Suena a ciencia ficción que una simple muestra de leche materna, la misma que alimenta a un bebé día a día brindándole nutrición, protección inmunológica y vínculo, sea capaz de avisarnos cuando algo anda mal en el cuerpo de una madre en período de lactancia, incluso mucho antes de que ella pueda notarlo. Lo que hoy se denomina “biopsia líquida de leche humana” es una de las líneas de investigación más prometedoras en el cáncer de mama asociado al embarazo y al posparto.

Un equipo de investigadoras del Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO) en Barcelona- España, analizó muestras de una paciente que había congelado su leche materna mucho antes de saber que tenía cáncer de mama, y descubrió que esta contenía fragmentos de ADN con la misma mutación presente en el tumor.

Este hallazgo abrió una puerta fundamental: si el tumor libera su propio material genético hacia la leche, es posible analizarla en busca de fragmentos de ADN tumoral circulante, evitando en muchos casos las punciones con aguja en el tejido. Esta técnica ya se utiliza en sangre para monitorizar algunos cánceres, en orina para el de vejiga y en saliva para tumores de cabeza y cuello.

 

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Leche materna y cáncer… ¿El futuro a la vuelta de la esquina?

Este descubrimiento cobra vital importancia porque, durante el embarazo y la lactancia, el tejido mamario cambia tanto que las técnicas de imagen habituales, como la mamografía, pierden precisión. Además, a muchas de estas mujeres jóvenes no se les realizan estudios preventivos porque la mamografía de pesquisa suele indicarse a partir de los 35 años. La leche humana, en cambio, está en contacto directo y constante con cualquier tejido en desarrollo, lo que la convierte en una poderosa herramienta de diagnóstico precoz para el cáncer de mama, principal causa de muerte por cáncer en mujeres a nivel mundial.

La Sociedad Anticancerosa de Venezuela (SAV) reporta que 10 mujeres mueren cada día a causa del carcinoma mamario, y se sabe que el diagnóstico tardío acorta drásticamente la expectativa de vida. Cuando un tumor se palpa mediante el autoexamen, la enfermedad suele encontrarse en etapas avanzadas; de allí la importancia de los estudios complementarios, un aspecto donde la biopsia líquida de leche humana marcaría un antes y un después, ya que se ha demostrado que es capaz de identificar marcadores tumorales de 6 a 18 meses antes de que el tumor sea visible en una ecografía o en una mamografía convencional.

Por ahora, la ciencia nos acerca a una prueba no invasiva, hecha a partir de algo tan cotidiano como la leche que una madre ya produce para su bebé, capaz de advertir un cáncer de mama en etapas tempranas, cuando el pronóstico es mucho más favorable. Aunque estos estudios continúan desarrollándose y aún no forman parte de la rutina clínica en laboratorios de todo el mundo, se espera que estén disponibles próximamente para transformar el futuro de la salud femenina.

 

 

 

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Susanne Baute Instapediátrica

La Dra. Susanne Baute es pediatra puericultora, magister en Nutrición y actualmente es la presidenta de la Comisión de Lactancia Filial Carabobo de la Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría (SVPP).

Escritora freelance, Baute ha colaborado en diversos medios impresos y digitales de la región, además de llevar sus conocimientos a través de variados programas de radio, televisión y plataformas como YouTube. Puedes buscarla en sus redes sociales como @instapediatrica

 

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Ciudad Valencia / Dra. Susanne S. Baute G. / ER