En una entrevista exclusiva para el Diario Ciudad Valencia, el reconocido muralista morense Álvaro Aramendi relata el origen de su imponente obra de 15 metros, una simbología cromática en tributo a los voluntarios civiles, nacionales e internacionales (así como el célebre canino “Tsunami”), tras el doblete sísmico que asoló el centro-norte venezolano al atardecer de pasado 24 de junio.
Las calles de Morón, capital del municipio Juan José Mora del estado Carabobo, no solo muestran las cicatrices de la destrucción, sino también el renacer de su espíritu. Alvaro Aramendi ha transformado el dolor colectivo en un imponente testimonio visual: un mural monumental que rinde honores también a tantos héroes anónimos. Conversamos con él al pie de su obra, un mural público que ya se erige como patrimonio artístico de la entidad.

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Como artista y como ser humano, ¿qué fue lo que más te impactó de todo lo sucedido y qué imágenes quedaron grabadas en tu mente?
Lo que más me impactó, sin duda alguna, fue el estado de devastación en el que quedaron las viviendas. En la mente te queda permanentemente esa terrible idea de que las personas están atrapadas allí dentro. Pero sobre todo, contrastando con ese horror, me marcó la actitud inmediata de ayudar que tuvo el mismo venezolano en el momento de socorrer a quienes quedaron sepultados bajo los escombros.
¿Hubo alguna imagen o sonido en particular que se haya quedado fijo en tu memoria tras el caos inicial?
Las imágenes que jamás se borrarán de mi mente son la inmensa cantidad de motorizados que se sumaron voluntariamente a brindar ayuda. Llegaron de todas partes, metiéndose en los lugares más difíciles donde los carros no podían acceder debido a las fallas del terreno y los bloqueos. Su velocidad de respuesta fue vital.

En el epicentro visual del mural destaca la figura de un perro. ¿Por qué eligió la imagen del canino llamado “Tsunami”?
Porque hoy en día “Tsunami” se ha convertido en el símbolo de la esperanza del venezolano; es el vivo reflejo de renacer. Él fue un perro abandonado en condiciones extremas y logró superar duras afectaciones de salud gracias a su dueño, quien luego de ver las potencialidades y grandes habilidades del animal, lo entrenó adecuadamente. Logró hacer de él el héroe de cuatro patas que es hoy en día, con un récord impresionante de muchas vidas salvadas en desastres.
¿Cómo nació y se desarrolló la idea de ejecutar un mural para homenajear formalmente a los voluntarios?
Fue algo completamente espontáneo. En lo particular me apasiona hacer este tipo de murales de reconocimiento a figuras públicas, políticos, artistas y escultores para agradecer, de algún modo, toda la trayectoria y la labor que desarrollan. En este caso tan doloroso, elegí a los siguientes personajes fundamentales: al perro Tsunami, al “Topo de México”, a los socorristas del Grupo Rescate 3000 y al voluntariado popular. Todos ellos jugaron un papel trascendental tanto en La Guaira, en su momento, como aquí en Morón. Es mi manera de homenajear al pueblo de Morón y a los venezolanos a través de mi arte.

Ejecutar una obra de estas magnitudes requiere tiempo. ¿Cómo fue el proceso de realización técnica y la selección de su paleta?
Este mural tiene más de 15 metros de largo y de alto alcanza los cuatro metros. Lo hice en apenas unas horas gracias a mi experiencia previa en la elaboración de murales gigantes en altura. En cuanto a la paleta, elegí colocar principalmente los colores de la bandera de mi país. Los demás elementos los seleccioné por su desempeño heroico, envolviendo todo en una atmósfera de tonos vibrantes en fuerte contraste con los tonos grises, que simbolizan la devastación en este caso y, a su vez, la esperanza del renacimiento.

¿Cuál es el sentimiento central que intenta plasmar y transmitir a quienes observan este mural?
El sentimiento es profundamente regionalista. Es una manera de reivindicar, a través del arte, al pueblo de Morón y a su gente. Está dirigido a todas las personas que se identificaron y se condolieron con los afectados de este lamentable sismo. Para mí, la intención principal fue darle, a través de la expresión artística, un apoyo de solidaridad a la gente que está atravesando esta situación tan difícil. Creo firmemente que este mural se queda pequeño a la hora de reconocer toda la ayuda que recibimos de todas partes del mundo.
Para usted, ¿cuál es la palabra que engloba y resume esta experiencia histórica?
Para mí la palabra que resume todo lo sucedido es la «ayuda», porque se vio manifestada en todos los que se identificaron y prestaron apoyo desde aquí de Venezuela y desde los países hermanos que se unieron para el rescate de todos los afectados.
Finalmente, ¿qué mensaje le envía a la comunidad que hoy sufre las secuelas de este sismo?
El mensaje que les doy a todas las personas que atravesaron y sufrieron los embates de este sismo es que no pierdan la fe. Esa fe se puso de manifiesto en todas las personas que lograron ser rescatadas y que aún están siendo encontradas con vida, a pesar de tantos días que han pasado desde entonces. No debemos olvidar la lección: lo más importante es el ser humano. Lo material puede desaparecer de un momento a otro; bastaron solo unos segundos para que muchos lo perdieran todo, pero la vida, la fe y la solidaridad prevalecen.

Ficha técnica de la obra
Autor: Álvaro Aramendi
Dimensiones: Más de 15 metros de largo por 4 metros de alto.
Ubicación: Av. Principal Morón-Yaracuy, municipio Juan José Mora, estado Carabobo.
Estilo: Muralismo conmemorativo / expresionismo social.
Atmósfera: Tonos vibrantes en contraste con escalas de grises.
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