Inicio Columnas Opinión #Opinión: “Envejecer con dignidad, un derecho irrenunciable” por José Ramón Rodríguez

#Opinión: “Envejecer con dignidad, un derecho irrenunciable” por José Ramón Rodríguez

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“No es verdad que las personas dejen de perseguir sueños porque se hacen viejas, sino que se hacen viejas porque dejan de perseguir sus sueños”

Gabriel García Márquez

El disfrute pleno de nuestros derechos debe ser aquí y ahora, no tenemos tiempo para esperar.

A la vejez se le nombra con unos eufemismos que terminan siendo un mal chiste, dígame eso de <Juventud acumulada> o <edad dorada>, cuando en lo cotidiano y habitual es una etapa donde una patología del miedo nos carcome cada vez que miramos al espejo. Si, el del espíritu irreverente soy yo, pero el rostro que muestra el espejo, no da señales de aquel joven que pretendía arrollar la vida.

Tal vez ese buen escritor venezolano: Adriano González León (+) en su novela «Viejo», es más preciso al perfilar la longevidad, nos dice tajantemente que es esperar la muerte mientras se sobrelleva la vida, tratando de acompañar la soledad, poblarla de afectos, superar el temor ante el deterioro físico y mental, <sabes que ese dolor en la rodilla o espalda> tiene que ver con el acumulado de años, los analgésicos no tienen garantía con estas edades.

Literatura y medicina están íntimamente ligadas a la narrativa de envejecer, es obligación apuntar que nos muestran todo un imaginario cargado de muchos mitos y estereotipos que acarrean comportamientos sociales con todo un catálogo negro cargado de connotaciones negativas, donde se ridiculiza la condición natural de ser adulto mayor.

En tal sentido, para comprender esta etapa de deterioro biológico, nos enfocaremos en analizar las políticas de protección a los ancianos, valga decir que los distintos modelos económicos-sociales pueden ser juzgados y evaluados por el tratamiento hacia los adultos mayores o sectores de la tercera edad. Los factores de riesgos y amenazas que están asociados con las pérdidas fisiológicas, se convirtieron en un problema a resolver por los distintos gobiernos del mundo, términos y especialidades como Geriatría y Gerontología son frecuentes a la hora de enfocar la situación.

La condición de Alzheimer que asumían muchos gobiernos con la población de adultos mayores, desincorporados del mercado de trabajo, nos referimos sobre todo a las personas mayores de 65 años, empezó a cambiar al empezar el debate internacional sobre el tema, así tenemos que 1978 de acuerdo a la resolución 337/52 del 14 de noviembre emitida por las Naciones Unidas, se propicia la 1ra Asamblea Mundial sobre envejecimiento en 1982, a continuación se registra la Declaración Política, en la 2da Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento se diseñó el Plan de Acción internacional sobre el envejecimiento en 2002,envejecer con seguridad, en este marco jurídico están la Carta de San José de Costa Rica sobre los DD.HH de las personas mayores, La carta de Brasilia en diciembre del 2007 y finalmente la Declaración de Ypacaria sobre Envejecimiento y Derechos de la Personas Mayores realizada en Junio de 2017 en Asunción Paraguay, en los puntos de: salud, género, estereotipos, además de la discriminación por edad.

Ahora bien, los mecanismos e instituciones públicas en Venezuela encargados de ayudar y proteger a las personas adultas mayores comienzan formalmente con la creación el 23 de noviembre de 1949 del Patronato Nacional de Ancianos e Inválidos, el cual estaba adscrito al Ministerio de Sanidad y Asistencia Social.

En el año 1978 se constituye el Instituto Nacional de Geriatría y Gerontología, mejor conocido como INAGER, el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales es el emisor de pensiones y jubilaciones en coordinación con el Ministerio del Proceso social del Trabajo. Por todos es conocido en carne propia la evolución y deterioro de las pensiones y otros mecanismos de protección social, como es la asistencia en salud, la garantía de seguridad a una vida sin violencia ni pobreza. Señalamos en anterior artículo de opinión, la importancia de una política pública de contenidos en la universalización de los DD.HH y en particular los derechos de las personas de la tercera edad.

Los ciudadanos de este país o de cualquiera de Latinoamérica y el Caribe tienen que estar amparados por regímenes de bienestar y de seguridad social efectivos en donde se pueda superar las grandes brechas y restricciones estructurales, hay que lograr una base material mínima capaz de garantizar la coexistencia social y ser hombres y mujeres soberanos, no se puede gozar de autonomía sin una existencia material sostenible con el desarrollo y crecimiento humano.

La vida en desenvoltura activa nos lleva a un participación política de demanda permanente de reivindicaciones y derechos consagrados por la legitimidad y legalidad de los mismos, el futuro del envejecimiento es ahora mismo, luchar contra la conductas de <gerontofobia> social valga decir, la descriminación por edad, de vernos como carga económica, es reconocernos como ciudadanos de primera línea, el elogio a la vejez es la llama de la memoria contra el olvido, en palabras de ese filosofo de la ilustración (que ilumina en conocimiento)  E. Kant: La dignidad está por encima de cualquier precio y por lo tanto, no tiene equivalente.

 

Entre Luces y Sombras. Naguanagua.

 

José Ramón Rodríguez