La fanaticada del automovilismo en Carabobo celebró recientemente la Copa Ford en las instalaciones del Centro Comercial Metrópolis. El evento tuvo como propósito coronar a los mejores expositores en categorías que abarcaron desde los emblemáticos Ford Mustang —tanto clásicos como modernos— hasta modelos tan apreciados como el Ford Fiesta y el Ford Ka, además de la presencia de diversas marcas invitadas.

La jornada arrancó desde temprano encendiendo la pasión de los asistentes con el rugir de los motores americanos, carrocerías de acabados brillantes y un abanico de modificaciones estéticas y mecánicas al mejor estilo del tuning de calle.

«Estos eventos se realizan con la finalidad de que todos compartamos y apreciemos las verdaderas joyas en las que se han convertido estos vehículos», manifestó Samir Bou, vicepresidente de la Asociación Interclubes Carabobo.

Sobre los orígenes de esta organización, Bou explicó que el proyecto nació del sueño de integrar a todos los clubes del estado en una sola alianza: «El amor por los autos fue el motor que impulsó el nacimiento de esta asociación, que ya suma más de cuatro años de trayectoria y sigue creciendo con el tiempo».

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Pasión sobre dos ruedas y consejos para los jóvenes

El evento también dio espacio a los apasionados de las motocicletas. Manuel Ramírez, propietario de una imponente BMW S1000RR de estilo deportivo y rugido inconfundible, compartió lo que significa para él rodar en su máquina: «Lo mejor de mi moto es la sensación de libertad; cuando voy en la calle y la brisa me da en la cara, me hace plenamente feliz».

Para quienes aspiran a adquirir una moto deportiva de alta cilindrada, Ramírez ofreció una recomendación basada en la disciplina: «Hay que enfocar los recursos. Hay que dejar a un lado las fiestas, el alcohol y los gastos innecesarios; lo clave es ahorrar, invertir bien el dinero y volver a producir para alcanzar la meta».

Asimismo, envió un mensaje directo a los jóvenes amantes de la adrenalina: «No excedan los límites de velocidad, sean responsables en la vía y recuerden usar siempre el casco protector».

 

Joyas con historia: La restauración de un clásico

Entre los autos más admirados destacó el Ford Mustang Coupé de 1968, propiedad de José Diéguez. Bajo el capó de este clásico late un potente motor 302 con sistema de inyección electrónica y computadora original, un detalle que acaparó las miradas de los conocedores.

Diéguez compartió además una emotiva anécdota tras comprar el vehículo: «Soy el segundo dueño de este carro. El comprador original lo tenía en condiciones muy deterioradas, pero al vendérmelo me pidió que, si algún día lo restauraba, lo llamara para verlo terminado.

Ese carro tenía un enorme valor sentimental para él, pues fue el que usó en su luna de miel para viajar a Mérida con su esposa. Cuando lo llamé, luego de cuatro años de intenso trabajo de restauración, fue realmente hermoso ver su reacción al contemplar el auto con vida otra vez».

Para cerrar, Diéguez dejó una reflexión para la comunidad tuerca: «No importa el modelo, el año ni las condiciones en las que esté tu vehículo; lo primordial es disfrutarlo. Eso es lo más valioso de este mundo automotor».

Encuentros como este no solo reúnen a los fanáticos de los motores en un solo lugar, sino que rescatan el valor de la ingeniería automotriz y fortalecen la cultura del tuning, demostrando que más allá de una afición, se trata de una pasión sana y familiar que une a toda la comunidad.

 

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Ciudad Valencia / Oscar Delfino/M.Ll

FOTO Y VIDEO / OD