compositores académicos del período Clásico y Romántico

El universo musical del arte sonoro, llamado por muchos “académico”, parió tres escuelas de ópera bien definidas como son la Italiana, Francesa y Alemana.

Es de interés general estudiar el gusto de los compositores europeos tanto del periodo clásico como el romántico musical al aplicar el concepto de no-nacionalismo (o internacionalismo/cosmopolitismo) a la historia y evolución de las escuelas de ópera italiana, francesa y alemana.

De hecho, la ópera europea occidental funcionó históricamente como un ecosistema profundamente interconectado donde las fronteras musicales eran difusas.

A continuación, detallo cómo se manifiesta este fenómeno en cada una de estas tres tradiciones:

 

La Escuela Italiana: Lenguaje estético transnacional

Aunque la ópera nació en Italia, su primera etapa no respondió a un sentimiento nacionalista, sino a una vocación de universalidad cultural. El idioma estético europeo de la música durante los siglos XVII y XVIII justo fue el italiano, claro, no era visto como el idioma de una nación (ya que aún no existía como estado unificado), sino como la lengua oficial de la música internacional.

Ejemplo de esto son los compositores extranjeros que tocaban en sus agendas de viaje a Italia. Es decir, compositores alemanes como Georg Friedrich Händel o Johann Adolph Hasse viajaron a Italia para aprender el oficio y escribieron óperas en italiano estrenadas con enorme éxito en toda Europa (Londres, Dresde, Viena).

 

DEL MISMO AUTOR: «ARTE GLOBAL Y MÚSICA DEL SIGLO XX»

 

La Escuela Francesa: Un crisol cosmopolita

La ópera francesa es el ejemplo más claro de no-nacionalismo institucional. Irónicamente, el estilo de la Tragédie en musique (el género lírico más asociado a la monarquía francesa) fue definido por un compositor nacido en Florencia, Italia: Jean-Baptiste Lully (originalmente Giovanni Battista Lulli).

El mercado musical parisino funcionó durante siglos como el gran centro cultural de Europa, atrayendo y absorbiendo talentos de todas partes.

Se puede decir que fue la hibridación cultural, ya que grandes reformas y transformaciones de la ópera en Francia fueron lideradas por extranjeros que adoptaron su propio estilo al gusto francés: Nombres, compositores y países como Alemania y Christoph Willibald Gluck reforman la ópera seria, el italiano Gioachino Rossini (creador de Guillaume Tell en francés) y aún más el italiano Giacomo Meyerbeer fue máximo exponente de la Grand Opéra Francesa.

 

La Escuela Alemana simplemente fue asimilación de la síntesis

Aunque parezca mentira antes del auge del nacionalismo romántico del siglo XIX (liderado por figuras como Carl Maria von Weber o Richard Wagner), la música vocal alemana se definía por su capacidad para asimilar y fusionar los estilos de sus vecinos. Los compositores de la época barroca y clásica defendían el «estilo mixto», una corriente estética que combinaba deliberadamente la expresividad melódica italiana, la elegancia y estructura de la danza francesa, y el rigor contrapuntístico alemán y justo aquí muestro la esencia del estilo mixto en la persona de uno de los compositores referentes del periodo clásico de la música académica como fue el maestro Wolfgang Amadeus Mozart: El ejemplo supremo de no-nacionalismo musical. Mozart escribía fluidamente en italiano (Le nozze di Figaro, Don Giovanni) siguiendo las convenciones de la ópera buffa, y en alemán (Die Zauberflöte- la flauta mágica) bajo la forma del Singspiel, adaptándose al público y al encargo, no a una frontera política.

Definitivamente el arte sonoro siempre ha servido de vehículo, pero también de vaso comunicante en el desarrollo de la “ciencias sociales” y lo más interesante, sin presión de índole político, es decir, “No quito, ni pongo rey, solo sirvo a mi señor, trilogía perfecta, sonido, cultura y arte”.

Iniciando el transitar musical por el mes de octubre nos encontramos con protagonistas fundamentales del arte de la música, no solo académico, sino también del género popular. Pero hoy nos ocuparemos de la columna vertebral del arte “sonoro-estético” de Europa, como es la Ópera.

En el análisis introductorio toqué inicialmente la escuela Italiana de la ópera y considero que Verdi representa el ejemplo perfecto del desarrollo y consolidación de esta escuela universal de arte integral: “compositor, orquesta, libretista, escenografía, danza iluminación y escenario- teatro”. Un compilado perfecto de todas las artes puesta al servicio de un gran público y en contacto con los procesos de evolución social, económica ligados a la cultura, protagonista indudable del desarrollo de la sociedad.

 

Verdi y la ópera universal

10 de octubre de 1813: Nace el célebre compositor de ópera, de origen italiano Giuseppe Verdi. El maestro fue un maravilloso compositor de la escuela italiana de ópera del período Romántico. Compositor prolífico de creatividad desbordante y con un amplio criterio estético el cual lo llevó a la cúspide del arte sonoro y con total vigencia hasta hoy.

 

Óperas célebres de su amplio catálogo:

Oberto (1839): Su primera ópera fue estrenada en Milán.

Nabucco (1842): La obra que le dio fama internacional e incluye el famoso coro «Va, pensiero».

Rigoletto (1851): Parte de su trilogía cumbre, basada en una obra de Víctor Hugo.

Il trovatore (1853): Drama de pasión y venganza estrenado en Roma.

La traviata (1853): Una de las óperas más representadas de la historia, basada en La dama de las camelias.

Aida (1871): Compuesta con motivo de la inauguración del Canal de Suez y estrenada en El Cairo.

Otello (1887) y Falstaff (1893): Sus grandes óperas tardías basadas en textos de William Shakespeare.

El maestro Verdi es un referente de la fantástica escuela de ópera mundial y sus obras siguen estando en el repertorio de los grandes conductores orquestales y temporadas en los grandes escenarios propios para la interpretación de tan delicadas obras por el tema escenográfico, vestuario y más.

Aquí dejo de su amplio catálogo obras que no son vinculadas a sus óperas, pero que forman parte de su prolífica obra creativa:

 

Misa de Réquiem (1874): Compuesta en honor al escritor Alessandro Manzoni.

Messa per Rossini (1869): Obra colaborativa en memoria de Gioachino Rossini.

Quattro Pezzi Sacri (1898): Cuatro piezas corales sacras compuestas al final de su vida.

Cuarteto de cuerda en mi menor (1873): Su única obra de música de cámara conservada.

Himno de las naciones (1862): Pieza patriótica con textos de Arrigo Boito.

 

A continuación, comparto aparte de la vida y obra del maestro de la “ópera Francesa, George Bizet”, cerrando el análisis de los grandes maestros de la música en el género de la ópera, nacidos en el mes de octubre.

El 25 de octubre de 1838 en Bougival- París (Francia) nace el compositor de la controversial ópera Carmen, el maestro, George Bizet. Compositor francés, muy exigente consigo mismo. Su producción es escasa y cuenta con muchas obras inacabadas y retiradas por el mismo compositor y sólo recuperadas póstumamente, como es el caso, de la Sinfonía en do mayor (1855).

El maestro Bizet nació en el seno de una familia de músicos e ingresó en el Conservatorio de París con tan sólo nueve años. En 1857 fue acreedor del prestigioso Gran Premio de Roma de composición, lo cual le permitió proseguir su formación en Italia durante tres años. A su regreso a Francia, compuso las óperas Los pescadores de perlas (1863) y La hermosa muchacha de Perth (1867), ambas acogidas con frialdad por el público parisino. Lamentablemente, no corrieron mejor suerte las dos obras que más han contribuido a la fama del compositor: la música de escena para el drama La arlesiana (1872) de Alphonse Daudet y sobre todo la considerada obra maestra del teatro lírico galo, Carmen (1875), cuyo controvertido estreno se dice que precipitó la muerte del compositor. Pero, debo aclarar que la caracterización musical y dramática de Carmen (1874-1875), que se convertiría en una de las obras de más éxito en la historia de la ópera, no fue simplemente fruto del azar, sino más bien la culminación del desarrollo artístico del compositor. Los críticos de la época fueron duros en su apreciación de la música de Bizet y el estreno de Carmen fue casi un fracaso. Pero, en algunos de los pasajes más emocionantes de esta ópera, Bizet se acercó peligrosamente a la expresión tonal de su amigo Gounod, pero, cuando describe una pasión inquieta (como cuando se acerca a la protagonista), su capacidad para caracterizar en música se supera a sí misma. Fue un genio que no fue tomado en cuenta y debemos recordar que nadie es profeta en su tierra, pero el tiempo colocó a su autor y a la obra en el pedestal merecido por talento y grandeza creativa.

La próxima semana continuaremos con dos grandes pianistas y compositores, uno polaco y el otro húngaro que también son referencias del periodo Romántico de la música académica en Europa y por supuesto, a nivel global.

 

 

Ejercicio:

Va pensiero (Riccardo Muti)

Nabucco (Ópera)

Giuseppe Verdi

Coro y Orquesta de la Ópera de Roma

Luz Violeta (todo el espacio donde esté)

 

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Acompañamientos | Arnaldo Jiménez

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Delfín Martell - columna Espacio y Tiempo Sonoro

Delfín Martell González es licenciado en Arte, mención Dirección Orquestal, con Maestría en Antropología Cultural, por el Instituto Politécnico de Arte Manuel de Falla, San Juan de Puerto Rico-Puerto Rico. También es productor y conductor de radio y TV, y actualmente conduce el programa radial “Cápsula Sonora” por la señal de la emisora valenciana Arsenal 88.9 FM, así como también el programa «Venezuela en concierto, un tesoro musical», a través de la emisora comunitaria La Voz de los Tacariguas 99.7 FM en el municipio Los Guayos (Edo. Carabobo).

 

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