a la persona que murió asomarse por una ventana, o a sentir sus pasos, su presencia. Algunas parejas, al quedar mutilada de otro, afirman que se hunde el lado de la cama donde solía dormir o escuchan cómo la mecedora se mueve sola, o perciben su olor… Al cabo de dos años, meses más, meses menos, ya nadie siente ni ve nada, quizás alguna culpa quede grisácea allá, en el fondo del corazón; pero también morirá, y el tiempo volverá a hacer su trabajo, porque él es el único espíritu serio en esta vida.

 

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Cada quien ve almas y espíritus según la clase social a la que pertenezca. Hamlet vio al padre, el rey, y este le echó el chisme de quién lo había matado. Jamás vería a San Juan de los palotes. ¿Acaso no existe una gran diferencia entre el diablo de Flaubert y el de Julio Garmendia?, por citar un ejemplo entre miles. Nuestros espíritus, los de los pobres, son mudos generalmente. Para poderlos escuchar debemos acudir a un tercero, a la materia, para que esta invoque, se transporte y comience a botar sapos y culebras: tal salió embarazada de tal; aquel fue quien se robó la cadena de no sé quién; el otro fue quien le dio de baja a sutanejo; opérese con fe que la corte médica estará allí en el quirófano… Y así se develan misterios cotidianos, muy cotidianos. Claro, en relación con la mudez, hay excepciones, como la Llorona, que gritará eternamente su llanto por el hijo muerto, una representación del peor dolor del mundo. Por supuesto que eso es como para gritar más allá de la vida.

A ningún espíritu —tal como hizo Lázaro—, se le ocurre echar el cuento de cómo es la vida en la muerte; no, eso no tiene importancia, espera a que mueras para que te enteres por ti mismo. Caramba, esto me parece de un egoísmo humano, demasiado humano. ¿Comen los espíritus?, ¿acaso existen arepas, cachapas, mondongos… intangibles que produzcan muchos gases que, ya de por sí, tienen características tan neumáticas que no parecen de este mundo? Esto lo digo porque el cien por ciento de las visiones de Lino Valles, José Gregorio Hernández, la santa tal, el santo cuál… son captados con las prendas de vestir que usaban en sus mundos cotidianos, cuando tenían cuerpo y sufrían, es decir, que hay maletines, sombreros, estetoscopios, tabacos, cadenas, velos, túnicas, cofias, zapatos… espirituales, esos objetos también recibieron la santidad y la capacidad de sobrevivir para siempre por parte de las oficinas encargadas para ello con sede en el Vaticano. ¿Hay algún país que no tenga santo?, revisemos el mapa y esperemos que aparezca una imagen en una corteza, en una fotocopia, en un tetero. Jamás se les ha visto desnudo a esos espíritus y santos, y esto es muy sospechoso.

Y hablando de transportaciones y demás asuntos espirituales, ¿cómo es posible que existan cortes libertadoras, médicas, malandras…, pero no exista una corte homosexual, lesbiana, feminista, de escritores o de psicópatas…? Uno nunca escucha a un escritor invocando los poderes de colegas que ya paralizaron sus manos: gran espíritu de Garmendia, permite que me gane tal premio. ¡Oh!, poderoso espíritu de Cervantes, tú que perdiste un dedo y, aun así, conseguiste la inmortalidad escribiendo, haz que el jurado de este año me elija para el Nobel; te lo pido por todos los poetas que han muerto de hambre, por todos aquellos que quisieron y no pudieron… amén. ¿Nadie imagina a un homosexual espantando, mucho menos a un psicópata?, ¿por qué?, ¿no son dignos de convertirse en espíritus? Es decir, hasta en el más allá parecen ser rechazados. Presumo entonces que el gerente de todas las cortes es un machista y prolonga allá toda la estructura patriarcal y de dominación sobre las mayorías que existe en este más acá y se mantiene vivita y coleando. ¡Qué espanto, Dios mío!

 

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Arnaldo-Jiménez- cultura-Divagaciones

Arnaldo Jiménez nació en La Guaira en 1963 y reside en Puerto Cabello desde 1973. Poeta, narrador y ensayista. Es Licenciado en Educación, mención Ciencias Sociales por la Universidad de Carabobo (UC). Maestro de aula desde el 1991. Actualmente, es miembro del equipo de redacción de la Revista Internacional de Poesía y Teoría Poética: “Poesía” del Departamento de Literatura de la Dirección de Cultura de la UC, así como de la revista de narrativa Zona Tórrida de la UC.

Entre otros reconocimientos ha recibido el Primer Premio en el Concurso Nacional de Cuentos Fantasmas y Aparecidos Clásicos de la Llanura (2002), Premio Nacional de las Artes Mayores (2005), Premio Nacional de Poesía Rafael María Baralt (2012), Premio Nacional de Poesía Stefania Mosca (2013), Premio Nacional de Poesía Bienal Vicente Gerbasi, (2014), Premio Nacional de Poesía Rafael Zárraga (2015).

Ha publicado:

En poesía: Zumos (2002). Tramos de lluvia (2007). Caballo de escoba (2011). Salitre (2013). Álbum de mar (2014). Resurrecciones (2015). Truenan alcanfores (2016). Ráfagas de espejos (2016). El color del sol dentro del agua (2021). El gato y la madeja (2021). Álbum de mar (2da edición, 2021. Ensayo y aforismo: La raíz en las ramas (2007). La honda superficie de los espejos (2007). Breve tratado sobre las linternas (2016). Cáliz de intemperie (2009) Trazos y Borrones (2012).

En narrativa: Chismarangá (2005) El nombre del frío, ilustrado por Coralia López Gómez (Editorial Vilatana CB, Cataluña, España, 2007). Orejada (2012). El silencio del mar (2012). El viento y los vasos (2012). La roza de los tiempos (2012). El muñequito aislado y otros cuentos, con ilustraciones de Deisa Tremarias (2015). Clavos y duendes (2016). Maletín de pequeños objetos (Colombia, 2019). La rana y el espejo (Perú. 2020). El Ruido y otros cuentos de misterio (2021). El libro de los volcanes (2021). 20 Juguetes para Emma (2021). Un circo para Sarah (2021). El viento y los vasos (2da edición, 2021). Vuelta en Retorno (Novela, 2021). (Tomado de eldienteroto.org)

 

Ciudad Valencia/RM